<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159</id><updated>2012-01-14T10:28:16.979-08:00</updated><title type='text'>Recuperaciones Argentinas</title><subtitle type='html'>una mirada política desde este lugar</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-452178249210731085</id><published>2007-10-29T09:40:00.001-07:00</published><updated>2007-10-29T10:28:59.096-07:00</updated><title type='text'>Presidenta Electa</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1IPH7Cp9c9I&amp;rel=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/1IPH7Cp9c9I&amp;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-452178249210731085?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/452178249210731085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=452178249210731085' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/452178249210731085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/452178249210731085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/10/presidenta-electa.html' title='Presidenta Electa'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-4340937022969859873</id><published>2007-10-29T09:40:00.000-07:00</published><updated>2007-10-29T09:58:17.052-07:00</updated><title type='text'>La Argentina que falta.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;por Juan Escobar&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RyYOtV5U07I/AAAAAAAAADs/S5Lh4gVrDPU/s1600-h/20.jpg"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126801397942375346" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RyYOtV5U07I/AAAAAAAAADs/S5Lh4gVrDPU/s200/20.jpg" border="0" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;1. Perogrulladas.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Pero Grullo es un famoso personaje folklórico español del siglo XV que “gustaba de repetir verdades de todos sabidas y sentencias que de tan evidentes no precisaban ser dichas”. De allí la expresión “verdades de Perogrullo” para referirse a las obviedades, los hechos simples que no requieren mayor esfuerzo de comprensión. “La tradición popular española atribuye a este personaje real o imaginario máximas y verdades tan evidentes por sí mismas que pasaron a llamarse perogrulladas”. Lo obvio, lo que por evidente pasa inadvertido, ¿tendrá esto algo que ver con el coeficiente de Gini?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el ciudadano común, el coeficiente de Gini puede ser una forma esquemática de medir el nivel de justicia social de la sociedad en la que se integra, de ponerle un número, de cuantificarlo para observar cómo varía en el tiempo, y tener una idea clara de cómo van las cosas en los hechos. Porque el coeficiente de Gini mide el grado de equidad de la distribución del ingreso y, como diría Pero Grullo, cuando hablamos de justicia social estamos hablando de justicia distributiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bernardo Kliksberg se ha referido recientemente a la incidencia que tiene el crecimiento económico y la distribución del ingreso con respecto a la disminución de la pobreza “El crecimiento del PBI incide en la pobreza, -decía Kliksberg- pero de forma muy limitada si persisten grandes desigualdades. La desigualdad permea todo. En cambio, una mejora en los índices de desigualdad, aunque sea leve, tiene un enorme impacto sobre la pobreza, mucho más que el crecimiento.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años 90’ corrigieron el curioso error de traducción que había interpretado como “derrame” lo que en el original en inglés era “goteo”. Se trata de aquella fábula según la cual el mero crecimiento económico –sobre la base material implícita de mercados altamente imperfectos– generaría el efecto derrame sobre el conjunto de la sociedad, que convertiría a todos en beneficiarios de ese crecimiento, generando una redistribución automática como consecuencia mágica de la mano invisible del supuesto Mercado Benefactor. En los hechos, lo que se concretó por esa vía fue una concentración salvaje del poder económico, con resultados sociales catastróficos. El derrame no había llegado a goteo y terminó desertizando la sociedad. Quedó claro: si se lo deja, el mercado corrige la distribución del ingreso en el sentido de una mayor desigualdad. Si por el contrario, la distribución del ingreso se corrige en el sentido de una mayor equidad, de un avance en el sentido de una mayor justicia social, esto no puede ser sino consecuencia de la acción estatal. De la gestión a cargo del Estado. Lo que es decir, del gobierno. ¿No?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coeficiente de Gini varía entre cero y uno. Mide “cero” en un contexto de distribución completamente igualitaria o uniforme de los ingresos. Mide “uno” en un contexto de distribución con inequidad extrema, “donde todas las personas tienen ingreso 0 y una sola persona se lleva el total del mismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, el coeficiente de Gini viene experimentando un descenso marcado a lo largo de estos últimos cuatro años, recuperando el nivel de hace diez, con la diferencia que por entonces la tendencia era hacia una creciente desigualdad. En el último año, asimismo, continuó disminuyendo la brecha entre el 10% de la población con mayores ingresos y el 10% con menores ingresos. Hace un año, el 10% más rico recibía 36 veces lo que recibía el 10% más pobre. Actualmente, la brecha es de 30 veces. En el tercer trimestre del 2003, cabe recordarlo, era de 56 veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Grullo diría que si disminuyó la desigualdad, es porque hay más igualdad. Lo que es decir que la actual gestión presidencial se orientó claramente en el sentido de la justicia social, mejorando efectivamente la distribución del ingreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coeficiente de Gini refiere directamente al país real. A la situación de las personas de carne y hueso que lo habitan. A la inclusión social, a un mejoramiento en la atención de las necesidades sociales. Y por lo tanto refiere a los intereses de esas personas, ciudadanos comunes, que votan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El país real, con personas que tienen necesidades concretas, donde la calidad de vida de las mayorías ha mejorado paulatinamente. La gestión presidencial viene sacando algo más que la punta del Titanic. Y no hay que olvidar que es más fácil hundir un país que reflotarlo. Con todo, necesitaron ese cuarto de siglo –el que va del inicio de la última dictadura al estallido de la Alianza en 2001- para que la Argentina quedara casi completamente bajo la línea de flotación. Pero a partir de 2003 las tendencias cambiaron por decisión política del Estado nacional y la Argentina comenzó a recuperarse. Hoy, en esta situación, la opinión pública reflejada por la comunicación masiva, se divide entre los que quieren sacarlo a flote del todo y los que plantean enfilar al iceberg más cercano. En una emergencia sanitaria, posiblemente la opinión pública se dividiría a favor o en contra de los médicos a cargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un país virtual y un país real. En rigor, un mismo país que se refleja en el espejo distorsivo de la opinión pública, siempre sponsoreada por el poder económico, cuya perpetuación no es imaginaria y sin embargo suele ser invariablemente eludida por la comunicación masiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coeficiente de Gini no ha recibido cuestionamientos ni ha tenido repercusión en la opinión pública, más allá de algún suelto periodístico. No es motivo de debates. No es noticia. Por lo mismo que la oposición no habla del coeficiente de Gini. Porque no sirve para denostar al gobierno. La Argentina, como conjunto social, está más integrada que hace cuatro años. Y es un mérito innegable de la gestión presidencial de Néstor Kirchner. Un verdadero escándalo, que por innegable pasa a ser irrelevante para la tapa de los diarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún en el caso de que –contra toda evidencia– le demos la derecha a los agentes del mercado que ningunean las recuperaciones de la actual gestión presidencial, que atribuyen el crecimiento económico a condiciones climáticas o ambientales y no reconocen mérito alguno en el gobierno; aún aceptando que pueda no haber tenido ninguna incidencia la acción del Estado en la recuperación económica, la evolución del coeficiente de Gini nos dice algo distinto respecto de la disminución de la desigualdad social, que tal como ha demostrado la realidad, no puede decirse que sea un efecto de mercado, sino más bien el resultado de una participación activa del Estado democrático en el sentido de la inclusión social en el marco de un Proyecto Nacional orientado efectivamente a una integración progresiva del conjunto social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inclusión social es básicamente acceso sustentable a los mercados de consumo y de trabajo. A mayor inclusión social, más personas con acceso al mercado interno. Pero el mercado interno carece de las proporciones necesarias para atender las necesidades de la población, sencillamente porque es un mercado diseñado para una Argentina con un reducido sector de incluidos. Es el mercado interno del modelo anterior. Un mercado explícitamente para pocos. Es decir, que no está preparado para un nivel creciente de demanda, efecto natural de la implementación de un modelo de inclusión universal de avance paulatino como el actualmente en vigencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mercado interno manejado por pocos. Compuesto por mercados altamente concentrados, oligopólicos en el mejor de los casos. Con servicios públicos convertidos en los peores mercados imaginables, a veces verdaderas pesadillas para los usuarios. Con mercados de consumo que están globalizados desde la gestión de Martínez de Hoz, el padre de la concepción liberal de “defensa del consumidor” que conoció su apogeo en los 90’ e inició su franca decadencia con el recambio de modelo económico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso es ineludible la intervención del Estado y la Sociedad en la atención de las necesidades sociales. Porque los desequilibrios que provoca la economía capitalista, con sus mercados de acceso restringido, sólo pueden balancearse con la participación de una economía social eficiente y cooperativa, compitiendo con las fuerzas del mercado y con una decidida participación del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos en una realidad global donde lo único permanente es el cambio. Robert Reich en su libro “El trabajo de las naciones”, plantea algunos ejes de la época que nos toca vivir. Un planteo ya presente en el título, variante del texto fundacional de la economía política, “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith. El planteo es simple: hoy, con la desterritorialización de la economía –inherente al proceso de globalización mercantil–, la única riqueza propiamente nacional de un país consiste en las capacidades productivas, individuales y colectivas, de su población. Punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para construir un mercado interno a la medida de las necesidades sociales y de su demanda creciente, el camino no es negar el mercado sino de organizarse para participar en él con más chance de no ser los que siempre llevan las de perder. El Estado, de acuerdo con la imagen del proverbio chino: pescando, distribuyendo el pescado y enseñando a pescar. La sociedad, con más y mejor organización social, con alianzas estratégicas entre sectores en el sentido del bien común, con compromiso efectivo y responsabilidad social. Por ejemplo, con una red de asociaciones vecinales de consumidores, articuladas a nivel provincial y nacional. Para que participen en las negociaciones en las diversas instancias del mercado, con el recurso de convocar a huelgas de consumo, para los productos cuyos precios muestren comportamientos irracionales. Un recurso que las asociaciones existentes parecen haber descubierto con el llamado boicot al tomate, pero cuya improvisación y la precariedad de su convocatoria, plantean el riesgo de instalarlo en la opinión pública como una reacción espasmódica más sin consecuencias perdurables, con el consiguiente descrédito que le traería aparejado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. Oposición a la recuperación.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en la realidad virtual de la comunicación masiva, la oposición al Proyecto Nacional de Recuperación, continúa a la deriva oscilando entre la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser. En gran medida, a fuerza de negar el naufragio del que nos estamos recuperando, del que estamos saliendo a flote. Por el hecho de pretender actuar como si nada hubiera sucedido. Como si los problemas que aquejan al cuerpo social fueran responsabilidad absoluta de la actual gestión presidencial. Apelando a la eterna tentación argentina del chivo expiatorio. Un chivo expiatorio que durante aquel cuarto de siglo fue el Estado nacional. Lo que brindó el consenso social suficiente para su desmantelamiento sistemático. Hasta que se hundió con la mayor parte de la población adentro. En la cancha marcada por la comunicación masiva, el Estado nacional sigue siendo considerado el chivo expiatorio y como tal no se le concede prácticamente ningún margen de error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en la Argentina virtual de la opinión pública, sus corifeos se rasgan las vestiduras por las peripecias entre melodramáticas y cómicas de una oposición que desdeñando a un sector del público y a los dueños del teatro no logra ponerse de acuerdo en la obra que están llamados a representar para los distraídos a los que puedan embaucar. Hoy el sector dominante de la opinión pública demanda la unidad de la oposición en el mundo real, porque necesita materializarse de algún modo, porque se sabe virtual, frente al consenso en torno de la gestión presidencial que persiste en el mundo real. Y que responde, precisamente, a cuestiones del mundo real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El candidato descartable conducido por el radicalismo, Roberto Lavagna, (que cada vez se parece más a De la Rúa, en más de un sentido), realizó un llamamiento a que la población descrea de todas las encuestas, invitando a una ceremonia colectiva de tapar el cielo con las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;López Murphy experimentó su propio desencuentro con la fe. Lo que no pudo ser con Carrió superó ampliamente el interés que había despertado su sainete de candidato no reconocido de Macri. El admirable estoicismo de López Murphy lo convierte en uno de los personajes más entretenidos del reality montado por la derecha, lo que equilibra imaginariamente la magra intención de voto que concita, tanto para Presidente, como para diputado nacional. Noticias de último momento parecen confirmar que también encabezaría una lista para concejales de algún municipio de la provincia de Buenos Aires. E iría segundo en una de consejeros escolares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el contrario, escenas de hondo dramatismo religioso signaron las más recientes apariciones, &amp;shy;-literalmente, apariciones- de la candidata del conservadurismo, Elisa Carrió. Los recursos para llamar la atención se le agotan, también, dramáticamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éramos pocos y apareció Alberto Rodríguez Sáa, el hermano pintor, a disputarle el espacio místico a Carrió, pero en su variante esotérica. Y encima de todo, aparece Duhalde, con actitud de “guarda que vengo”, prometiendo hacer el cuco después de las elecciones. Basta. Es hora de apagar la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. El pasado presente.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;explicar con palabras de este mundo&lt;br /&gt;que partió de mí un barco llevándome&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Pizarnik&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Hubo, en este lugar, otro país. Otra Argentina. Ese país fue mutilado, su Estado nacional fue desmantelado. Sometido a un proceso de vaciamiento y destrucción que duró un cuarto de siglo. Durante el cual se sucedieron una serie de transformaciones contra los intereses mayoritarios de nuestro país. En ese período se desvirtuó la naturaleza del Estado, poniéndolo en contra de la población, minimizando los derechos de los ciudadanos frente al avance del mercado mundial que se apropió de la vida cotidiana de las poblaciones, en un proceso de globalización compulsiva. En ese transcurso, la calidad de vida de sus mayorías fue violentamente disminuida hasta sumergirla por debajo de la línea de pobreza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo otro país. Esa Argentina que falta. Esa parte de nosotros que no está y cuya ausencia se hace sentir marcando el camino de las necesarias recuperaciones. Sobre la base de la memoria histórica para desandar efectivamente el camino que desembocó en el infierno del que vamos saliendo. En este sentido, es fundamental que la sociedad se recupere a sí misma, en el marco de la reconstrucción de su democracia y el estado de derecho, como base de la recuperación plena de sus instituciones, tanto políticas como económicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sartre decía que la libertad consiste en lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros. Con la actual gestión presidencial se recuperó la función del Estado democrático. Hoy contamos con un Estado nacional que se alinea con las mayorías, que defiende sus intereses, que asume su representación y el liderazgo de la reconstrucción. Hoy los argentinos estamos llamados a ser protagonistas activos del cambio, a bajarnos del carro que nos está sacando del infierno y sumar el esfuerzo ciudadano al esfuerzo de un Estado todavía en construcción. La cuestión es cómo y con qué herramientas, uno de los tantos debates necesarios que nos estamos debiendo. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;(Publicado en la revista Actitud nro. 20, octubre de 2007)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-4340937022969859873?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/4340937022969859873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=4340937022969859873' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/4340937022969859873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/4340937022969859873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/10/la-argentina-que-falta.html' title='La Argentina que falta.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RyYOtV5U07I/AAAAAAAAADs/S5Lh4gVrDPU/s72-c/20.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-5517945432433660708</id><published>2007-09-21T17:27:00.000-07:00</published><updated>2007-09-22T12:16:33.127-07:00</updated><title type='text'>Nueva etapa, nuevos desafíos.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;por Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Hoy todos somos&lt;br /&gt;gente del pasado&lt;br /&gt;y la alucineta es que nadie&lt;br /&gt;quiere volver&lt;br /&gt;a ser como antes, no.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Patricio Rey&lt;/strong&gt; (&lt;em&gt;Scaramanzia&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Política y opinión pública.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En la Argentina se acerca el inicio de una nueva etapa. Una etapa signada por la consolidación de las recuperaciones que tuvieron lugar a lo largo de estos últimos cuatro años. En las elecciones de octubre se juega la continuidad del proyecto nacional en marcha. Se trata por eso de una etapa más identificada por su carácter institucional, donde cobran relevancia nuevos desafíos, que surgen sobre la base de lo realizado hasta ahora, que tienen esa plataforma como campo para su desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RvRovFQ1lhI/AAAAAAAAADU/4LoE0w4MDhs/s1600-h/Cristina.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5112826635048293906" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RvRovFQ1lhI/AAAAAAAAADU/4LoE0w4MDhs/s400/Cristina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La formalización de la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner estableció un punto de inflexión en el devenir político nacional. Los desafíos son múltiples, aunque el sentido del trabajo por delante sigue siendo el mismo: la continuidad del cambio iniciado, su profundización. Los vestigios del modelo anterior desplegarán en estos tiempos preelectorales todo su arsenal para quebrar esa posibilidad. Invariablemente confinados a un cortoplacismo de miras, a su inagotable internismo doméstico, estos nuevos profetas del odio, sin embargo se miran continuamente en el espejo de su propia imposibilidad, la de articular un espacio coherente que aglutine sus intereses particulares y encontrando en sí mismos al escollo insalvable para trascender más allá de sus propias ilusiones. Desubicados en un contexto que no contribuyeron a generar, sólo atinan a continuar con una letanía sensacionalista sin fundamento ni proyección, plena de contradicciones en una deriva continua de declaraciones que pasan a engrosar diariamente la papelera de reciclaje de la opinión pública. La opinión pública, o la vida reducida a la noticia. Al consenso inmanente, al presente incesante. La opinión pública, que se articula como mercado altamente imperfecto, con sectores definidos que no dudan en ejercer su posición dominante en las decisiones. Opinión pública, qué dientes tan grandes tienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Luz, cámara, oposición.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Las condiciones generales han cambiado en el transcurso de los cuatro años más recientes. Algo que es reconocido aún por los más acérrimos opositores, más allá del resentimiento propio de aquellos que vienen profetizando los más variados desastres que nunca llegan a concretarse, más allá de los consensos mediáticos que se tejen en torno de personajes menores abonados permanentes al micrófono siempre que sea para denostar al gobierno, al Estado o a la recuperación misma, siempre ninguneada por ellos, siempre relativizada, siempre atribuida a cualquier otra cosa que no sea la gestión presidencial. Una oposición cuya irrelevancia se sustenta en el magro aporte -siempre potencial, nunca efectivo- que estaría en situación de hacer al bien común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cambio que se inició en la Argentina con la actual gestión presidencial, no sólo ha desbaratado a la oposición defensora del antiguo régimen poniendo en evidencia su precariedad constitutiva, sino que presenta nuevas exigencias al conjunto social y a las instituciones democráticas en general. Cambio de contexto, renovación de expectativas y exigencias. Pero a no equivocarse, porque las exigencias del cambio no recaen exclusivamente en la conducción del Estado Nacional que se renueva a fin de año. Hacer sustentable nuestra democracia es una tarea colectiva del conjunto nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="DISPLAY: block; WIDTH: 280px; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;embed pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" align="middle" src="http://www.bubbleshare.com/swfs/player.swf?4062" width="280" height="238" type="application/x-shockwave-flash" flashvars="size=268x201&amp;amp;rss_feed=http://www.bubbleshare.com/rss/202683/feed.xml" allowscriptaccess="sameDomain" bgcolor="#ffffff" quality="high"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;span style="DISPLAY: block;font-family:arial,helvetica,sans-serif;font-size:9;"  &gt;&lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/album/202683"&gt;This album&lt;/a&gt; is powered by &lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/"&gt;BubbleShare&lt;/a&gt; - &lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/album/202683/share#add_to_blog"&gt;Add to my blog&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ciudadanía, que le dicen.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Esta primera etapa de la recuperación, se ha caracterizado por el reencuentro del Estado nacional con la ciudadanía, donde los lazos de representación recuperaron sentido al volver a alinearse con los intereses concretos de las mayorías. Se trató de un esfuerzo compartido y de un compromiso fundamentalmente establecido entre el Estado nacional y los ciudadanos comunes. Este protagonismo renovado del Estado nacional y específicamente de la figura presidencial, ha hecho que la reacción se concentre en un ataque sistemático tanto a la figura presidencial como al Estado nacional, so pretexto de ejercer una supuesta actitud crítica que es frecuentemente sobrevalorada atendiendo que no siempre aporta algo útil a la construcción del bien común. Pero el ataque llevado adelante por diversas corporaciones se dirige en realidad a esa relación recuperada entre el Estado nacional y la gente común, relación en la que el modelo anterior había instalado a esas corporaciones como intermediarios, cooptando al Estado y aislándolo de los ciudadanos, poniéndolo del lado de los intereses corporativos en detrimento de los intereses mayoritarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque es en esa relación donde se constituye la figura del ciudadano como sujeto político, de cuyo colectivo social emerge la legitimidad del Estado democrático a través de la representación que está llamado a asumir este último, respecto del conjunto de la sociedad, en tanto conjunto integrado. Así es que cuando se ataca su representación en la figura del Estado, lo que se ataca en realidad es a la sociedad misma, a sus condiciones de posibilidad de concretar un destino en común. Pero este ataque a la sociedad no siempre es tan velado. Como cuando se ataca a la autoestima nacional, en el regodeo masoquista del atroz encanto de ser argentinos, de la Argentina como maldición, de nuestra natural tendencia a la anomia, a la informalidad y otras supuestas variables del ser nacional determinantes de un eterno fracaso que subyace como destino presunto en el negocio del derrotismo llevado al nivel de actividad permanente, con canales siempre dispuestos a brindarle relevancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que suele centrarse la cuestión en cómo estamos, en cómo somos, más que en lo que hacemos colectivamente. Las raíces de cómo estamos suelen buscarse en atavismos arrastrados desde el fondo de la historia, que funcionarían a la manera de un determinismo histórico que llevaría a pensar que siempre vamos a estar igual y que por lo tanto cualquier esfuerzo resulta vano. Cualquier esfuerzo donde encauzar nuestra voluntad colectiva encuentra así las naturales resistencias de los voceros del regreso a un statu quo al que la realidad dejó en el pasado. No es casual que esos ataques tengan lugar en el ámbito de lo que se conoce como opinión pública. Porque la opinión pública refiere más a lo que se cree que a lo que se sabe. El viejo sofista Mariano diría que pertenece al campo de la doxa y por lo tanto no configura conocimiento verdadero. Pero lo calla, porque de eso trata su propio yeite. ¡Creer! he ahí toda la magia de la vida, escribió Scalabrini Ortiz en El hombre que está solo y espera. Vista la acción de algunos comunicadores esto se puede transformar mas bien en cosa de magia negra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un viaje colectivo.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Cómo estamos, cómo somos y qué hacemos. Una democracia se consolida no tanto por lo que hagan los gobiernos –esos pasantes de la historia- sino por lo que hace la sociedad misma con ella para consolidarla. La cuestión central no es lo que hace el gobierno, sino lo que hace la sociedad en su conjunto. Con su democracia, con sus instituciones, con su ciudadanía. Con la democracia, porque su intensidad depende del nivel de participación social, del compromiso manifiesto. Con sus instituciones por el grado de adecuación que alcance en correlación con sus necesidades. Con la ciudadanía, por la manera en que la ejerce, incorporándola a su vida cotidiana trascendiendo la mera participación a través del sufragio que, aisladamente, delimita una versión mínima y esporádica del ejercicio de la ciudadanía. La democracia contemporánea está llamada a ser el ámbito de la responsabilidad colectiva. Pero que se trata de una responsabilidad social con el conjunto que está determinada por el lugar de cada individuo y cada organización en la escala social. Donde todos somos responsables, pero no en la misma medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perón era de la idea que “la política puramente nacional es una cosa casi de provincias”. Agregando que ya desde entonces “todo es política internacional, que se juega adentro y afuera de los países”. De modo que, siguiendo ese razonamiento, podríamos decir que para hablar de la democracia que tenemos, es necesario contextualizarla en el mundo en el que estamos. Para distinguir qué de lo que nos sucede es nuestro de manera excluyente y qué forma parte de las particularidades de los tiempos globalizados por los que transitamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Así, globalmente.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Llegados a este punto de la historia -que desde la revolución francesa fue una historia centralmente política-, parece asaltarnos la sensación de encontrarnos en una esquina. Un cruce de caminos donde nuestro presente aparece confuso, caótico. Pero que cobra sentido en la linealidad que nos ofrece el otro camino retrospectivo, al momento de preguntarnos cómo llegamos hasta aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nuevo siglo nos sitúa en este cruce de caminos entre la historia política -con sus conflictos, que dejan a nuestras espaldas un camino zigzaguente y en apariencia errático- y la historia económica, esa suerte de historia subrepticia, de intereses concretos y creciente incidencia en la vida cotidiana de las poblaciones por parte de un poder material cuyo devenir hace más comprensible nuestra realidad de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poder económico que logró globalizar su influencia a partir de la expansión del mercado, que impone sus reglas de juego, reduciendo las relaciones sociales a una mera cuestión transaccional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejemos hablar al viento. Al fantasma que recorre el mundo, en la voz de uno de sus más fervientes defensores, actualmente abocado a la tarea de instalar la idea de que “todo está bien” y vivimos en el mejor de los mundos posibles. Nos referimos al cuestionado presidente del consejo de supervisión del diario Le Monde desde 1994, el intelectual francés Alain Minc, ya abiertamente asumido como un intelectual de la derecha global, del oficialismo económico al servicio del poder reinante no siempre de manera sutil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Globalización, mundialización: son conceptos conocidos que arrastran un cortejo de fantasías, de odios y de sueños. Pero, en realidad, sólo designan un fenómeno de una extrema simplicidad: la diseminación, ya alcanzada, del mercado a casi todos los países del mundo y su extensión progresiva a esferas cada vez más numerosas de la actividad humana”. (Alain Minc, en uno de sus últimos libros, que lleva el curioso título de “www.capitalismo.net”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entre zapallos y mercados&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Algo similar a lo que le sucedió al zapallo de Macedonio Fernández en su cuento “El zapallo que se hizo cosmos”, cuyas viscisitudes bien pueden asimilarse a lo que nos viene sucediendo con el mercado, en un proceso que comenzó a acelerarse sensiblemente a partir de la segunda mitad del siglo veinte, ese que con sus dos grandes guerras imperialistas, sus diversos genocidios, sus bombas atómicas, sus dictaduras, guerras coloniales y totalitarismos multicolores, entre otras lindezas, fue, para algún desprevenido “el siglo de los derechos humanos”. Pero para no seguir hablando de zapallos, volvamos al mercado que se hizo cosmos. Ése del que se puede decir, (para no derivar en Wallerstein ni en su idea de economía-mundo, ni en su más reciente de sistema-mundo, aunque no estemos hablando de cosas tan distintas en definitiva) con palabras de Macedonio en su historia del zapallo “solitario en ricas tierras del Chaco. Favorecido por una zona excepcional que le daba de todo, criado con libertad y sin remedios fue desarrollándose con el agua natural y la luz solar en condiciones óptimas, como una verdadera esperanza de la Vida. Su historia íntima nos cuenta que iba alimentándose a expensas de las plantas más débiles de su contorno, darwinianamente; siento tener que decirlo, haciéndolo antipático.” El zapallo crecía y crecía incorporando a su interior todo lo que lo rodeaba, incesantemente. Hasta que en un momento “comienza a divisarse desde Montevideo, desde donde se divisa pronto lo irregular nuestro, como nosotros desde aquí observamos lo inestable de Europa. Ya se apresta a sorberse el Río de la Plata.” Y continúa creciendo al punto que “llegaba demasiado urgente el momento en que lo que más convenía era mudarse adentro. Bastante ridículo y humillante es el meterse en él con precipitación, aunque se olvide el reloj o el sombrero en alguna parte y apagando previamente el cigarrillo, porque ya no va quedando mundo fuera del zapallo.” Hasta que, finalmente “Parece que en estos últimos momentos, según coincidencia de signos, el Zapallo se alista para conquistar no ya la pobre Tierra, sino la Creación. Al parecer, prepara su desafío contra la Vía Láctea. Días más, y el Zapallo será el ser, la realidad y su Cáscara.” Como nos ha sucedido con el Mercado, en la avanzada del proyecto imperial de occidentalización del mundo, bajo los estandartes corporativos del capitalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvamos a Minc en su obra citada: “A tal señor, tal honor: con los mercados de capitales el proceso alcanzó su máxima expresión. (…) Hemos visto cómo funciona este mercado (…) desde el momento en que los países occidentales liberaron los movimientos de capitales, algunos adrede, otros involuntariamente. Se trata de un fenómeno de una potencia infinita. Cuando los mercados han tomado una dirección nada se resiste a su embate: ninguna moneda, por reverenciada que fuera; ninguna acción, por más que haya gozado de prestigio antes del cataclismo; ningún título de Estado, aun cuando éste haya sido en otro tiempo el “mejor de los pagadores”. Es una fuerza de una brutalidad sin límites. (…) El mercado reacciona en exceso, se enerva, se subleva, pero globalmente no se equivoca en absoluto. (…) El mercado del dinero reina, domina, se impone: es el juez el motor, el carburante de la vida económica.” Bueno, bueno, Minc, no se entusiasme tanto y tómese un respiro, que se está pasando de “revoluciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O vayamos mejor a una obra anterior de Minc, “La borrachera democrática” en la que, alegremente, da por muerta la democracia política a manos de la opinión pública:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La democracia de la opinión pública y la economía de mercado se han convertido en una pareja tan indisociable que inducen a asimilar opinión y mercado. En un mundo que yace a los piés de la economía y la moneda, nada parece más natural. (…) Y es que la democracia representativa, vista por un sociólogo americano, se asemeja a un mercado político que confronta las demandas de los electores con las ofertas de los candidatos. Unos y otros se rigen por un mismo postulado: el interés y la racionalidad gobiernan sus comportamientos. (…) A este estilo de política, anclado en la visión anglosajona de la misma, le habíamos opuesto la historia, la tradición, los comportamientos colectivos, la memoria o, incluso, los fantasmas… (…) Hasta el día en que el comportamiento de los consumidores suplantó al de los electores. ¿Qué signfican si no esas ideas, tan de moda, sobre el voto zapping, el consumismo de las opciones frente a los programas electorales, la fluidez de los votos o el aspecto efímero de las preferencias? ¿Qué representa la irrupción, en primer lugar, de la publicidad con sus códigos frustrados y, después, de la comunicación en el juego político, sino es la convicción de que en los votos se influye siguiendo las mismas reglas utilizadas para influir en los mecanismos de compraventa?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nosotros y los mercados.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Globalización, o mejor, globalizaciones. Sucesivas, superpuestas, solapadas, convergentes. Globalización de las finanzas. Globalización de las comunicaciones. Globalización, en definitiva, del comercio. Mercados sin fronteras. El siglo XX como campo de batalla entre el Estado y el Mercado, entre la política y la economía por la hegemonía cultural. En su transcurso, el pasaje del orden industrial al orden tecnológico. En la síntesis de Bauman, de una ética del trabajo a una estética del consumo. Ciudadanos que se ven reducidos a la condición de usuarios y consumidores. Que valen por la plata que tienen en la cartera de la dama o el bolsillo del caballero. Hasta los niños pasan a ser vistos como mercados por el márketing: mercados de consumo, mercados de influencia, mercados a futuro. El hombre unidimensional de Marcuse, definido por el dinero que puede gastar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mercado estableció el predominio de la dinámica de la obsolescencia incesante en la vida del producto. Dicen que fue Alfred Sloan el que encendió la mecha, poniéndole colores a los autos, rompiendo con la posición dominante de la empresa de Henry Ford, donde se podía comprar autos de cualquier color siempre y cuando fuera negro. El tsunami tecnológico lo llevó al paroxismo. Sino veamos cuánto tiempo tarda en volverse viejo un teléfono celular, de esos que ya tiene la mitad de la población mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La del presente es la encrucijada de la globalización, donde se desdibuja ante nosotros el camino que tenemos por delante. De lo que se trata, justamente, es de hacer ese camino al andar. De proyectar hacia el futuro el camino que nos lleve al lugar donde queremos llegar. Ese camino es el de la reconstrucción del Estado democrático como estado de derecho, que promueva el ejercicio de una ciudanía plena, para incrementar paulatinamente la intensidad de nuestras democracias. La diferencia es la pertenencia que nos ofrece la historia política, mientras que la historia económica ha sido siempre, una historia de otros. Pero no dejarla en manos de esos otros que regulan los mercados desde su interior, acentuando las relaciones asimétricas establecidas a fuerza de concentrar el poder que surge de la organización y la información. Sino asumiendo el ineludible conflicto entre la democracia y el mercado. Entre el bien común y el interés particular. Domesticar entonces a los mercados en los que participamos, asumiendo nuestro carácter de ciudadanos, organizando y ejerciendo &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RvRk71Q1lfI/AAAAAAAAADE/ql-ptd5L8D8/s1600-h/Actitud+19.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5112822456045114866" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RvRk71Q1lfI/AAAAAAAAADE/ql-ptd5L8D8/s200/Actitud+19.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;nuestro poder de compra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque de cara al futuro deseado, una vez más, lo central es lo que hace la sociedad, en conjunto, frente a esta encrucijada. Porque como dijo Stanislaw Jerzy Lec: “Lo que cuenta de un problema es su peso bruto. Nosotros incluídos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;(&lt;em&gt;Publicado en la revista Actitud* Nro.19, Setiembre de 2007&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-5517945432433660708?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/5517945432433660708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=5517945432433660708' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/5517945432433660708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/5517945432433660708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/09/nueva-etapa-nuevos-desafos.html' title='Nueva etapa, nuevos desafíos.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RvRovFQ1lhI/AAAAAAAAADU/4LoE0w4MDhs/s72-c/Cristina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-5804180819927997828</id><published>2007-07-21T20:42:00.000-07:00</published><updated>2007-08-19T12:14:34.779-07:00</updated><title type='text'>Concertación Plural</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Dpq03H7kQHQ"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Dpq03H7kQHQ" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-5804180819927997828?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/5804180819927997828/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=5804180819927997828' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/5804180819927997828'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/5804180819927997828'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/07/blog-post.html' title='Concertación Plural'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-7656228884348555617</id><published>2007-07-17T17:49:00.000-07:00</published><updated>2007-09-22T11:25:51.224-07:00</updated><title type='text'>La verdadera oportunidad</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;por Juan Escobar&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rp1lSUzPDVI/AAAAAAAAACc/WdAZqDKEj6Y/s1600-h/18.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088334519494184274" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rp1lSUzPDVI/AAAAAAAAACc/WdAZqDKEj6Y/s200/18.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El hombre vuelve del sastre, contento con su traje nuevo. La mujer, al verlo, empieza a encontrarle defectos. “Mirá cómo te quedan los hombros torcidos”, le dice. Escéptico, el hombre va al espejo y se mira. Efectivamente, al desabrocharlo, se veía que los ojales no coincidían con los botones, y al abrocharlo quedaba ladeado. Enojado, el hombre vuelve al sastre. “Lo que pasa es que el saco está hecho a la última moda”, lo tranquiliza. “Ahora lo que se usa es caminar con el hombro izquierdo levemente hacia abajo y adelante. Haga la prueba y vea”. Así, medio agachado, cada hombro encajaba en su lugar. “Son cosas de la moda”, pensó y le dijo a la mujer. “Claro”, le contestó la mujer, “por eso el pantalón tiene una pierna más corta que la otra”. “Lo que pasa es que usted no sabe caminar”, le replicó el sastre al hombre cuando volvió furioso. “Ahora se usa flexionar una sola pierna, manteniendo rígida la otra”. Con un hombro hacia delante y una pierna rígida, ahora sí, el traje calzaba a la perfección. Volvía caminando a la casa de esta forma, cuando dos que lo ven pasar se dicen: “Mirá, pobre hombre, cómo le cuesta caminar”. “Sí, menos mal que tiene un buen sastre…” Evidentemente, el traje no se ajustaba a las necesidades del cliente, por lo cual el cliente se tuvo que adaptar a las posibilidades del traje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el modelo económico implantado desde los inicios de la última dictadura pasó algo parecido. Como no se adaptaba a las necesidades de la gente, la gente tuvo que adaptarse a las necesidades del modelo. Aunque la brutalidad del modelo de concentración económica y exclusión social que padecimos, nos remite antes bien a un estilo más propio del viejo lecho de Procusto. Ese personaje mitológico que cortaba el paso a los caminantes, dejándolos pasar sólo si su cuerpo coincidía con las dimensiones de su lecho. Y si no era así, las hacía coincidir, cortándoles las extremidades o estirando el cuerpo de sus víctimas. El modelo económico que el país dejó atrás, procedió a establecer las medidas del lecho de Procusto para disponerse luego a adecuar el cuerpo social, aún a costa de su mutilación y desmembramiento. Pero con el estallido del 2001 quedó demostrado que las necesidades sociales no toleran indefinidamente esa adaptación compulsiva que exige el nuevo orden vigente de globalización, impulsado por el poder económico transnacional. De manera coherente con esos intereses globales, la dictadura impuso a través del terror un modelo de subordinación del poder político al poder económico. Asimismo reformateó es Estado para que fuera funcional a este modelo de sumisión incondicional, condicionando severamente la recuperación democrática con la continuidad de la supremacía de la economía sobre la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El modelo que empezó a quedar atrás hace cuatro años se basaba en la supremacía de la economía sobre la política. Es decir la supremacía del poder económico global sobre el poder político de carácter básicamente nacional. Una opción a favor de los intereses ajenos por sobre los intereses de la población. Pero también la supremacía estructural del régimen económico sobre el régimen político. Que en los hechos se traduce en la supremacía del mercado sobre la democracia. Con un Estado funcional a la legitimación de todo esto. Es decir tomando partido por el sastre. Oficializando el lecho de Procusto como parámetro de medidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recuperación de la iniciativa política por parte del Estado nacional comenzó a revertir esa tendencia dominante hasta ese momento. El Estado nacional se alineó con los intereses de las mayorías, asumiendo que el mandato de las democracias contemporáneas es la justicia social. Que esa justicia social debe expresarse en una distribución equitativa del ingreso. Pero que fundamentalmente implica el contexto de un modelo político de inclusión universal, que centra la acción del Estado en una atención efectiva de las necesidades sociales. Esto es, volver a poner los caballos delante del carro. Recuperando el carácter instrumental de una economía al servicio de la sociedad y no a la inversa. Con la política definiendo el rumbo económico y no la economía definiendo el rumbo político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vestigios de ese modelo anterior sin embargo, no se resignan a quedar en el pasado. En un año electoral, es previsible que redoblen sus esfuerzos opositores contra el proyecto nacional en marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En momentos donde la oposición insiste en su intento de volver a poner el carro delante de los caballos, la muletilla de “la oportunidad histórica que vive nuestro país debido a las condiciones internacionales que nos son favorables y que lamentablemente se está dejando de aprovechar” pasa a formar parte del repertorio derrotista contra toda evidencia de recuperación que, negando la realidad pretende torcer el camino de reconstrucción que con el liderazgo del Estado nacional se viene concretando sostenidamente desde el inicio de la actual gestión presidencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe recordar que las reformas brutales del último cuarto del siglo pasado, se hicieron justamente en nombre de esas supuestas oportunidades que no se podían dejar pasar. Y así nos fue. Oportunidades que consistían en adaptarnos a un modelo que no estaba pensado para atender las necesidades de la población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque si lo definitorio es la actitud que se asume ante las oportunidades, no es menos cierto que para eso es fundamental, previamente, reconocerlas con un criterio alineado con los intereses reales del país. Identificarlas de acuerdo a las posibilidades reales de afrontarlas y la pertinencia de asumir el desafío que representan en la medida que se inscriben en el camino elegido, en los objetivos que se persiguen. Porque, valga la paradoja, no cualquier oportunidad es oportuna. Siempre está sujeta a las prioridades del caso, caso contrario pueden derivar en un oportunismo irresponsable. Como los juegos olímpicos o un inminente mundial de fútbol para el atleta lesionado. Una oportunidad que debe ceder paso a la prioridad de la recuperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo similar sucede con los países y los contextos internacionales que se presentan como favorables. Hay que tener en claro no sólo las posibilidades sino especialmente las prioridades. Porque en la vida de las naciones, -lo dice la historia- las oportunidades nunca son únicas, como nunca tampoco son las últimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque lo concreto es que si hay una oportunidad histórica que nuestro país no &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rp1mmEzPDWI/AAAAAAAAACk/yPrE6APmmuI/s1600-h/Hoz.jpg"&gt;&lt;/a&gt;puede perder, ésta no se refiere tanto al contexto internacional sino a su recuperación plena, a la consolidación de un modelo de inclusión universal, a la profundización del proyecto nacional alineado con los intereses de las mayorías, en la continuidad de una reconstrucción sustentable del bienestar general, que se expresa en la mejora paulatina de la calidad de vida de la población. En un camino que es esencial recorrer con el esfuerzo del conjunto, para dejar definitivamente en el pasado a un modelo que hizo estallar al país por basarse en el sacrificio sistemático de los que menos tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asumida la elección por un modelo de inclusión universal, queda claro que sólo es posible en democracia. Que la democracia sólo es posible con un Estado democrático fuerte que recupere efectivamente la regulación de las relaciones sociales y en ese contexto oriente el desarrollo económico. Porque si aceptamos que no es cualquier desarrollo el que necesitamos, tampoco es cualquier Estado ni cualquier democracia lo que necesitamos para nuestra sustentabilidad como conjunto social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reconstrucción nacional precisa de un nuevo paradigma basado en la responsabilidad social. Donde cada uno aporte efectivamente al bien común en la medida que le corresponde por la posición que ocupa en la escala social. En cada actividad por la que los individuos se integran al conjunto social, sea en el ámbito del Estado, del mercado o incluso de la sociedad civil, cuya función principal es articular la demanda de responsabilidad social a los sectores participantes de la vida económica y política, integrados en la dinámica compartida de la vida comunitaria que hace a la convivencia cotidiana y su permanencia sustentable en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mandato de la democracia contemporánea es la justicia social y su punto de partida es un modelo de inclusión universal de atención eficiente de las necesidades humanas de quienes componen la comunidad. Ese modelo de inclusión universal debe manifestarse en las diversas instancias de la escala comunitaria, que se expresan en la figura estatal y su delimitación territorial. Desde el ambito de la comunidad local que es donde vive la gente y atiende sus necesidades, en congruencia con la comunidades provinciales donde se insertan y articulan su incorporación al proyecto nacional orientado a la integración del conjunto. Pero las necesidades humanas se atienden mayoritariamente a través de relaciones comerciales, lo que hace necesario domesticar a los mercados mediante una participación social que contribuya a su transparencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La defensa del consumidor en nuestro país se encuentra atravesando una severa crisis debido al cambio de modelo que se comenzó a implementar durante la presente gestión presidencial, debido a que su existencia misma fue parte del modelo anterior en su vocación por desplazar al trabajo como canal de integración social. El “consumidor” está llamado a convertirse en ciudadano responsable, para contribuir a la regulación efectiva de los mercados desde su interior, instrumentando su poder de compra para promover una mayor competencia y contribuir a una distribución más equitativa de la información entre quienes concurren en su dinámica. Pero para eso se hace imprescindible una apertura ideológica y la articulación de alianzas estratégicas que en la situación actual de la sociedad civil implicaría un salto cualitativo de cuya probabilidad apenas pueden atisbarse indicios tan incipientes como insuficientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rp1opUzPDXI/AAAAAAAAACs/4_76PjNtInw/s1600-h/Hoz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088338213166058866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rp1opUzPDXI/AAAAAAAAACs/4_76PjNtInw/s320/Hoz.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El modelo de concentración económica y exclusión social repudiado por las mayorías nacionales sigue acechando para volver, apostando a la falta de memoria del pueblo argentino. Un modelo cuyos personeros intentan desviar la atención de sus responsabilidades pasadas y el sabotaje sistemático ejercido durante estos cuatro años, presentándose como supuesta “alternativa superadora” de la recuperación en la que nunca creyeron, especialmente porque formaron parte activa del modelo -iniciado por Martínez de Hoz y la última dictadura- que colapsó en diciembre de 2001, en cuyo transcurso no dejaron pasar ninguna oportunidad de reforzar la dependencia de las decisiones económicas a los organismos internacionales de crédito, de destruir las capacidades productivas del país precarizando más allá de lo imaginable las relaciones laborales, configurando mercados mayoritariamente oligopólicos con tendencia al monopolio, desmantelando las capacidades regulatorias del Estado, dejando cautiva a la sociedad en relaciones de fuerzas marcadamente asimétricas en desmedro de sus intereses y condiciones de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oposición se viene declarando prescindente en el proyecto de reconstrucción nacional, razón por la cual un sector significativo de la sociedad viene prescindiendo de ella. El tiempo de campaña preelectoral, con su inmanencia mediática de eterno presente, les permite reaparecer como si no tuvieran pasado, como si no tuvieran responsabilidad histórica por la caída en el infierno del que trabajosamente estamos saliendo. Ponen palos en la rueda cuando de lo que se trata es de bajarse del carro y sumarse al esfuerzo colectivo que más allá de sus predicciones agoreras viene dando resultados que están ineludiblemente a la vista de todos. Tras las críticas y argumentos falaces por inscribirse en lo que se conoce como “generalización inductiva”, intentan generar confusión apostando al imposible regreso a un Estado ausente en lo social salvo para la represión de los excluidos, la “liberación” de las fuerzas del mercado y un renovado saqueo de los recursos nacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enancados en cierta sobrevaloración de la crítica, la oposición al proyecto nacional se propone embarcar al país en aventuras de dudoso resultado, salvo para los intereses mezquinos que representan. Recalentando los cantos de sirena del viejo neoliberalismo fracasado que reducen la economía al capitalismo salvaje y especulativo. Timba. La fija que no puede perder. Hagan sus apuestas. No deje pasar esta oportunidad única. Llame ya. Con la misma “solidez” de cuando decían que el dólar se iba a terminar estableciendo entre los 7 y los 10 pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oposición en campaña se arroga ante la opinión pública una representación del interés general con la que, por definición, no cuenta, ya que es un atributo inalienable del Estado. Un Estado al que quieren estigmatizar como el culpable de todo. Como si los problemas persistentes no se debieran en gran parte también a lo que deja de hacer la sociedad en su conjunto. Estigmatizan al Estado como el chivo expiatorio de sus propias responsabilidades, al tiempo que desmerecen los avances evidentes atribuyéndolos de manera infantil al “viento de cola” o meramente a la buena suerte. Con todo, no logran maquillar su naturaleza de comparsa desvencijada en un corso a contramano, mientras hacen agua por los cuatro costados. Los vestigios del pasado confluyen en la oposición al proyecto nacional con un elenco diverso que incluye todas las variantes del fracaso, en un abanico del resentimiento que abarca desde la extrema derecha economicista a la extrema izquierda política, fieles a una complementariedad histórica que constituye su única coherencia en su trayectoria contra los intereses nacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desfilan así desde la insipidez de la sociedad colonial avanzada de Lavagna con su claque de radicalismo atávico hasta los extravíos de una izquierda siempre divisible por el internismo de las minucias. El contrato conservador de Carrió, ensimismada en su mezcla de egolatría delirante con mesianismo abandónico, buscando confluir con el liberalismo rabioso y despechado de Ricardo López. Todos ellos tras un dedo acusador de cartón piedra que intenta desviar la atención del vacío existencial compartido para ocultar la hoguera de vanidades en la que se convirtieron. Mientras se reparten los papeles con la servilleta al cuello y los cubiertos en la mano, con la ilusión inconfesable de llevarse puestas las reservas acumuladas durante los últimos cuatro años. Vanidades que los encierran en sí mismos. Cantinelas. Rutinas invariables que no resisten un zapping. Poses. Intentos de sugestión que echan mano a cualquier recurso. Donde cualquier hecho pasa a considerarse un indicio, donde lo relativo se transforma imaginariamente en absoluto, despreciando tod matiz de los infinitos que presenta la realidad por su carácter dinámico y complejo. Apelando a cierta inestabilidad emocional que parece presentar la sociedad argentina a causa de las aberraciones históricas en las que la oposición de hoy ha jugado un rol protagónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la insustancialidad de la oposición al proyecto nacional está a la vista de todos. Sabiéndose sin destino, es previsible que la desesperación los lleve a redoblar su vocación destructiva en el trayecto hasta las próximas elecciones nacionales en su lucha contra la realidad y la memoria de los argentinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es cualquier desarrollo el que necesitamos, sino un desarrollo con justicia social. No es cualquier Estado el que necesitamos, sino un Estado comprometido con la democracia en la disputa que está llamada a mantener con el mercado por la hegemonía cultural. No es cualquier democracia la que necesitamos, sino una democracia militante basada en el protagonismo popular orientado al ejercicio de una ciudadanía plena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="DISPLAY: block; WIDTH: 280px; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;embed pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" align="middle" src="http://www.bubbleshare.com/swfs/player.swf?4062" width="280" height="238" type="application/x-shockwave-flash" quality="high" bgcolor="#ffffff" allowscriptaccess="sameDomain" flashvars="size=268x201&amp;amp;rss_feed=http://www.bubbleshare.com/rss/44706/feed.xml"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;span style="DISPLAY: block;font-family:arial,helvetica,sans-serif;font-size:9;"  &gt;&lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/album/44706/overview"&gt;This album&lt;/a&gt; is powered by &lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/"&gt;BubbleShare&lt;/a&gt; - &lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/album/44706/share#add_to_blog"&gt;Add to my blog&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en la revista Actitud Nro. 18, Junio 2007&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-7656228884348555617?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/7656228884348555617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=7656228884348555617' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7656228884348555617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7656228884348555617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/07/la-verdadera-oportunidad.html' title='La verdadera oportunidad'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rp1lSUzPDVI/AAAAAAAAACc/WdAZqDKEj6Y/s72-c/18.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-3172747851463063675</id><published>2007-07-11T12:05:00.001-07:00</published><updated>2007-07-11T16:34:32.149-07:00</updated><title type='text'>El cambio recién comienza</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/x5ez7vjSVtM"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/x5ez7vjSVtM" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-3172747851463063675?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/3172747851463063675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=3172747851463063675' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/3172747851463063675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/3172747851463063675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/07/ahora-cristina.html' title='El cambio recién comienza'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-820910809918736942</id><published>2007-07-11T12:05:00.000-07:00</published><updated>2007-07-21T20:42:01.334-07:00</updated><title type='text'>El pasado contraataca.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpU5-zIIrmI/AAAAAAAAACU/8u8KK3fmNxI/s1600-h/hisden1.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5086035105223847522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpU5-zIIrmI/AAAAAAAAACU/8u8KK3fmNxI/s200/hisden1.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; por Juan Escobar &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es previsible que en estos tiempos preelectorales arrecien los ataques contra el modelo de recuperación que viene desarrollándose desde mayo del 2003. Lo que está en juego es la continuidad y consolidación de un país decidido a ser Nación frente a los embates de quienes encarnan a un modelo que arruinó al país y no se resigna a quedar en el pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También es previsible que esta lucha contra la recuperación del Estado nacional se plantee en el seno de la opinión pública, donde se viene verificando un respaldo significativo a la acción presidencial. Por hechos concretos más que por los “deseos imaginarios” que le atribuye la oposición, que se refiere al presidente como si fuera un político más para desmerecer al Estado mismo, a partir de su gobierno actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque si se ataca el estilo presidencial es para encubrir el cuestionamiento a la recuperación del Estado como eje de la política. En definitiva, el cuestionamiento a un Estado que dejó de ser el complemento facilitador de imposiciones ajenas y contradictorias a los intereses de las mayorías, para asumir la representación que le es inherente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oposición niega el principio de unidad del Estado nacional, obviando hasta méritos insoslayables como el comienzo de la recuperación de la justicia argentina a partir de una Corte Suprema verdaderamente independiente. Como si eso no fuera consecuencia de una clara decisión política. No. En cambio se redefine maliciosamente la independencia de los poderes en clave de un autismo irreductible, que condenaría al ejecutivo, el legislativo y el judicial a la incomunicación en compartimentos estancos, con la única relación posible de vigilarse los unos a los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confundiendo iniciativa política con intervención, la oposición pretende arrinconar al Poder Ejecutivo a la inacción, desconociendo el rol político que le corresponde en la dinámica del Estado. Un rol institucional que la actual gestión ha recuperado como liderazgo. Porque cuando lo que necesita el país es un cambio, la representación de la demanda social le concierne justamente al poder político, para asumir de manera consecuente la iniciativa de ese cambio en el sentido de salvaguardar los intereses del país, que es decir del conjunto social, de la sociedad en su conjunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las demandas de la oposición pretenden un Poder Ejecutivo dócil a sus presiones, sin opinión ni convicciones propias. Un Estado ausente, prescindible, restringido. Para discontinuar la recuperación del país y facilitar el regreso del modelo que los argentinos dieron por terminado en diciembre de 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La contradicción fundamental&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por eso es ineludible reconocer la contradicción fundamental, en esta coyuntura se vincula con las recuperaciones en curso. Como decían, justamente, en el documento titulado “La contradicción fundamental”, los jóvenes radicales reunidos en Setúbal hace ya una punta de años:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La lucha que por años protagonizaron peronistas y radicales, por ejemplo, con tener sus justificativos parciales (contradicción secundaria), perdió de vista que por sobre ella debía existir una coincidencia fundamental entre ambos en cuanto a las pautas fundamentales del país que necesitamos. Esta afirmación no implica distribuir culpas sino hacer experiencia histórica, comprendiendo los errores que el campo popular cometió al antagonizar sus enfrentamientos intestinos. Ello dividió fuertemente al pueblo, a sus conducciones políticas, a sus clases sociales, y permitió que sobre ésta división cabalgaran quienes tenían intereses contrapuestos a los intereses de la mayoría de los Argentinos representados por el peronismo y el radicalismo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconociendo que la contradicción fundamental se plantea entre la construcción del bien común del conjunto nacional y la vuelta a un pasado que continúa acechando. Así es como el mejor radicalismo confluye en el proyecto de recuperación de lo público, sumando sus esfuerzos a la reconstrucción del Estado democrático en nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RqLRL3XcjdI/AAAAAAAAAC0/7PMRyiuzvq0/s1600-h/20070610elpepivin_4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5089860530653138386" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RqLRL3XcjdI/AAAAAAAAAC0/7PMRyiuzvq0/s320/20070610elpepivin_4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Aquel pasado que quiere volver, por el contrario, se presenta fragmentado y con ganas de juntarse. Aunque no siempre es evidente, como señalan los violentos apartamientos que tienen lugar cuando alguno de los aliados parece caer en desgracia. Como el “tomar distancia” de Macri con Sosbich, a pesar de compartir los mismos criterios en seguridad, hasta el punto de tener los mismos asesores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alternativa de la reacción comprende entre otras sutilezas el Estado verdugo “hasta las últimas consecuencias” de Sobisch, garantizando la libertad de circulación para los cortejos fúnebres; el contrato moral intolerante de Carrió que busca suprimir el debate de ideas para instaurar un orden supuestamente celestial y presumiblemente inquisitorial entre nosotros; la im-postura intelectual de Mariano Grondona y su producción de falacias berretas para solaz de los vestigios de una oligarquía desfasada y retrógrada; el liberalismo rabioso de López Murphy; la futbolización antipolítica que propone Macri como modelo de sociedad. Gente que no, gente de Pro. Blandiendo el estandarte del viejo modelo caracterizado por la conditio sine qua non de que sólo cierra con represión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos ellos siempre fuera de sí, siempre a la derecha de sí mismos. Todos ellos exponentes parciales del régimen de sumisión de la política a la economía que se derrumbó en diciembre del 2001. Pero la interna del Partido de la Concentración Económica recién empieza. Habrá que ver en qué deriva tras concluir su proceso de reorganización y quién sigue en carrera para entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los fulgores del simulacro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Un amigo psicólogo solía hacer la misma broma al llegar: “Así los quería agarrar”, decía. “Hablando mal de mí, diciendo que soy un paranoico”. Tenía un socio abogado y decía que eran el complemento perfecto. Porque mientras uno de ellos no podía salir a la calle sin asistencia legal, el otro no podía hacerlo sin asistencia psicológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpUq8TIIrhI/AAAAAAAAABs/3wcMhCLyNug/s1600-h/151_2848.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5086018569599757842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpUq8TIIrhI/AAAAAAAAABs/3wcMhCLyNug/s200/151_2848.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;“Así los quería agarrar”, parece ser la actitud permanente de Elisa Carrió. Encontrando confirmación a su presunción-de-saber en cualquier dato que le devuelva la realidad, cualquier respuesta es útil para ratificar sus sospechas y justificar sus actos. Si sigue así parece ir camino a convertirse en una mala remake del personaje de Bette Davis en el clásico film “Qué fue de Baby Jane”. Algo de lo que sus seguidores paulatinamente vienen tomando conciencia, emprendiendo una no siempre sigilosa retirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Juana de Arco ha dado muestras de escuchar voces que le confirman las certezas de este nuevo episodio de su Cruzada. Contra toda evidencia, razón por la cual sus certezas suelen derivar invariablemente en la nada. Como diría el amigo del comienzo, trabaja a pura proyección. No quiere saber nada, porque cree saberlo todo. Porque su base es la presunción-de-saber y no la voluntad-de-saber a la que situaba Foucault motorizando la existencia humana. En el discurso paranoico, si la realidad no se alinea con la sospecha, peor para ella. La realidad será entonces objeto central de su intolerancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el discurso paranoico no necesariamente es manifestación de una patología; también, como en este caso, puede tratarse de una opción ideológica y parte de una estrategia política. Simulación de la locura para provocar en el otro la incorrección política del señalamiento y así victimizarse. Efectos especiales, cartón pintado, mera teatralización. Como en una película de Almodóvar, lo suyo es puro teatro (…falsedad bien ensayada / estudiado simulacro…). Mesianismo de kermesse, profecías de cotillón, egolatría y sugestión. Guiños. Señales equívocas. Interpretaciones abusivas. Figurarse artista. Dejarse comer por la voracidad del personaje. Mandarse la parte. Crear atmósferas de sospecha, misterio, predecir el futuro. Dramatizar. Sobreactuar. Las licencias poéticas de Carrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su verborragia, Carrió se constituye en una cantera inagotable, inabarcable, de sinsentido. Esto es, producción de signos sin su referencia correlativa en la realidad. Se nos presenta así como un exponente delirante de la política-ficción, de una virtualización pretendidamente virtuosa, ajena a la realidad de las personas de carne y hueso. Extraviada en el campo simbólico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carrió parece considerar que los resultados de las elecciones son algo así como un ticket de descuento sin fecha de vencimiento. Siempre queriendo sorprender y haciendo cada vez menos gracia, Carrió no se privó de confesar: “yo nunca fui de centro izquierda”. Una cuestión que no toma en cuenta es que gran parte de la gente que la votó en las últimas elecciones, esa que la dejó en el segundo lugar en la Ciudad, creía que sí. Pero nada de centro izquierda. Una cristiana radical, siempre con aires de dama de beneficencia y vocación de estar, orgullosamente, más cerca al imaginario de Victoria Ocampo que al de Eva Perón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con arrogancia de patovica en la puerta del boliche, decidiendo arbitrariamente quién entra y quién no, como si fuera su fiesta de cumpleaños, Carrió se planta en la mesa de admisión de su creación virtual más reciente, la Coalición Cívica Residual. Hecha de retazos, con integrantes de insalvable segunda selección, sacada de la mesa de saldos por final de temporada preelectoral, la Coalición Cívica Residual se plantea como el Arca de Noé de todos los naufragios y última balsa de todo aquel que se quedó boyando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las preferencias de Carrió parecen ser oscuras de tan evidentes. Olivera es una de las personas más maravillosas que dice haber conocido y es su garantía conspirativa en la fórmula que lo lleva como vice jefe de gobierno, justamente porque es el segundo en la línea sucesoria. Olivera, qué duda cabe, es uno de los más claros exponentes de lo más conservador del radicalismo. Además, casualmente, al único que considera decente del ala derecha del Partido de la Concentración Económica siempre a punto de estallar, es Ricardo (por Balbín) Hipólito (por Yrigoyen) López Murphy, con quien comparte también esa extracción común. Hasta Nicolás Gallo se siente atrapado “intelectual y emocionalmente” por la mujer que supo calificarlo como “recaudador del delarruismo”, es decir el mismo espacio del que formaba parte Olivera. Será porque su hijo, también Nicolás, forma parte de la mesa de juventud de la Coalición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando parecía que no faltaba nadie, llegó Nito Artaza (¿imitando a De la Rúa?) y llamó a sus correligionarios a sumarse a la CC de Carrió, convocando a los que “no estén de acuerdo con Jesús Rodríguez, ni Coti Nosiglia, en acompañar ni a Macri ni a Lavagna ni a Telerman”, curiosamente tras haberse formalizado el acuerdo en la Ciudad. Si bien es cierto que todos tenemos nuestro corazoncito y es lícito que se vuelva siempre al primer amor, la Coalición Cívica Residual, parece adolecer de un cierto radicalismo tácito, por no decir vergonzante. Al parecer se trata de un amor que, como diría Oscar Wilde, no se atreve a decir su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tampoco parece ser esa condición suficiente. En su axiomática arbitraria, la otra condición necesaria es la de subordinarse, reconociéndola como única representante de Dios sobre la tierra. Lo que podría, de alguna manera ser algo más que un chiste. Por esta razón, Ricardo López no clasifica hasta el momento entre los apóstoles imaginarios, reclutados de manera recurrente en la mesa de saldos de la política. Igualmente es de esperar que continúe reclutando figuras menores con ambiciones personales insatisfechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpU2yjIIrlI/AAAAAAAAACM/FFKCweqHKy4/s1600-h/The+OCarrio.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5086031596235566674" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpU2yjIIrlI/AAAAAAAAACM/FFKCweqHKy4/s200/The+OCarrio.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Una mesa de saldos a la que recurrió incluso para el diseño de marca, aunque en realidad se trataría de un plagio más que de una adquisición. Dejemos &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpUs2DIIriI/AAAAAAAAAB0/qBP6tbPz_bM/s1600-h/The+OCarrio.JPG"&gt;&lt;/a&gt;hablar a la Wikipedia: “The O.C., es una serie de televisión estadounidense, producida por la cadena FOX y emitida en diferentes partes &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpU10jIIrkI/AAAAAAAAACE/dPVa6S_TESA/s1600-h/The+OCarrio.JPG"&gt;&lt;/a&gt;del mundo. La serie narra la historia de un grupo de jóvenes y sus familias en el rico condado de Orange (Orange County en inglés, de donde procede la abreviación que da nombre a la serie). La serie, creada por Josh Schwartz, ha destacado por su mezcla de comedia, humor espontáneo, drama juvenil y música contemporánea.” El diseño de marca de esta serie consiste en grandes iniciales, más que juntas, pegadas entre sí. Un parecido más que llamativo con el isologotipo de la Coalición Cívica. Será que si hablamos de Carrió, cualquier semejanza con la ficción, es pura realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;Publicado en la Revista Actitud Nro. 17 (Mayo 2007)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpUwjTIIrjI/AAAAAAAAAB8/i8rYZFsbsj8/s1600-h/17.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5086024737172794930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpUwjTIIrjI/AAAAAAAAAB8/i8rYZFsbsj8/s200/17.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-820910809918736942?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/820910809918736942/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=820910809918736942' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/820910809918736942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/820910809918736942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/07/el-pasado-contraataca.html' title='El pasado contraataca.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RpU5-zIIrmI/AAAAAAAAACU/8u8KK3fmNxI/s72-c/hisden1.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-4404942029194845933</id><published>2007-04-09T10:03:00.000-07:00</published><updated>2007-04-09T10:30:28.171-07:00</updated><title type='text'>Ciudad de Buenos Aires: Encontrarse, urgente.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp3WRnenKI/AAAAAAAAAA8/LAiOI6t8AUo/s1600-h/Ciudad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051481156619246754" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp3WRnenKI/AAAAAAAAAA8/LAiOI6t8AUo/s200/Ciudad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La práctica política implica también la construcción de sentido, su producción a partir de la correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace. Entre los discursos y las realizaciones. La política no se reduce al tiempo de las campañas preelectorales, pero es donde la visibilidad parece dotarla de una mayor intensidad. Fuera de las campañas y elecciones aparte, la política real, la de los hechos, refiere a la acción realizada en el ámbito del Estado y su incidencia en la calidad de vida de los colectivos que abarca, sea en el espacio local, provincial, nacional, etc. Hechos y palabras, lo concreto y su representación. Las interpretaciones, en su diversidad, intentan definir los hechos –desoyendo la advertencia de Keynes según la cual no hay interpretaciones más inteligentes que los hechos mismos- confirmando aquello de que una de las mayores luchas que debe afrontar el ser humano es la de nombrar o ser nombrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las declaraciones políticas de estos tiempos preelectorales se inscriben justamente en ese campo de batalla simbólico donde se etiquetan los acontecimientos. Así vemos desplegar a la oposición una serie de interpretaciones donde adjudican al conjunto de la sociedad los avances experimentados desde el 25 de mayo del 2003 y responsabilizan al gobierno de todo lo que falta hacer. Aunque podría invertirse esta afirmación y resultaría más verosímil, lo cierto es que la falacia de estas visiones radica en la separación entre el gobierno y la sociedad que se da por supuesta. El gobierno es una manifestación, un emergente de la sociedad, en todo sistema democrático, su representación cuya continuidad se garantiza en la institución del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Democracia y Mercado.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El desafío de la política en democracia es construir sentido. Trascender el absurdo al que pretende confinar el avance del Mercado como regulador de las relaciones sociales, cuyo avance más espectacular tuvo lugar en la década de los noventa, correlativamente al proceso de globalización del poder económico y el carácter hegemónico de la economía como ideología impulsada por sus voceros del neoliberalismo. Con esto, comenzó a juzgarse al Estado bajo parámetros estrictamente económicos, viéndose cuestionada en profundidad su naturaleza misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto redundó en la disminución del Estado a su mínima expresión. Con el avance del mercado fue pesando más la condición del consumidor que la de ciudadano y la acción del Estado fue perdiendo sentido de manera paulatina. En el Mercado, ser ciudadano no significaba –casi- nada. En la misma medida, la democracia no pasaba la línea de pobreza y terminó caracterizándose por su baja intensidad. Un camino de progresiva devaluación simbólica del Estado, funcional a su desmantelamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La democracia precisa hoy de cierta vocación por la hegemonía cultural frente al Mercado. Los argentinos recuperamos la iniciativa del Estado nacional, porque el Estado supo alinearse con las demandas sociales. La representación de la sociedad que se institucionaliza en el Estado volvió a significar algo para el ciudadano común. La ciudadanía comenzó a recuperar sentido, a ganar terreno al caos del Infierno de la Exclusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los organismos del Estado producen sentido en la medida que se alinean con la atención de las necesidades sociales y responden a ellas de manera satisfactoria en el ámbito de su incumbencia. El Estado nacional actúa como productor de sentido estableciendo un proyecto nacional y realizando una acción sostenida en esa dirección, sentando sus pautas generales, la orientación del proceso. El municipio viene recuperando protagonismo en el nuevo modelo de gestión en construcción de acuerdo a los lineamientos de un proyecto nacional de integración. Los Estados provinciales tienen la responsabilidad de comunicar el ámbito local con el ámbito nacional, incorporando y articulando lo particular en el conjunto. Pero una atención efectiva de las necesidades, para ser sustentable, debe encarnarse en el ámbito local, que es donde vive la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Ciudad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A la Ciudad de Buenos Aires le sucede algo parecido a lo que manifestaba Stéfano, de Armando Discépolo, interpretado magistralmente por Alfonso de Grazia: &lt;em&gt;Me he dado en tantas partes, que ahora me busco, y no me encuentro… &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Ciudad siempre ha sido un escenario fundamental para la política nacional, lo que no ha permitido madurar en la medida de lo necesario a la política local, siempre a la sombra que le ha permitido la comodidad de desligar responsabilidades disfrutando de recursos que, no en menor medida, provienen del carácter capitalino de la Ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que debe encontrar la Ciudad es su propio paradigma. Más que una cierta idea de Buenos Aires, se hace necesario que la clase política, especialmente la que ocupa cargos de responsabilidad, logre configurar y comunicar una idea cierta de Buenos Aires. Realizable. Mejor. Sustentable. Con recursos propios que no escasean pero que precisan una organización adecuada de la que hoy se carece. Tanto recursos tangibles como intangibles, es decir tanto materiales como culturales. Con criterios que permitan corregir de manera que sea sensiblemente verificable las profundas desigualdades que permanecen en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De forma que el progreso en la calidad de vida de la población logre una continuidad en la recuperación que trascienda los tiempos de cada gestión. Esto significaría un desarrollo en concordancia con la nueva etapa que ha iniciado el país y con la responsabilidad que le cabe a la Ciudad incorporándose activa y efectivamente al proyecto nacional en marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Ciudad de Buenos Aires, o Ciudad Autónoma, o Capital Federal, o Ciudad Puerto, donde sus habitantes descienden de los barcos. Esa misma Ciudad, esta Ciudad misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Me he dado en tantas partes que ahora me busco y no me encuentro&lt;/em&gt;. Base operativa del modelo de vaciamiento nacional que se implementó a partir de 1976, la Ciudad reproduce la lógica de la concentración económica y la exclusión social que caracterizó a aquel modelo, expresada por la brecha entre los más pobres y los más ricos, que es la mayor del país. Como le gusta a Lavagna, ese ex-ministro que, como Macri aunque menos tiempo, también se mecía en la duda en cuanto a su candidatura a la Presidencia de la Nación o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Previendo que la situación económica iba a empeorar tras su desalojo, cosa que no sucedió, creyó que la Ciudad le quedaba chica y apuntó decididamente a la candidatura presidencial. Para ver cómo se iba devaluando con el tiempo, en un espacio opositor donde el montón lo hace palidecer por exceso de oferta. Porque si algo no le faltó nunca a la Ciudad de Buenos Aires, fueron candidatos del establishment, representantes del poder económico real con sede local. Eso que suele sintetizarse, con aditamentos, como la derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Partido de la Concentración Económica.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A juzgar por el maltrato que prodiga a Ricardo López, esa derecha ha tomado debida cuenta de los riesgos que implica mantenerlo informado en épocas de campaña. El recuerdo de la campaña de la Alianza en 1999, hace temer de su parte una suerte de sincericidio serial en el presente. Porque más allá de las críticas permanentes a la orientación asumida por el Estado nacional, todavía no se sabe explícitamente lo que se proponen hacer estos buenos muchachos en caso de tener responsabilidades ejecutivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la ingenuidad permitiría creer que “corregirían” detalles del proyecto nacional en curso. Porque una cosa es centrarse en la crítica del accionar del otro y otra muy distinta lo que se haría en su lugar. Mantener lo más alejado posible a Ricardo López de las conversaciones es por eso necesario para que no trascienda lo que se traen entre manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubiera sido el hijo soñado de Alvaro Alsogaray. Pero cae sistemáticamente en el sinsentido de esperar la medalla al mérito de parte de sus compañeros de esa diestra tan siniestra de la que forma parte, convertida en un vodevil de desplantes y pequeñas traiciones. Donde Ricardo llegó a parecer un espectador más frente al histrionismo hueco de Mauricio sobre tarimas que lo preservan de las impurezas territoriales y la sórdida intriga de un Roberto reticente en darle respiro a su franquicia radical. Fiel a sus pretensiones épicas, lanzó su candidatura presidencial por el Pro. Sólo un eco recibió como respuesta al pedido de apoyo a su mal avenido Macri: cri… cri… cri…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una comedia negra donde, llegando al clímax viene a sumarse tardíamente Elisa Carrió, siempre a punto de autoproclamarse jefa espiritual de la nación, quien tiró sal sobre la herida al decir que Ricardo López era el único decente de ese espacio opositor, que podría englobarse como el Partido de la Concentración Económica. Por esos días, Jorge Sobisch, el amigo del interior, había dicho en público que para él “hay momentos en que es mejor un corrupto que un pelotudo porque un pelotudo ni siquiera sabe qué hacer con las necesidades del pueblo”. Legará el momento en que tenga que definir a cuáles considera los mejores para aliarse y allí quedará claro a quienes se refería en cada caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre enigmática como un oráculo, Carrió incorpora una variante dadaísta a la política de la Ciudad. Siempre con la tentación de quedárselo todo si se lo llegan a dar, dice que va por la Nación pero que no puede abandonar a la Ciudad, que se le presenta irresistible. Aunque su relación con ella no está exenta de paradojas. Habiendo pegado bien inicialmente en la clase media con modales progres, con el tiempo sin embargo terminó planeando una alianza entre conservadora y reaccionaria centrada en figuras como Enrique Olivera o Patricia Bullrich Luro Pueyrredón que convirtieron a lo que quedaba de su fuerza en algo así como el ala izquierda del Partido Republicano, y la transformó en un complemento lógico de la constelación del antiguo régimen que busca revalidarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el marco del proceso de reorganización en el que se embarcó el Partido de la Concentración Económica, la estrella de Macri prefigura la crónica de una ausencia anunciada. Lo peor que podría pasarle sería justamente ganar en la primera vuelta o en una milagrosa segunda. Tener que gobernar y asumir responsabilidades. Pero tampoco eso constituye un gran problema. Para eso se inventó el gerenciamiento. Llegado el caso, los lugares de decisión en el gobierno de la ciudad se ocuparían con burocracia corporativa y listo. Siguiendo la lógica que vienen manifestando sus actos, pasaría así de ser un diputado ausente a ser un jefe de gobierno ausente, coherente con su modelo de Estado ausente. Él mismo lo confirma al decir que "Con mil Margaritas Barrientos se solucionarían los problemas de la ciudad de Buenos Aires".&lt;br /&gt;Los integrantes de esa rara especie que son los “peronistas pro”, en rigor menemistas residuales de pelaje variopinto, están felices con la decisión de Mauricio. No les importa que el empresario pierda otra vez con tal de asegurarse un lugar en la lista de legisladores y así seguir ganando su jornal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El incendio a la vuelta de la esquina.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La metáfora del infierno que suele utilizar el Presidente de la Nación para referirse a las consecuencias del modelo anterior, en la ciudad parece materializarse en la imagen del incendio. El fantasma del incendio sobrevuela Buenos Aires, donde todo se quema, al parecer con bastante facilidad. Cromañón. El incendio del asentamiento ubicado bajo autopista AU7. Las calles en diciembre de 2001. Desde entonces la ciudad aparece cada vez más inflamable. Donde todo lo que parece incombustible termina casi siempre prendiéndose fuego, quemándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las llamas están a la vuelta de la esquina de toda gestión en la Ciudad. Entretanto la política en la Ciudad, en su conjunto, parece condenada a la virtualidad. La descontextualización que sufre la Ciudad respecto de la realidad circundante, la sumerge en un microclima donde todo parece posible y sin embargo queda casi siempre en la mera potencialidad. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp14hnenJI/AAAAAAAAAA0/bhlUoF24ns8/s1600-h/actitud16.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051479546006510738" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp14hnenJI/AAAAAAAAAA0/bhlUoF24ns8/s200/actitud16.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Volver a la realidad es el imperativo inexcusable, decía Raúl Scalabrini Ortiz y constituye el imperativo de esta Ciudad que está llamada a integrarse al proyecto de este país decidido a ser Nación, a reinventar su política para centrarla efectivamente en la atención de las necesidades sociales que no toleran más postergaciones. Dando encarnadura al contrato social que es la Constitución de la Ciudad, cuya morosidad para entrar en vigencia fue demoliendo casi toda expectativa.&lt;br /&gt;Dejar de desentenderse. Construir una Ciudad solidaria con el país. Me he dado en tantas partes… Encontrarse, urgente. Para ser artífice de un destino común y no el instrumento de la ambición de ningún proyecto personal contradictorio con el Proyecto Nacional que se encamina a construir el futuro deseado en un modelo de inclusión universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en la Revista Actitud, en marzo de 2007)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-4404942029194845933?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/4404942029194845933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=4404942029194845933' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/4404942029194845933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/4404942029194845933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/04/ciudad-de-buenos-aires-encontrarse.html' title='Ciudad de Buenos Aires: Encontrarse, urgente.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp3WRnenKI/AAAAAAAAAA8/LAiOI6t8AUo/s72-c/Ciudad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-2366873062817917921</id><published>2007-03-21T11:59:00.010-07:00</published><updated>2007-09-22T11:03:05.774-07:00</updated><title type='text'>Historia, presente y futuro: Entre apologías y rechazos</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RgG8ISM014I/AAAAAAAAAAc/iYgjjCCy0Ng/s1600-h/Peron.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044519908142274434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RgG8ISM014I/AAAAAAAAAAc/iYgjjCCy0Ng/s200/Peron.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RgG7zCM013I/AAAAAAAAAAU/StC1jcMdbi4/s1600-h/Peron.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Quiero escribir pero me sale espuma.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;César Vallejo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Con el siglo XXI por delante, los argentinos se enfrentan al desafío de saldar cuentas con su historia. Una historia que si se caracterizó en algo fue por las cuentas pendientes que, de tramo en tramo, se fueron sedimentando en capas geológicas. Esas tensiones, esas confrontaciones, esas contradicciones, esas divisiones, constituyen una constante en esa historia, que es necesario asumir en su conjunto como pasado común. Esto es, asumirla como propia y asumirla como conflicto. Como una pregunta que nunca tendrá una respuesta definitiva. Porque nuestra historia presenta una complejidad que no puede reducirse a la acción de individuos, sino a la acción misma del cuerpo social. Un campo donde si se quiere ver, no se puede mirar la historia con el microscopio de la noticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El peronismo en cuestión&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Alguna vez dijo Borges que en general a los hombres no les ha tocado buenos tiempos para vivir. Los siglos que transitó la historia argentina no parecen ser la excepción. El siglo XIX fue el campo donde dos tendencias nacidas en Europa comenzarían a desplegar su vocación universalista en la política y en la economía. La Revolución Industrial inglesa –funcional a su modelo de imperio comercial- y la Revolución Francesa con sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad, confluyeron en el propósito de occidentalización del mundo con centro en Europa. Ambas cuestiones repercutieron decisivamente en estas tierras, tanto en las ideas como en los hechos. Tanto en las convicciones como en los intereses. La voluntad de autodeterminación nacional se enfrentaría con las presiones para convertir al país en una colonia servil del poder económico emergente. Este conflicto se convertiría en la pesada herencia que signaría el devenir argentino a lo largo del siglo XX al que se le incorporarían sus elementos propios. Donde la idea de revolución marcaría a fuego el siglo a lo largo del cual emergió la variante norteamericana del proyecto imperial de occidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Argentina oligárquica encarnada por la Generación de 1880 creyó poner la casa en orden alineada con los intereses británicos. Hasta hubo un Mitre que se encargó de peinar la historia, novelándola, reservándose –como el que parte y reparte- su propio pedestal entre los próceres. Después vino el revisionismo rosista enmendándole la plana y las páginas interiores, aguándole la fiesta imaginaria. Pero antes, la inmigración y la ley Sáenz Peña, dieron a luz al yrigoyenismo, que hizo fruncir de preocupación a la pretendida aristocracia local. La reacción no se hizo esperar y la vuelta quedó marcada como la década infame por la manera salvaje que se encadenó nuevamente el país a los intereses extranjeros. Entretanto, las ideas revolucionarias traídas por los inmigrantes continuaban haciéndose un lugar –a pesar de las continuas persecuciones- entre los trabajadores explotados y un grupo de hombres del pensamiento nacional creaba la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, conocida simplemente como FORJA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ese magma caótico emergería el peronismo. Y nada volvería a ser como antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique Silberstein sostenía –en su libro “¿Por qué Perón sigue siendo Perón?”– que la “economía peronista propiamente dicha, la que todavía le da vigencia a Perón, nace en junio de 1943 y se extiende durante todo el año 1944 y 1945”. Es decir, durante su gestión a cargo de la Dirección Nacional de Trabajo primero y luego transformándola en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Una política económica que entrañó la verdadera revolución del peronismo, esa que tuvo su legitimación en el 17 de octubre de 1945, que daría lugar a una nueva etapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa revolución inicial que dio origen al peronismo como fenómeno masivo es de carácter económico y refiere a la distribución del ingreso de manera equitativa entre los factores de la producción, los que aportan el trabajo y los que aportan el capital. Una distribución equitativa de la riqueza que se sintetizó en la bandera de la justicia social. No fue el peronismo clásico el primero en enarbolarla. Fue el primero en hacerla realidad en los números. Y en la vida de millones de argentinos. Garantizando desde el Estado la “seguridad jurídica” de los trabajadores. Ejerciendo una efectiva regulación política del mercado laboral en términos de equidad. El consumo interno aumentó en un 20% en ese breve período, como reflejo del aumento sostenido del poder adquisitivo de un importante sector de la población. La distribución del ingreso se equilibró en casi mitades y esto se sostuvo aún derrocado el gobierno peronista y durante su proscripción. Al punto que fue necesaria la última dictadura y el terrorismo de estado para iniciar un reformateo de la distribución en un proceso continuo que insumió el último cuarto del siglo XX y que al momento de eclosionar en diciembre del 2001 había llegado a reducir la participación de los trabajadores a un 14%, del 48% de entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tres banderas históricas sintetizaron la fisonomía de ese peronismo clásico, de matriz industrial, que constituye la figura del trabajador como sujeto histórico, se completaban en una independencia económica entendida como autodeterminación respecto del interés ajeno al país (el Fondo Monetario Internacional fue creado en 1944, pero Argentina sólo se incorporó tras el derrocamiento de Perón ya que lo consideraba “un nuevo engendro putativo del imperialismo” yanqui) y una soberanía política que implicaba la presencia de un Estado alineado con los intereses nacionales y con una fuerte presencia como regulador de las relaciones sociales, especialmente las económicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el impulso de un Estado orientado al Bienestar, la calidad de vida de la población se incrementó notablemente. Estableció así una marca de agua, como sucede en las inundaciones, que permanece aún cuando bajen las aguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“‘Le voy a hacer una pregunta, m´hijo. ¿Cuánto tiempo cree que se necesita para contar de 1 hasta 75.000?’ Dudo un minuto. ‘No sé general. Quizás un día o más…’ respondo. ‘Pues fíjese: durante mi gobierno se hicieron en la Argentina nada más ni nada menos que 75.000 obras públicas. Piense que para contarlas nomás, se necesita ese tiempo que usted dice…’ Realmente era para callar y pasar a otro tema”. (Esteban Peicovich: “Hola Perón”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que llegó la Revolución Fusiladora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El camino del terror.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El terrorismo de Estado en la Argentina –en la etapa preparatoria de la dictadura del 76- se inicia en 1955 y su finalidad es el exterminio del peronismo para retrotraer la situación a la etapa previa a su aparición. Tras el mascarón católico de Lonardi, fueron Aramburu y Rojas quienes lo pusieron en marcha. Pero no trascendía la manifestación improvisada de un odio gorila exacerbado; con todo, ya sangriento y criminal, desde el Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La institucionalización del terrorismo de Estado llegaría con el golpe de Onganía, un aventajado alumno de la Escuela de las Américas, donde el gobierno estadounidense adiestraba militares latinoamericanos en técnicas de contrainsurgencia, métodos de interrogatorio y tortura, moldeándolos de manera conveniente para la primacía del norte. Con el golpe de Onganía, la Doctrina de la Seguridad Nacional –en su variante colonial para uso nostro- se institucionalizó como ideología oficial del estamento militar argentino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su sombra, la ultraderecha nativa cobraría nuevos bríos y llegaría a ligarse fuertemente con referentes internacionales. El país comenzaba a organizarse como un campo de concentración. Una construcción que no cesó con la caída de Onganía sino que continuó hasta ponerse a punto. Es bueno leer “Ezeiza” de Verbitsky para darse una idea clara de la situación en el país en el momento del regreso de Perón. Tras ocho años de instalación, el Estado burocrático autoritario estaba listo para desplegar todo su potencial. Al parecer, esto no sería posible mientras Perón viviera.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="DISPLAY: block; WIDTH: 280px; TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;embed pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" align="middle" src="http://www.bubbleshare.com/swfs/player.swf?4062" width="280" height="238" type="application/x-shockwave-flash" quality="high" bgcolor="#ffffff" allowscriptaccess="sameDomain" flashvars="size=268x201&amp;amp;rss_feed=http://www.bubbleshare.com/rss/219677/feed.xml"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;span style="DISPLAY: block;font-family:arial,helvetica,sans-serif;font-size:9;"  &gt;&lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/album/219677/overview"&gt;This album&lt;/a&gt; is powered by &lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/"&gt;BubbleShare&lt;/a&gt; - &lt;a style="FONT-SIZE: 100%" href="http://www.bubbleshare.com/album/219677/share#add_to_blog"&gt;Add to my blog&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Había que esperar entonces hasta la muerte de Perón para poner en marcha su maquinaria letal en pos de una solución final que implicara la sumisión nacional haciendo posible una incorporación al nuevo orden económico mundial –donde pesan más los intereses de las corporaciones que los intereses de las naciones- en un proceso de globalización compulsiva a través de una violencia sistemática impulsada desde el propio Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La breve recuperación democrática que se abre en 1973 fue apenas un paréntesis –por no decir una trampa- en el proceso que se venía dando en las fuerzas armadas desde 1966 y que habían llegado a un punto que sólo restaba esperar la muerte de Perón para desembocar en la solución final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la muerte de Perón se inicia un período de deterioro institucional del peronismo. A partir de ese momento todo parece confluir hacia el golpe de estado. La conspiración en las fuerzas armadas y de seguridad es un secreto a voces que día a día crece en intensidad. Argentina vivía la crónica de una muerte anunciada. Muchos políticos jugaron abiertamente al golpe y se beneficiaron luego con nombramientos. En la recta final gran parte de la prensa jugó un papel determinante en la opinión pública. Pero tras el 24 de marzo de 1976 se abrirían de par en par las puertas del infierno y la Argentina comenzaría a transitar por las páginas más siniestras de su historia, para instaurar un modelo económico de vaciamiento y devastación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Del peronismo al pejotismo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El partido justicialista fue concebido desde el inicio como una herramienta, básicamente electoral, cuya función era la de articular un frente plural, para llevar adelante una acción de gobierno. Un medio, que tras la muerte de Perón paulatinamente se fue desvirtuando hasta convertirse en un fin en sí mismo, en el “sello oficial del peronismo”. La lucha por el sello implica confundir medios con fines; como suele decirse, poner el carro delante de los caballos, en un tránsito de jibarización que llevaría al peronismo rumbo al “pejotismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea de revolución en Perón era de raíz histórica y se encontraba fuertemente ligada a la idea de evolución. En esta perspectiva las instituciones –entendidas como medios, como herramientas- de la comunidad reconocían un anclaje histórico; respondían a las necesidades de un momento histórico determinado, en el que se fijaban. La revolución implicaba la adaptación de las formas de organización a la evolución natural de la comunidad y la perfectibilidad de las necesidades. Revolución, así, implica la adaptación de las instituciones de manera que atiendan efectivamente las necesidades del presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Las doctrinas no son eternas sino en sus grandes principios, pero es necesario ir adaptándolas a los tiempos, al progreso y a las necesidades. Y ello influye en la propia doctrina, porque una verdad que hoy nos parece incontrovertible, quizá dentro de pocos años resulte una cosa totalmente fuera de lugar, fuera de tiempo y fuera de circunstancias. (…) Una doctrina hoy excelente puede resultar un anacronismo dentro de pocos años, a fuerza de no evolucionar y de no adaptarse a las nuevas necesidades”. (Perón: “Conducción política”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto último es lo que pasó. La tarea consistía en discernir lo esencial de lo accesorio, para adaptar las estructuras partidarias sin perder identidad. No siempre se pudo, no siempre se supo, no siempre se quiso. Esto redundó en una diáspora incesante que lo convirtió en una constelación de fragmentos alternativamente contradictorios y complementarios, donde la lealtad comenzó a confundirse con intrascendentes códigos internos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pérdida de identidad –a fuerza de adaptaciones a veces más papistas que el papa–, no fue un tema menor. Porque la cuestión de la identidad se encuentra íntimamente ligada al peronismo, a su impacto y su impronta en la vida de los argentinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El peronismo continúa siendo una cuestión personal para millones de argentinos. Un tema por el que se sienten interpelados. Una cuestión en la que muchos continúan definiéndose, en un sentido amplio, sea a favor o en contra. Reaccionando ante cada ofensa o reivindicación. Porque incidió fuertemente en la configuración de la identidad tanto de quienes abrazaron sus banderas con fervor militante, como de quienes lo odiaron con una intensidad incluso mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La identidad peronista intentó refugiarse en la liturgia y en los símbolos proscriptos por el gorilismo fundacional. Pero toda tradición genera sus gendarmes; guardianes que so pretexto de preservarla la confinan a un pasado mítico para convertirse en los administradores de la identidad que se nutre de ella. Una administración muchas veces fraudulenta que utilizó la simbología peronista para llevar adelante políticas claramente contradictorias con el peronismo clásico, en la convicción tramposa que alcanzaba con poner la foto de Perón y Evita en la boleta para ganar elecciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si peronistas son todos, en un sentido o en otro, esto acarrea las dificultades de una definición que no define. Los principios básicos del peronismo clásico dejaron de ser un monopolio de quienes se dicen peronistas, para constituirse en una demanda mayoritaria de la sociedad. Sería tiempo entonces de reparar en la diferencia entre el peronismo declamado y el peronismo efectivo. Porque se es peronista en los actos de gobierno, más allá de los discursos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mejor que decir&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La historia reciente y sus consecuencias ratificaron la vigencia de aquellos tres lineamientos básicos de una política centrada en las necesidades sociales, que son la redistribución del ingreso, la recuperación del Estado democrático y la defensa de los intereses nacionales. Lineamientos que constituyen la base de legitimación social de la actual gestión a cargo del presidente Kirchner y representan una vía de articulación sustentable entre capitalismo y democracia, acorde a las exigencias de la época. Y esto implica asumir que una política centrada en las necesidades sólo es posible en democracia y no hay democracia posible sin un Estado que se encuentre en condiciones de garantizarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta situación, siguiendo los criterios del peronismo clásico, no presenta contradicciones relevantes el acompañamiento constructivo a la actual gestión del Estado nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las explicaciones se complican, por el contrario cuando se pretende dar cuenta de cómo puede apoyarse desde un supuesto peronismo al ex-ministro de economía que frenó todo lo que pudo la reparación salarial de los trabajadores, cuya gestión aumentó la brecha entre los más pobres y los más ricos, y encima pretendía dejar las decisiones en manos del mercado (por todo lo cual se convirtió en un ex-ministro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se complica más aún si se trata de explicar cómo desde otro supuesto peronismo se puede acompañar la candidatura de un ex-presidente en cuyos diez años de gestión se generó un deterioro sistemático de las condiciones laborales a través de la destrucción del derecho laboral, llevando la precarización laboral incluso al ámbito del Estado a través de los contratos basura, llevando adelante una política económica sujeta a los dictados de organismos internacionales como el FMI por los cuales se profundizó el desmantelamiento del Estado para facilitar el avance del Mercado como regulador de las relaciones sociales, que dio los resultados conocidos por todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero las explicaciones bordean el absurdo si pretenden justificar cómo en defensa de un peronismo declamado puede plantearse la oposición frontal a un gobierno orientado claramente a recuperar la función reguladora del Estado, a la recuperación del trabajo en blanco, avanzando sobre la informalidad que no es otra cosa que la ausencia de legalidad y el predominio de la discrecionalidad propia del Mercado; un gobierno que viene mejorando sensiblemente la distribución del ingreso y achicando la desigualdad que expresa la brecha entre los más pobres y los más ricos. Un gobierno que si colisiona ocasionalmente con la voluntad de las mayorías, rectifica su acción para alinearla con el mandato popular, entendiendo que la verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere, asumiéndose como la representación de las mayorías, tanto de sus intereses como de sus convicciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp5xRnenLI/AAAAAAAAABE/c5Q0j6SD7k4/s1600-h/actitud15.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051483819498970290" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp5xRnenLI/AAAAAAAAABE/c5Q0j6SD7k4/s200/actitud15.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los argentinos deben asumir su historia como propia y como conflicto. Sin perder de vista que la realidad es una cuestión del presente. Y es en el presente, en las acciones colectivas de hoy, donde se define el futuro de la Argentina deseada por las mayorías de la sociedad. &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;(Publicado en la Revista Actitud, en febrero de 2007)&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-2366873062817917921?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/2366873062817917921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=2366873062817917921' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/2366873062817917921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/2366873062817917921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/historia-presente-y-futuro-entre.html' title='Historia, presente y futuro: Entre apologías y rechazos'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RgG8ISM014I/AAAAAAAAAAc/iYgjjCCy0Ng/s72-c/Peron.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-5084086612503080234</id><published>2007-03-21T11:59:00.009-07:00</published><updated>2007-04-09T11:01:18.107-07:00</updated><title type='text'>América del Sur: Desarrollo con justicia social para la integración humana.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp_RRnenNI/AAAAAAAAABU/gSvoYQf0MMU/s1600-h/Tierra.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051489866812923090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp_RRnenNI/AAAAAAAAABU/gSvoYQf0MMU/s200/Tierra.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;A ese valioso exponente del pensamiento latinoamericano de la integración que es Alberto Methol Ferré, le debo la perspectiva de análisis que sirve de punto de partida para esta reflexión. En alguna oportunidad le escuché decir que la construcción del Canal de Panamá entre 1904 y 1914 (“situado en la parte más angosta del Continente Americano y la más baja del Istmo de Panamá”) dividió al continente en dos grandes islas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Más allá de las características establecidas por la Conferencia para la Codificación de Derecho internacional de La Haya de 1930 para definir una isla como la “extensión natural de tierra rodeada de agua, que se encuentra sobre el nivel de esta, en pleamar”, esta visión puede asumirse como una licencia que nos permita un primer abordaje del subcontinente considerado como un conjunto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;En esa línea, la discontinuidad que el Canal introduce en la continuidad territorial de América, habría signado la configuración de dos bloques territoriales rodeados de agua: una gran isla en el norte y otra gran isla en el sur. El primer paso de reconocer esos bloques no es sino la antesala para situarnos en una perspectiva global. Porque esa gran isla del sur no es otra cosa que nuestro lugar en el mundo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Reconocernos, -a nosotros, argentinos- como parte de una unidad mayor, de una población de la que formamos parte en un territorio –delimitado geográficamente- que compartimos. Y es precisamente la presencia de una población en un territorio la condición que nos permite pensar en una comunidad. En este caso, la que constituye América del Sur.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Una comunidad signada por la diversidad y la interacción que es la fuente de su complejidad interna, cuya mera descripción excede largamente el espacio de unas páginas. Una comunidad que no está exenta de tensiones y conflictos, de recelos ancestrales y rivalidades persistentes entre los países que la integran y en el interior mismo de las sociedades que los constituyen. Una comunidad con una fisonomía también diversa que va del desierto a la selva, de la llanura a la montaña. Con una distribución demográfica que despliega un arco que va de los pequeños poblado a megalópolis como Buenos Aires o São Paulo. Una complejidad que no parece ser contradictoria con problemáticas en común que precisan soluciones en común.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Una comunidad que presenta características específicas que la definen, como es el caso de configurar el ámbito de mayor desigualdad en el planeta. Un ámbito donde la severa desigualdad del ingreso se profundizó durante la pasada década, dando a la expansión de la pobreza visos de mal endémico alcanzando aproximadamente a la mitad de su población. Una población donde la mayoría de los pobres son niños y la mayoría de los niños son pobres. Donde, (como cita Bernardo Kliksberg en un libro fundamental en la cuestión: “Pobreza, el drama cotidiano. –Clave para una nueva Gerencia Social Eficiente-”) según la UNICEF, los “hijos de los pobres no tienen acceso a la educación, se enferman, están mal alimentados, no acceden a empleos productivos, no tienen capacitación, no tienen crédito” lo que genera condiciones objetivas para la reproducción y continuidad de la pobreza en el tiempo. Al punto de configurar la causa principal de muerte en la región, con aproximadamente un millón y medio de víctimas por año.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Con todo, la pobreza no es una consecuencia de la escasez de recursos para atender las necesidades humanas, ya que dicha escasez no es tal. En los cinco siglos que transcurrieron desde que Occidente se encontró con América, a nuestra gran isla del sur se le asignó la función de operar como fuente de recursos para el desarrollo ajeno, específicamente, de los países centrales de cada momento histórico. Este carácter periférico asignado por el orden económico internacional, paulatinamente conquistado por el régimen capitalista hasta completar su proyecto globalizador para dar lugar a la etapa que estamos transitando, implicó una sucesión de intervenciones que transitaron de la colonia a un proceso de balcanización funcional al imperialismo en su etapa industrial, que dividió políticamente al territorio en los fragmentos que es necesario volver a unir. Las fuerzas económicas dominantes incidieron desde siempre en la segregación de las mayorías populares, pero con el advenimiento del tsunami neoliberal el deterioro relativo de su calidad de vida se agravó, extremándose la concentración de las riquezas y los niveles de exclusión social.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Es fundamental avanzar en una adecuación organizacional que posibilite el cumplimiento efectivo del contrato social para recuperar terreno a la anomia producida por el individualismo cerrado de la atmósfera mercantil y la inadecuación normativa a las transformaciones profundas que experimentó el cuerpo social en el doble movimiento de avance del Mercado y retracción del Estado. Esto implica asimismo fortalecer la estructura institucional del Estado en el ámbito municipal para una articulación reticular efectiva de las economías locales. La intensidad de las democracias se recupera en una doble construcción donde el Estado nacional articula el marco adecuado para su desarrollo y el ámbito local brinda el soporte para una interacción proactiva con las organizaciones sociales a fin de hacer posible un desarrollo integral de las comunidades.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;América del sur necesita un desarrollo convergente que, respetando los estilos nacionales, promueva de manera simultánea una mejora de la calidad de vida de las poblaciones en el conjunto de los países, minimizando efectos negativos de los flujos migratorios que traen aparejados fenómenos como la ruptura del núcleo familiar y el desarraigo. Tras décadas de vaciamiento del Estado, hoy cobra fuerza el reconocimiento de la educación como un servicio público inalienable, tanto por su función socializadora como por su carácter estratégico en la formación de capital social y su potencial económico para la creación de mejores mercados de trabajo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;El desgarramiento del tejido social es el problema más urgente que representa el mayor desafío para la América del Sur. Porque su recuperación es determinante para la sustentabilidad del conjunto. Mejorar la distribución del ingreso en el sentido de la justicia social es el mayor desafío que se presenta a una América Latina en proceso de integración.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;En este sentido, la complementación económica debe orientarse a establecer puentes sólidos entre las capacidades productivas de cada país, como base del desarrollo convergente que el proyecto de conformación del bloque exige. Las desigualdades del mercado sólo pueden corregirse con una mayor igualdad de los ciudadanos garantizada por un Estado que orienta su gestión con criterios reales de inclusión universal, asumiendo previamente la tarea de transformar nuestras democracias de baja intensidad en democracias militantes, con canales efectivos de participación del conjunto de la sociedad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;El ámbito regional es el contexto de realización de una ciudadanía plena ya que oficia de canal entre la ciudadanía nominal definida por el Estado nacional y una ciudadanía efectiva que se completa al ser ejercida en el ámbito local, donde tiene lugar la atención de las necesidades humanas, ya que es donde transcurre la vida de la gente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Esto conlleva la necesidad de pensar el ámbito local en perspectiva regional, una tarea pendiente y urgente para núcleos urbanos como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que está llamada a operar una apertura para salir del autismo paranoico de sentirse una ciudad sitiada. Urge una reformulación que le permita trascender su fisonomía de Ciudad S.A. para integrarse con la Provincia de Buenos Aires en una región con responsabilidades e intereses comunes. Educación, salud, vivienda, seguridad en un estado de derecho. El reclamo se orienta en el sentido de las necesidades comunes que, siendo su atención atributo del Estado, fue abandonada en décadas pasadas a la fría ley de la oferta y la demanda.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;No cabe duda que el camino que debe emprender la América del Sur es el de un desarrollo integrador. Porque como dijo alguien “no es cualquier desarrollo el que necesitamos”. Ni el desarrollo que provatice las ganancias para socializar los costos y estatizar las pérdidas. Ni el desarrollo de las partes a contramano del destino del todo. Sino un desarrollo signado por el mandato de la justicia social en una democracia plena con un modelo de inclusión universal, entendiendo el ejercicio de la ciudadanía como único medio para la recuperación del estado de derecho y con un objetivo compartido de alcanzar un standard de &lt;em&gt;pobreza cero&lt;/em&gt; escalonada por objetivos intermedios (erradicación del analfabetismo, de enfermedades vinculadas con la pobreza, la informalidad laboral, etc.) concretables en el mediano plazo de manera que los resultados progresivos sean no sólo verificables sino también evidentes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp-YBnenMI/AAAAAAAAABM/QUooskXJyQs/s1600-h/actitud14.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051488883265412290" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp-YBnenMI/AAAAAAAAABM/QUooskXJyQs/s200/actitud14.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Recuerdo una publicación del Banco Mundial que llevaba por título &lt;em&gt;“¿Puede la globalización beneficiar a todo el mundo?”&lt;/em&gt;. Por mi parte, me parece obvio que la respuesta es: no. De la globalización no se puede esperar que haga lo que ya viene haciendo. No sé si puede beneficiar a todo el mundo, lo que parece es que no quiere. En este lugar del mundo que es la gran isla de América del Sur, ha dado más que sobradas muestras. Por el contrario, la posibilidad de que nos beneficie estará determinada en mayor medida por lo que el conjunto de los habitantes de esta América del Sur realicen, en la medida de las posibilidades y la responsabilidad social de cada uno, para construir un destino común que nos una en el respeto de la diversidad cultural y los derechos humanos para todos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;(Publicado en la &lt;strong&gt;Revista Actitud&lt;/strong&gt; en enero de 2007)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-5084086612503080234?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/5084086612503080234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=5084086612503080234' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/5084086612503080234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/5084086612503080234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/amrica-del-sur-desarrollo-con-justicia.html' title='América del Sur: Desarrollo con justicia social para la integración humana.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/Rhp_RRnenNI/AAAAAAAAABU/gSvoYQf0MMU/s72-c/Tierra.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-1891588052049612896</id><published>2007-03-21T11:59:00.008-07:00</published><updated>2007-04-09T08:30:26.684-07:00</updated><title type='text'>Discriminación y violencia en el Mercado: Una cuestión de vida.</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://www.acmartincastellucci.com.ar/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://www.acmartincastellucci.com.ar/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;a href="http://www.acmartincastellucci.com.ar/wp-content/uploads/2007/03/matu.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.acmartincastellucci.com.ar/wp-content/uploads/2007/03/matu.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La construcción del futuro deseado implica la necesidad de un pensamiento integrador. Un pensamiento que permita una visión comprensiva del conjunto. Que exprese la humanidad de valores como la solidaridad y la justicia que reconoce en cada uno la misma dignidad. Recuperando la centralidad del respeto por la vida.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Realidad y Proyecto Nacional.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Oscar Varsavsky, se presentaba a sí mismo de una manera particular para un científico en las primeras páginas de la edición que, bajo el título de Ciencia e ideología, aportes polémicos compilaba la discusión que había tenido lugar en 1971 en las páginas de la revista Ciencia Nueva, cuya discusión giraba en torno de las posibilidades de desarrollo científico en la Argentina y de la que también participaron personalidades tan destacadas como Gregorio Klimovsky, Jorge Schvarzer, Manuel Sadosky, Conrado Eggers Lan, Thomas Moro Simpson y Rolando García. La pasión que se enciende en el interior de este pequeño volumen hace que no tenga desperdicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, ese librito es prácticamente inhallable. Pero íbamos a la forma en que se presentaba Oscar Varsavsky, el científico que miró a la realidad con ojos argentinos. Decía: "Soy ex profesor universitario, especialista en modelos matemáticos de las ciencias sociales; fui educado en Liniers". Pero más allá de su modestia, en aquellos días de 1971 donde transcurría la discusión en la revista, había aparecido un libro suyo con una vocación manifiesta de incidir en nuestra realidad en una forma más directa. La tapa en un naranja luminoso donde las letras blancas gritaban: "Proyectos Nacionales. Planteo y estudios de viabilidad."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese libro, leído por quien se disponía a volver al país para ocupar por tercera vez la presidencia de la Nación, inspiró en una medida apreciable la realización de esa tarea colectiva que derivó en el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional que Perón anunció ante el Congreso el 1º de mayo de 1974, (y que próximamente tendrá una primera edición definitiva disponible para el gran público, gracias al trabajo incansable y preciso de un amigo que ya se ha nombrado en estas páginas). El germen del Modelo Argentino, su espíritu profundamente nacional, puede hallarse en las páginas de ese libro que Ediciones Periferia le editó a Varsavsky en 1971. Un libro que se presentaba como la primera parte de una obra de dos tomos, el segundo de los cuales fue publicado por el Centro Editor de América Latina en 1975, cuando la noche ya se empezaba a hacer sentir, mismo año en que se editaba también la compilación de la que hablábamos al principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El título de la segunda parte era "Marco histórico constructivo para estilos sociales, proyectos nacionales y sus estrategias". Allí planteaba la necesidad de una militancia histórico-constructiva que asumiendo la experiencia del pasado se proyectara al futuro en la realización colectiva de la sociedad deseada. Uno de los motivos por los cuales el libro resulta prácticamente desconocido en nuestros días se debe a que poco tiempo después, pasaría a contarse entre las tantas víctimas de la barbarie, ya que gran parte de su edición desapareció entre las llamas que consumieron un millón y medio de ejemplares entre libros y fascículos a manos de la policía de la provincia de Buenos Aires, el 30 de agosto de 1980, fecha que sería recordada posteriormente como el "Día de la vergüenza del libro argentino" por una iniciativa de la Cámara Argentina del Libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el “Marco histórico constructivo”, Varsavsky propone un abordaje a la realidad para transformarla que puede resultar convergente con el pensamiento complejo a cuya configuración a lo largo del siglo XX han contribuido los aportes de gente como Edgar Morin, Kevin Kelly o Joël de Rosnay entre otros. Varsavsky plantea un método que define como "de aproximaciones sucesivas de escala" que vayan de la visión del astronauta -que ve lo general del conjunto- a la visión del bombero -fijado en la particularidad de lo emergente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Individuos: vida y necesidades.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La globalización de las comunicaciones nos permite, a través de una herramienta como el Google Earth, realizar una simulación visual de estas sucesivas aproximaciones y alejamientos como medio para aprehender la realidad a partir de lo empíricamente comprobable, en un recorrido propio que siga esta pauta planteada por Varsavsky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en el espacio del universo físico -la primera dimensión de la realidad reconocible-, nos encontramos con el tercer planeta del sistema solar, que se caracteriza por tener agua y a partir de ella se desarrolla lo que se conoce como biósfera, un megasistema complejo que recubre la superficie de la Tierra y en donde se manifiesta la vida. Esa dimensión de lo viviente se organiza en especies, constituidas por individuos, que son a la vez portadores de vida y de las necesidades que su continuidad implica atender. Necesidades que son a la vez individuales y comunes entre los individuos de cada especie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas necesidades propias de todo individuo viviente abarcan tres dimensiones. La primera refiere a las necesidades físicas, que hacen al hábitat adecuado para la continuidad de la vida. La segunda abarca las necesidades biológicas y finalmente las necesidades de información, funcional a la atención de las necesidades precedentes, a través de su comunicación con el entorno físico y viviente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre esas especies, se encuentra la especie humana, que se diferencia del resto por el hecho de codificar la información en símbolos, en representaciones. Usando palabras de Cassirer, esto convierte al humano en el único animal simbólico, lo que incorpora una nueva dimensión que organiza a las anteriores, así como a la dimensión social que incorpora la presencia misma de la especie humana, su carácter gregario, que hoy se concentra en un 80% en formaciones urbanas donde constituyen su comunidad, que se inscribe en una escala de integraciones que comienza en lo individual un camino de incorporación al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comunidades en un mercado global.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El individuo tiende a integrarse en unidades mayores para atender de manera más eficiente sus necesidades. En la vida cotidiana, el individuo humano forma parte inicialmente de una familia, que se integra en un colectivo social de referencia inmediata, a través del cual se incorpora a la comunidad que surge de habitar y compartir el mismo territorio más o menos delimitado. Esa comunidad se organiza para su continuidad a través de la política, lo que constituye al ámbito local en célula de la organización estatal. En el ámbito local es donde se ejerce la ciudadanía y se padecen sus limitaciones en forma cotidiana, en el lugar donde transcurre la vida de esos ciudadanos. Pero esos ciudadanos sólo son tales en la medida que lo legitima un Estado nacional, esa forma organizativa que se difundió hasta cubrir cuatro de los cinco continentes en la segunda mitad del siglo pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos Estados representando naciones tienen generalmente mayores oportunidades de insertarse en el orden planetario en la medida que se integran previamente a bloques continentales. Por caso, la Unión Europea o el proyecto en curso de unidad sudamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El orden global de la actualidad es a la vez producto y reproductor de la creciente primacía del poder económico sobre el poder político, en un proceso de siglos que se precipitó en algunas pocas décadas. Ese poder económico suele expresarse a través del formato de las corporaciones empresarias que protagonizan el comercio internacional, impulsando la conformación del Mercado-mundo que caracteriza a lo que se conoce como globalización. Generando un contexto donde el mercado en red trasciende las barreras continentales, nacionales y locales para conectar al individuo a un sistema que lo sitúa en un primer peldaño de consumidor. Un peldaño del que no se puede bajar sino hacia la exclusión social, ya que constituye el procedimiento establecido para la atención de las necesidades humanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Socialización y violencia en el Mercado.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con la retracción del Estado que brindaba resguardo jurídico a las organizaciones sociales, éstas quedaron sujetas a las leyes del mercado, privatizando una parte de la identidad social como es el caso del tsunami del gerenciamiento en los clubes de fútbol, que en algunos casos significó abiertamente su conversión en empresas de negocios. Asimismo, se fueron mercantilizando incluso los procesos de socialización y de configuración de la identidad, de los que participan masivamente los segmentos más jóvenes de la sociedad, en una progresiva privatización de lo público que desvinculó masivamente a los individuos de las comunidades de las que formaban parte, incrementando las condiciones de vulnerabilidad para las mayorías. De esta manera, el espíritu lucrativo resignificó a una proporción creciente de las relaciones sociales en la misma medida que el Estado abandonaba su función reguladora y -en el caso de los Estados democráticos- traicionaba el mandato de bienestar del conjunto de los ciudadanos que les reconoce igual dignidad y por lo tanto, le confiere iguales derechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo cotidiano, aún en este punto, lo central continúa siendo la continuidad de la vida, con una calidad que exprese concretamente la integración del individuo en el conjunto social. En eso coinciden las poblaciones humanas, (constituidas en su inmensa mayoría por ciudadanos comunes) con lo que parece ser la tendencia natural de la biósfera de la que formamos parte a través del medio ambiente que nos circunda. Esos ciudadanos comunes que resultaron ser los más perjudicados por el proceso de globalización de los mercados. Porque el mercado como modelo hegemónico para las relaciones sociales se ha demostrado pernicioso para la sustentabilidad de los conjuntos sociales, al tiempo que incrementa los riesgos para los individuos que participan en esas relaciones. Al falso dios Mercado no se lo puede dejar solo, porque el mercado libre por excelencia es el mercado negro, ese mercado que por ser explícitamente ilegal, escapa de toda regulación del Estado al desconocerlo como árbitro responsable de orientar a las partes en el sentido del bien común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donde tienen lugar relaciones de mercado al margen de una regulación del Estado democrático, lo que rige efectivamente es la falta de garantías que surge de la aplicación de la ley del más fuerte. El contrato entre las partes puede convertirse con mayor facilidad en un fraude, en desmedro de la parte más débil de la relación. Promesas que no se cumplen, supuestos básicos de buena fe que hacen a la confianza necesaria para concretar las transacciones, que se ven defraudados en la medida de la ausencia de un Estado que provea de justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Regulación defensiva y Responsabilidad social.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pero tanto la destrucción de las capacidades estatales de regulación que le dieron vía libre, como toda la historia de abusos de la posición dominante que caracterizó brutalmente al orden industrial y se incrementó con la transición al actual orden tecnológico de la globalización, hicieron que la opinión pública incrementara sus demandas de una mayor responsabilidad social por parte de las corporaciones que inciden muchas veces en forma determinante en la vida cotidiana de las poblaciones. El caso de las papeleras sobre el río Uruguay se inscribe en esa sucesión de hechos que dio lugar a una demanda que también tiende a globalizarse, aunque a una velocidad más discreta, de valores que deben ser asumidos y expresados por el Estado democrático, ya que no constituyen atributos que puedan encontrarse naturalmente en el Mercado. Porque si hablamos de valores, el Mercado entiende que estamos hablando de precios, y por eso es refractario a nociones como las de justicia o solidaridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mercado, la discriminación de los clientes es inherente a su naturaleza y de acuerdo al mercado del que se trate puede darse con mayor brutalidad o mayor sutileza, pero con la misma violencia. Una violencia que es expresión de barbarie, en el sentido que rescata Morin de Hegel, no como animalidad sino como negación del otro, de su identidad, de su cultura, de su dignidad humana. En definitiva, del valor mismo de su vida. Una violencia patente en el descarte que opera como criterio central del mercado que considera residual a todo aquel que separa y excluye de su juego. Una exclusión ostensible que a su vez tiende a disciplinar a los provisoriamente incorporados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La regulación de los mercados debe responder a principios de equidad que no se desprenden de la maximización desconsiderada de los intereses particulares. Es necesaria una regulación defensiva y por lo tanto preventiva de los posibles daños a los que se expone a los ciudadanos, como consecuencia de la primacía del interés particular y la arbitrariedad que encuentran impunidad en relaciones marcadamente asimétricas como las que se dan en el mercado. Porque en el límite, la cuestión fundamental sigue siendo contribuir a la continuidad de la vida que el interés ciego pone en un riesgo cada vez más frecuentemente filoso. Irresponsablemente. Jugando con cosas que no tienen repuesto, como canta Serrat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Todo un caso pendiente.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Cromañón. Una palabra como un golpe y ya sabemos de lo que estamos hablando. Hubiera hecho falta más responsabilidad para garantizar la continuidad de la vida en las partes concurrentes en esa relación comercial. Una responsabilidad proporcional a la participación efectiva en las decisiones que la concretaron, y a la información con que cuenta cada parte sobre las condiciones reales en que se estableció. Como es obvio, en este esquema la mayor responsabilidad corresponde a la parte dominante de la asimetría, lo que es decir del otro lado del mostrador para el ciudadano común en el papel del cliente, que suele no contar con la información mínima como para decidir en función de la propia preservación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cromañón. Esas muertes dieron cuenta de las limitaciones del Estado de la Ciudad Autónoma para verificar de manera eficiente algo tan básico como las condiciones de seguridad de los locales comerciales con acceso de público. Una tarea que reconocida tácitamente como inabarcable por el conjunto de la clase política de la ciudad. En concreto, se asumió desde el comienzo como irrealizable. El Estado de la Ciudad asumió que no puede controlar algo tan simple como eso. Y a otra cosa. Luego se buscó un chivo expiatorio para sacrificar ante la opinión pública -con un procedimiento al que no se puede acusar de elegante-, para abrir una nueva discontinuidad en la gestión de esta ciudad. Como si nada hubiera sucedido. Lo que en un sentido es cierto. Porque las condiciones que hicieron posible Cromañón no han cambiado en lo sustancial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Estado de la Ciudad no puede hacerlo, porque en su esquema todavía no opera demasiado la idea de responsabilidad social. De los comerciantes que, por ejemplo, podrían declarar un nivel de seguridad, en una escala simple y pública, que fuera por ejemplo del uno al diez, dentro de parámetros establecidos de acuerdo a normas de calidad que respondan a criterios técnicos de lo que hace a la seguridad de algo tan poco esotérico como un local comercial. El comerciante declararía así un nivel de seguridad con un cartel y un número en la puerta. Si el nivel de seguridad declarado no coincidiera con el efectivo, podría procederse a su denuncia, que activaría su verificación y posterior clausura. Si el nivel declarado fuera inferior a cuatro se establecerían plazos para una mejora gradual y otros plazos menos perentorios para los que declarasen menos de siete. Lo que se completaría con algún reconocimiento fiscal a los que puedan acreditar niveles de seguridad superiores a ese número.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe imaginar el nivel de seguridad declarado y verificable en el lugar del incendio del que se cumple un nuevo aniversario. Hasta cabe la ilusión de pensar que muchos de ellos no hubieran elegido entrar si hubieran tenido la información suficiente, veraz y oportuna de los riesgos a los que se enfrentaban. La realidad, que a veces se ensaña, es que los que ya no están no tuvieron esa información. No pudieron decidir a conciencia y eso les costó la vida. Una ley de la legislatura podría establecer un programa de regularización en este sentido, apelando a la participación ciudadana y a la responsabilidad social de los comerciantes, al menos para que si vuelva a suceder una tragedia así, no sobrevuele la recurrente sensación de que no se hizo nada para evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, se trata, una vez más, básicamente, de garantizar en lo posible la continuidad de la vida. Que la otra opción pone al ciudadano común en el lugar de la víctima y desemboca en nada más que dolor y ausencia de sentido. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;(Una síntesis de esta nota fue publicada en la Revista Actitud, en diciembre de 2006)&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-1891588052049612896?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/1891588052049612896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=1891588052049612896' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/1891588052049612896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/1891588052049612896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/discriminacin-y-violencia-en-el-mercado.html' title='Discriminación y violencia en el Mercado: Una cuestión de vida.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-7856714601105719890</id><published>2007-03-21T11:59:00.007-07:00</published><updated>2007-04-09T11:13:05.385-07:00</updated><title type='text'>Ciudad de Buenos Aires: Alinearse con el Proyecto Nacional.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RhqAkhnenOI/AAAAAAAAABc/VJx5IITbO9Y/s1600-h/Ciudad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051491297037032674" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RhqAkhnenOI/AAAAAAAAABc/VJx5IITbO9Y/s200/Ciudad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Las elecciones de Misiones fueron una clara muestra de que es fundamental desarrollar modelos congruentes con el camino emprendido por el gobierno nacional, tanto en el ámbito provincial como en el ámbito local. La recuperación institucional del Estado nacional debe estar acompañada por las recuperaciones convergentes de los Estados provinciales y municipales para consolidar los avances y no ceder posiciones frente a un pasado que acecha, siempre dispuesto a volver.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Los vestigios del modelo anterior se resisten a dejar paso a lo nuevo, como sucede con los emergentes de cualquier orden que llega a establecerse en un cuerpo social, a definir las relaciones que se dan en su seno y la dinámica de su comunidad. En el orden nacional, la oposición parece no poder salir de esta trampa del pasado al no plantear la superación del modelo en curso, sino una invalidación frontal de la que no se deduce la continuidad de lo recuperado hasta el momento para el conjunto y abre la posibilidad de un retroceso cierto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;La situación podría describirse como el conflicto entre un Estado que hace y una oposición que meramente pretende que no haga. Un Estado nacional que actúa en la realidad, y una oposición a la expectativa de lo que haga el Estado para denostarlo, criticarlo como un espectador mal predispuesto con la película que ve, salvo por la diferencia que en el cine el espectador hace su aporte pagando la entrada. La oposición de hoy está conformada mayormente por quienes perdieron su lugar en la política al verse desplazado el orden anterior donde su participación tenía sentido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;En su dispersión sólo se asemejan por aquello a lo que se oponen, lo único que los aglutina, aunque no sea más que virtualmente, porque entre los motivos que frenan la conformación de un polo opositor, hay que contar el hecho de que se conocen demasiado bien entre ellos, como lo muestran las sucesivas reticencias que ha dejado traslucir Ricardo López Murphy.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;La recuperación de la autoridad presidencial que comanda al Estado nacional no puede sino generar el rechazo de estos profetas del Estado mínimo –rasgo característico del modelo anterior que subordinaba la política a la economía–, dedicados a un alarmismo que no logra, sin embargo, llamar la atención por un tiempo prolongado. En la ausencia de amor correspondido con el electorado, claman por supuestos autoritarismos, supuestos fascismos, supuestas monarquías, deseos imaginarios, intenciones ocultas, en un culebrón opositor donde todos son personajes secundarios. Ante la ausencia de un emergente social alineado con sus posiciones, las elecciones misioneras despertaron en ellos una luz de esperanza, una aparente oportunidad para sumar puntos en desmedro de la relación que se fue restableciendo entre la ciudadanía y el Estado nacional, que es un mérito innegable de la actual gestión. Pero el Estado nacional acusó recibo de los resultados del mandato soberano de las urnas y asumió una vez más la representación del conjunto social actuando en consecuencia, lo que descomprimió sensiblemente la situación, consolidando su relación directa con la ciudadanía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Si algo queda claro es que el actual modelo impulsado por el Estado nacional –centrado en las necesidades sociales y abocado al tratamiento de los problemas más urgentes que surgieron como resultado de un cuarto de siglo de destrucción sistemática del país– hace preciso construir mediaciones institucionales eficientes en las diferentes instancias administrativas a los fines de consolidar estructuralmente la relación entre los ciudadanos y sus representantes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Las necesidades sociales se manifiestan en el lugar donde vive la gente, y es justamente en el ámbito local donde se encuentra la base de cualquier posible reconstrucción duradera. Un ejemplo claro de esto se ha verificado con la destrucción de innumerables mercados laborales en todo el país, producto de privatizaciones como la de los ferrocarriles o la desaparición de las actividades económicas en torno de las cuales se constituían dichos mercados, lo que hacia 2001 configuraba una situación que entre otras cosas significaba que alrededor de seiscientas poblaciones tuvieran que enfrentarse al riesgo cierto de su disolución.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;El Estado nacional puede –como lo viene haciendo– aportar a la construcción un marco adecuado, marcar una tendencia, fijar el rumbo. Pero su acción territorial directa está acotada por la misma desproporción de la tarea por delante. Por eso, para multiplicar los efectos del cambio, es imprescindible alinear las instancias intermedias entre el ciudadano común y el Estado nacional para brindar las respuestas necesarias a las demandas sociales. Como paso previo es indispensable asumir que la reconstrucción argentina es una tarea de conjunto que requiere de la clase política en su conjunto un compromiso que se manifieste en hechos concretos en cada lugar del país, complementando y apuntalando los esfuerzos que viene realizando el Estado nacional durante la presente gestión de gobierno.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Resulta evidente que el aporte a una construcción sustentable del bien común es proporcional a las dimensiones del ámbito local, de lo que se puede deducir que la mayor responsabilidad reside en las grandes urbes que se deben constituir en ejes articuladores del desarrollo de sus áreas de influencia. Y entre las grandes urbes, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin ninguna duda le corresponde un papel protagónico en la reconstrucción, que hasta el momento no ha dado muestras de asumir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Es que la Ciudad de Buenos Aires continúa reflejando estructuralmente la mayor desigualdad del país que caracteriza a la dinámica de concentración económica y exclusión social propia del modelo que necesitamos dejar atrás definitivamente. Una ciudad donde, como en Belzaire, coexisten ciudadanos con una calidad de vida propia de los países centrales con ciudadanos que viven al borde de la supervivencia como en las zonas más pobres del planeta. En esta ciudad, que no ha llegado a ser plenamente autónoma, pero que no por eso ha dejado de ser la capital del poder económico en el país, tiene lugar la carrera política de Mauricio Macri.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Una ciudad donde la gran esperanza blanca del momento es un hombre que no sabe. Un hombre que no sabe si se va a presentar como candidato a la Presidencia de la Nación, a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires o como Jefe de Gobierno de la Ciudad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Si le dan lo mismo las tres instancias, pueden deducirse en principio dos hipótesis al respecto. O bien que se halla igualmente capacitado para cualquiera de las tres, de lo cual no ha dado ninguna evidencia aún. O bien que no está capacitado para ninguna de ellas, a menos que se parta de la premisa de que la gestión al frente de una parcialidad deportiva lo habilite para jugar en toda la cancha, algo que en términos políticos no puede ser más que una metáfora. Puede resultar más práctico evaluar lo que efectivamente viene haciendo al frente de su espacio con la política de la Ciudad, salvo que todo se reduzca al hecho de que no está a cargo del ejecutivo y haya que extenderle un cheque en blanco para ver de lo que es capaz. Porque lo concreto es que, a falta de un liderazgo integrador que conduzca efectivamente los destinos de la ciudad en el marco de un nuevo modelo, la ciudad es la muestra de una suerte de co-gobierno que acentúa la precariedad institucional sin lograr la definición de un perfil coherente para el distrito-vidriera por excelencia, ni aún en lo que respecta a su configuración edilicia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Podría decirse, parafraseando a Jorge Telerman, que la Ciudad está aprendiendo a ser autónoma. Pero también podemos decir que con diez años cumplidos, apenas si ha pasado el primer grado recientemente, tras rendir la asignatura pendiente de formalizar la descentralización en comunas, con seis años de retraso si se tiene en cuenta el plazo que estipulaba la propia Constitución de la Ciudad Autónoma, lo que es decir en su instancia fundacional.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;En estos diez años de autonomía, las sucesivas administraciones del Estado de la Ciudad Autónoma no supieron, no quisieron o no pudieron desarrollar su función reguladora de la actividad económica –fundamental por su incidencia en la calidad de vida de la población– en una medida acorde a sus dimensiones, fortaleciendo las estructuras correspondientes con los medios suficientes para el resguardo de los ciudadanos, en su condición de consumidores y usuarios, promoviendo de esta forma una mayor participación de las organizaciones de la sociedad civil que vienen dando muestras de tenacidad y consecuencia en la defensa de los derechos reconocidos constitucionalmente respecto de esta cuestión.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Por lo demás, el panorama institucional de la ciudad dista de ser alentador, pero asimismo reconocerlo es el comienzo del trabajo que tiene por delante.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Sólo un par de ejemplos más del planteo del problema. Para muchos la Legislatura no ha logrado dar el salto cualitativo que exigían las circunstancias y que salvo en contadas oportunidades se ha quedado en el lugar del viejo concejo deliberante, más propia del municipio que fue, que de la Ciudad Autonóma en la que se debe convertir. Una Legislatura que cuenta con un reglamento interno surrealista, producto de la sedimentación en capas geológicas de las siempre arduas negociaciones entre los integrantes de las sucesivas composiciones de la cámara, lo que llevado a la práctica no ha servido para maximizar el rendimiento de los recursos que insume su actividad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Una ciudad, en fin, con un aparato judicial que cuenta con capacidad instalada y capital humano suficientes para asumir las responsabilidades que corresponden a la Justicia de una Ciudad Autónoma y que sin embargo, no ha contado con una legislación satisfactoria que defina de manera eficiente su campo de acción y su funcionamiento de una manera más acorde a la realidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;La ausencia de un plan estratégico para la Ciudad puede servir como síntesis de este panorama general. Es decir, una guía de acción para resolver los problemas de la ciudad desplegando de manera evidente su potencial en tiempos donde tiene mucho para ofrecer al mundo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Gobernar el ámbito local en el entorno complejo de la globalización, del que no está exento el caos, implica incidir en la complejidad coadyuvando a procesos de rendimientos crecientes que contribuyan al bien común, como es el caso de las alianzas sociales. Gobernar democráticamente en la complejidad, es decir alineado con los intereses de las mayorías y en el diálogo enriquecedor de las diversas culturas presentes en la comunidad, implica asimismo la necesidad de un pensamiento integrador consecuente con los objetivos prioritarios en el consenso social. Esto es una perspectiva que permita una visión realista de limitaciones y potenciales, para derivar de allí las acciones conducentes que generen cambios verificables y progresivos en la calidad de vida de la población. Una visión integradora que abarque la complejidad, entendida como la diversidad e interacción de factores múltiples, que en democracia no puede sino partir de un modelo de inclusión universal que recicle paulatinamente la exclusión social en procesos de integración efectiva.&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RhqB9xnenPI/AAAAAAAAABk/qeNkspQsd2Y/s1600-h/actitud12.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051492830340357362" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RhqB9xnenPI/AAAAAAAAABk/qeNkspQsd2Y/s200/actitud12.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Todo esto sin olvidar en ningún momento que todo lo que resta por hacer, sólo puede ser una realización colectiva. Asumiendo cada uno la responsabilidad que le corresponde por el lugar que ocupa en la escala social para contribuir de manera efectiva al bien común del conjunto. Porque de eso se trata la democracia, que le dicen.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;(Publicado en la Revista Actitud, en noviembre de 2006)&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-7856714601105719890?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/7856714601105719890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=7856714601105719890' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7856714601105719890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7856714601105719890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/ciudad-de-buenos-aires-alinearse-con-el.html' title='Ciudad de Buenos Aires: Alinearse con el Proyecto Nacional.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RhqAkhnenOI/AAAAAAAAABc/VJx5IITbO9Y/s72-c/Ciudad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-6847909653270647429</id><published>2007-03-21T11:59:00.006-07:00</published><updated>2007-04-09T08:28:41.189-07:00</updated><title type='text'>Ciudadanía: La salida del infierno.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La ciudadanía. El conjunto de individuos que ejercen su derecho a tener derechos. Pero también ese derecho a tener derechos. Eso que nos hace ciudadanos al vincular nuestra vida con el Estado nacional del país donde vivimos, en una doble vía por la cual nos reconoce y lo legitimamos.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La ciudadanía que es el núcleo de la democracia, su condición de posibilidad, sin la cual corre el riesgo de terminar girando en el vacío. Porque la participación activa de los ciudadanos define la intensidad de la democracia y la sustentabilidad del estado de derecho que es su razón de ser. Una ciudadanía que implica identidad, militancia, política, acciones orientadas al bien común. En definitiva, la única respuesta que podemos dar colectivamente a los problemas que nos aquejan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los argentinos emprendimos el camino que nos aleja del infierno de la exclusión social en el que nos sumergió el modelo neoliberal que subordinó la política a la economía y sumergió a más de la mitad de la población en el abismo de la marginalidad. Sabemos que es un largo camino el que tenemos por delante para dejar definitivamente en el pasado la página más oscura de nuestra historia y consolidarnos como un país en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La normalidad tramposa que esgrime la derecha -cuando exige garantías absolutas sobre problemas que instaló entre nosotros ese modelo que ella misma impulsó desde siempre, de lo que Ricardo López Murphy es un claro ejemplo- no debe distraernos de la tarea pendiente o llamarnos a engaño. Lo que en realidad pretenden imponernos nuevamente, como si nada hubiera sucedido, es el país para pocos donde la inclusión vuelva a ser el privilegio de los sectores cuyos intereses representan. Porque toda normalidad tiene un carácter meramente estadístico. En los 90´, el neoliberalismo era el parámetro de la normalidad epocal. La normalidad responde a la tendencia dominante, a los parámetros establecidos por el poder real que a lo largo del siglo XX se constituyó como económico y global. Por el contrario, un país serio se reserva el derecho a la disidencia en el caso de que lo normal sea el camino al cementerio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La derecha fragmentada por el fracaso de su modelo busca desesperadamente su recomposición para que la desesperación vuelva a estar del lado de las mayorías populares. Así coexisten distintos perfiles que intentan volver de ese pasado del que la sociedad argentina se esfuerza por dejar atrás. Los rostros de la derecha se articulan como las caras de un dado cargado que sólo beneficia al dueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea la cara del que invoca autoridad a partir de la desgracia personal –como en el caso de Blumberg y Bragagnolo- o la del presunto éxito de una supuesta eficacia en las lides del mercado que viene a personificar Macri, de quien no se conoce un aporte al bien común en correspondencia con su lugar en la escala social, eso que se conoce como responsabilidad social, más allá de su aparición en las secciones de &lt;em&gt;ricos y famosos&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea la cara de una racionalidad mezquina que deja fuera todo lo que sea humano para mercantilizar nuestras vidas o aquella que apela a la iluminación divina para marcarnos el camino. Creemos que esta última merece un párrafo aparte, por la inexplicable repercusión que encuentra Elisa Carrió en la difusión mediática que, entre los infinitos colores, tiende a optar recurrentemente por el amarillo del sensacionalismo donde viene a encajar naturalmente su terrorismo &lt;em&gt;chic&lt;/em&gt;, con intervenciones más propias de una mentalista, pero siempre augurando un futuro tenebroso con vocación de profecía a autocumplirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Política y pensamiento mágico: El caso Carrió&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;A esta altura de la historia sabemos que el delirio mesiánico no es compatible con la política. Porque cuando el delirio se mezcla en la política lo que genera es fundamentalismo. Lo que usualmente va ligado a la intolerancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque la religión es una construcción colectiva. La iglesia es la gente que cree, entre quienes se encuentran incluso los funcionarios de las organizaciones que se fueron institucionalizando en el fragor de la complejidad histórica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el político que invoca a Dios, como podemos ver en el &lt;em&gt;caso Carrió&lt;/em&gt;, se establece en un nivel superior al del ciudadano común. No le habla de igual a igual. Invoca el principio de autoridad divina cuya interlocución lo unge por encima del resto, en un acto que tiene básicamente un defecto, más allá de su utilización para encubrir las numerosas aberraciones que presenta el encadenamiento lógico de su discurso. La falla a la que nos referimos consiste en el hecho fundamental de que la experiencia trascendente que invoca para autoproclamarse autoridad moral: no es empíricamente comprobable. Es más, al tratarse de una experiencia personalísima (no estamos hablando de experiencias como la de San Nicolás o tantas otras que inciden en la realidad en tanto que se socializan, en un pueblo que es profundamente creyente, y no que se politizan, precisamente), quedan fuera del alcance del juicio humano. Por la tanto puede parecer cuestionable pretender instrumentarlo políticamente con objetivos de posicionamiento personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando un ciudadano, en la discusión, descalifica a otro ciudadano, la diferencia se dirime en la opinión pública y cada uno se queda con sus costos y beneficios, de acuerdo a cómo lo juzga la sociedad. Pero, como en el &lt;em&gt;caso Carrió&lt;/em&gt;, cuando quien descalifica al adversario es alguien que dice hablar con Dios, esto se parece más a una escena de &lt;em&gt;La Profecía&lt;/em&gt; que a un debate político. Porque no hay discusión posible. Es la pretensión de un discurso político que aparece como sucedáneo de la palabra de Dios. Que aún puede parecerlo pero que no lo es. Que dista tanto de serlo, como diría René Guènon, como el simio del ser humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es pero no es. Es como si. Pero no es real. No tiene entidad sino por el cambio que genere en la realidad. Pero tampoco hay que esperar demasiado, porque de lo que se trata es de un despliegue mediático antes que de una propuesta que quiera participar constructiva y seriamente en la política de reconstrucción que precisa este momento en este país, ya que sólo cobra entidad a partir de apariciones televisivas, con predicciones de catástrofes y futuros inquietantes que le hablan al miedo que se inoculó a la sociedad sistemáticamente a partir de la última dictadura. Con acusaciones de fascismo que pasan por alto el detalle de que todo régimen de esa naturaleza se caracteriza por la imposibilidad de que esos cuestionamientos lleguen a difundirse en la opinión pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sobrenatural, en política, en el mejor de los casos, suele asociarse frecuentemente con el &lt;em&gt;chamuyo&lt;/em&gt;. Y el &lt;em&gt;chamuyo&lt;/em&gt; no es la persuasión. Es la utilización de argumentos falsos para la consecución de un interés personal. Una estrategia de conquista que, al dejar afuera al otro del verdadero sentido de la acción, lo victimiza, lo engaña y en definitiva lo estafa en su buena fe. En el peor de los casos puede parecer algo así como un nuevo retorno de los brujos y la incursión de los brujos en la política tampoco nos traen buenos recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra democracia necesita de nuestra racionalidad. Pero como dice Oscar Castellucci, no de la racionalidad establecida por el individualismo cerrado, que desconoce que los derechos individuales sólo se pueden garantizar a través de la acción colectiva, es decir, política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese individualismo que llega a desconocer el carácter gregario de los seres humanos, su naturaleza social, y porque también sus necesidades se atienden con mayor eficacia no en estado de aislamiento, cuando está apartado de la sociedad y es meramente individuo, sino justamente cuando está integrado en una comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, entonces, la racionalidad del individualismo de raíz liberal que se radicalizó aún más con los neoliberales, soldados de un mercado totalitario que tiende naturalmente a generar concentración económica y exclusión social. Un mercado que no acepta y es hostil a la existencia misma del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es natural que el bien común resulte irritante para el interés particular. Porque le recuerda su responsabilidad para con quienes forma parte de la misma comunidad. Así, la demonización de la política es una típica acción de las fuerzas dominantes del mercado, que ven acotada su libertad de concentrar riquezas a cualquier costo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estado de derecho es una construcción colectiva, una relación dialógica entre el Estado que establece las pautas de convivencia y las reglas de juego en contrapunto con la acción de los ciudadanos, que ejercen sus derechos de manera constructiva en el marco del bien común que hace a la continuidad del contrato social que hace a la sustentabilidad del conjunto nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La última dictadura.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El Estado de derecho comenzó a desmoronarse sistemáticamente entre nosotros a partir de la desarticulación del derecho laboral, por tratarse del ámbito de protección legal que abarcaba a la mayor parte de la población, y por su incidencia determinante en la calidad de vida de las mayorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El andamiaje del derecho laboral en Argentina, que comenzó a construirse a partir de algunos esfuerzos solitarios, entre los que descolló la figura de Alfredo Palacios, alcanzó escala industrial con el advenimiento del movimiento nacional encarnado por el peronismo, desde la legalización del sindicalismo hasta la consagración de los derechos sociales para el conjunto de la población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La legislación. Pero fundamentalmente un Estado Nacional que se convirtió en una fábrica de organizaciones sociales autónomas, orientadas a la defensa de los derechos adquiridos. Ámbitos sociales para el ejercicio de la ciudadanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La negociación colectiva, en ese contexto, rápidamente fue corrigiendo la distribución del ingreso, de forma gradual hasta alcanzar un cierto equilibrio los factores de la producción, es decir entre quienes aportan el trabajo y quienes aportan el capital. Esta distribución equitativa es lo que se definió como justicia social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa distribución por mitades no se ajustaba al esquema de un capitalismo que ya se proponía cubrir el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última dictadura fue planificada con una fría voluntad de solución final, con el objeto de sacrificar un país con una identidad signada por el mandato de autodeterminación, para ofrendarlo al poder económico transnacional en un proceso de globalización compulsiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;In situ: el ámbito local.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Ya en la nueva etapa que nos encontramos transitando, el drástico descenso de la proporción de argentinos en niveles de pobreza, de tres años a esta parte, da cuenta de la acción de un Estado nacional orientado a las necesidades de la población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la vereda de enfrente del Estado nacional nos encontramos con una oposición que no da muestras de iniciativa política queda confinada al campo de la reacción, oscilando en su oscilación de reconocerse como reactiva o asumirse como reaccionaria. Pero siempre resulta ser parasitaria a la iniciativa y las realizaciones del otro, de quien se constituye únicamente como negación. La bipolaridad entre el Estado y la oposición es un avance, sin embargo, comparado con la fragmentación de las partes contra el todo que nos llevó al borde de la disolución nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alternancia en democracia es una posibilidad siempre abierta, pero no necesariamente una obligación ineludible para que sea tal, ya que está supeditada a la voluntad de las mayorías y a su conformidad con las proyecciones futuras del proyecto en curso.&lt;br /&gt;La democracia se realiza en el ámbito local, se corporiza en la vida cotidiana de las poblaciones y se legitima por la atención de sus necesidades. Porque los acuciantes problemas sociales sólo pueden encontrar solución efectiva a partir del ámbito local, que es el lugar donde vive la gente, donde demandan atención sus necesidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso es en el ámbito local donde se ejerce efectivamente la ciudadanía, aunque se halle garantizada por la existencia y la acción de un Estado nacional. La base de la unidad nacional es la universalización de la ciudadanía en un modelo de inclusión universal que implica la igualdad ante la ley como pauta de convivencia social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Estado nacional representa al conjunto pero es ocioso pretender una presencia material y continua en cada punto del territorio. El Estado, en cada una de sus instancias, es la herramienta de unificación, de construcción de la comunidad que surge de la convivencia de los individuos y sus conformaciones gregarias en territorios delimitados políticamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso por eso avanzar hacia un modelo municipal de desarrollo local con justicia social, articulado regionalmente, con un criterio de complementariedad. Esto implica la difusión una acción política centrada en las necesidades cotidianas. Esta gestión del día a día debe nutrirse de las experiencias que surgen en cada espacio comunitario, para replicarlos en la medida que lo exige la recuperación de una calidad de vida digna para todos, en la escala necesaria para cumplir con este desafío de reconstrucción nacional en el tiempo real donde transcurre la vida de las personas de carne y hueso que habitan nuestro territorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Publicado en la Revista Actitud, en octubre de 2006) &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-6847909653270647429?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/6847909653270647429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=6847909653270647429' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/6847909653270647429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/6847909653270647429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/ciudadana-la-salida-del-infierno.html' title='Ciudadanía: La salida del infierno.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-7906968453694915730</id><published>2007-03-21T11:59:00.005-07:00</published><updated>2007-04-09T10:03:35.438-07:00</updated><title type='text'>Concertación:Recuperado el Estado, recuperar la política.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RgG_wSM016I/AAAAAAAAAAs/zxabHeNmCBw/s1600-h/Presi.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5044523893871925154" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RgG_wSM016I/AAAAAAAAAAs/zxabHeNmCBw/s200/Presi.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siglo XX fue el escenario de la confrontación entre un poder económico que expandía sus zonas de influencia con la vocación imperial de cubrir el planeta, y el poder político de los estados nacionales en los que ese mismo siglo dividiría a cinco de los seis continentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hacia el “Mercado-mundo”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La Segunda Guerra Mundial sería el punto de inflexión tras el cual el continuo avance de la economía sobre la política sería la pìsta que desembocaría en la etapa de globalización que caracterizaron a las últimas dos décadas del siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La transnacionalización financiera aceitó la maquinaria del nuevo orden de los mercados libres, con la decisiva intervención de los organismos internacionales de crédito surgidos de la Conferencia de Bretton Woods, que instrumentaron el endeudamiento de los estados nacionales con el objeto de forzar una apertura económica indiscriminada, donde las poblaciones de los países menos desarrollados verían deteriorarse severamente tanto sus capacidades productivas como la calidad de vida de las mayorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para esto era necesario desvincular a los estados nacionales de los intereses de sus ciudadanos. En nuestros países de Sudamérica, los golpes de estado que instalaron dictaduras sangrientas fueron el instrumento usado más frecuentemente para lograr ese doble objetivo de secuestro de las estructuras estatales y endeudamiento tan intensivo como fraudulento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al avanzar la década de los ochenta comenzaría a agotarse esta variante para dar lugar a democracias condicionadas económicamente, que se las tendrían que ver con lo que se conoció como la crisis de la deuda, que impidió su recuperación plena, derivando en lo que Guillermo O´Donnel denominó democracias de baja intensidad. Paralelamente, en esa década se desencadenaría en los países centrales una avalancha neoliberal que avanzaría en la reducción de las funciones sociales del Estado y la privatización de los servicios públicos, en una onda expansiva que nos alcanzaría de lleno a los argentinos en la década de los noventa, completando entre nosotros la tarea iniciada por la última dictadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, consolidando un modelo que subordinaba el poder político nacional al poder económico transnacional, subsumiendo el Estado-Nación en el Orden Global. Sustituyendo el orden legal por la fría ley de la oferta y la demanda, convirtiendo a las poblaciones en consumidores. Que veían desvanecerse de esta forma su ciudadanía junto a sus derechos individuales. Lo que implicaba la disolución del estado de derecho y derivaba en el retroceso de la democracia como regulación de las relaciones sociales para dejar paso al avance del mercado, en el contexto de un capitalismo salvaje. Articulando la economía nacional como una planta de transferencia de los recursos del país al exterior, en un volumen que se estima ronda los seicientos mil millones de dólares a lo largo del último cuarto del siglo pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este modelo de quiebra del Estado democrático finalmente colapsó hacia fines del 2001, derrumbándose sobre nosotros. Sobre las ruinas del país, se abrió un compás de espera para el modelo de recambio que comenzaría a desplegarse a partir de la asunción del presidente Kirchner. Comenzábamos a salir del infierno, pero ante la magnitud de la tarea por delante, el mismo presidente se ocupó de aclarar que nos quedaba mucho tiempo aún en el purgatorio. En ese sentido, la sociedad es conciente de que la destrucción sistemática sostenida durante veinticinco años no puede desandarse de un día para otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mercado y democracia.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hay algunas enseñanzas, sin embargo, que nos dejaron aquellos años oscuros. Lester Turrow dice en su libro El futuro del capitalismo, que la diferencia básica entre el capitalismo y la democracia, consiste en que la democracia no es compatible con la esclavitud. Hoy sabemos por experiencia que los derechos, tanto individuales como sociales, sólo pueden resguardarse en democracia. Que la democracia sólo es posible sobre la base del estado de derecho y por lo tanto de la existencia de un Estado nacional que pueda garantizarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mercado, por otra parte, es tranquilamente compatible con la esclavitud –especialmente cuando no lo controla el Estado–, por la tendencia natural de los mercados actuales a la concentración y al monopolio, que establecen un juego perverso donde los ricos se vuelven más ricos y los pobres se vuelven más pobres. En el mercado absolutista del neoliberalismo no hay derechos, sencillamente porque no hay derecho válido ante el determinismo de leyes económicas que muchas veces lindan con lo esotérico. Y que por eso tenía en los economistas neoliberales sus descifradores y profetas, un papel tan sobreactuado que muchas veces hicieron el ridículo con predicciones grandilocuentes que la realidad se ocupaba inexorablemente de desmentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si algo caracterizó al modelo neoliberal fue la fantasía del economista gobernante, la de llevar la supremacía del capitalismo sobre la democracia, al seno del Estado mismo. Asumir el poder no ya por designación, sino por aclamación popular. Como decíamos, una fantasía. Martínez de Hoz, al menos, se ahorró ese delirio. Se dio por contento con haber sido el ejecutor de un proyecto de sumisión y entrega, para lo cual se sumergió al país en el terror y la ilegalidad más extremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es la democracia, estúpido…&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente, la fantasía del economista gobernante suele darse en ministros de economía retirados de la actividad, devenidos ex-ministros, no sin un dejo de resentimiento por el previsible cese en sus funciones que podrá tardar pero siempre llega y un cierto afán de revancha como de querer llevarse todo puesto. Pero que llegado el momento, el voto no acompaña y es entonces cuando de nuevo la culpa de todo vuelve a ser de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente Álvaro Alsogaray fue el primero de la pintoresca galería de economistas con aspiraciones presidenciales, con su séquito de colaboradores que luego vendrían con másters en Harvard incluidos como si eso fuera garantía de algo bueno. Luego sabríamos que parte de esa mística aparente en algunos de ellos, que pretende darle aires trascendentes al más brutal materialismo, suele provenir de lecturas entusiastas del pensamiento obtuso de aquella guionista de cine con pretensiones que filósofa que fue Ayn Rand, con su endiosamiento del individualismo antisocial y extremista, disfrazado de “objetivismo”. Pero esa es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos ellos, sin embargo, presentando diferencias superficiales que encubren similitudes más profundas. Todos ellos asumiéndose como portadores de las buenas nuevas de la economía liberal y su visión simplificada de la vida. Tras aquel capitán ingeniero padre de María Julia llegarían Cavallo, López Murphy y con ellos un fracaso tras otro, especialmente a la hora de la verdad, cuando se le le revelan adversas las preferencias de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que tanto el desprestigio de la política que tuvo su punto álgido por el 2001 y la evaluación cerradamente económica como pauta de eficiencia del desempeño estatal, son marcas de ese modelo que es necesario dejar atrás, a una velocidad suficiente como para que no vuelva a alcanzarnos. Sus voceros, aunque no ya con la euforia propia de los noventa, comienzan a hacerse oir de nuevo otra vez, con una palidez conceptual que sólo enamora a quienes creen ver la oportunidad para volver como si nada hubiera sucedido. Así, los rezagos políticos del pasado, en su sectarismo fundamentalista coincidente con su vocación de fragmentariedad y ruptura, se unen en un renovado cuestionamiento al Estado que no dejan de ver como si les fuera ajeno. Porque siguen sin asumirse como parte de la ciudadanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La necesaria concertación.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista político, el camino para salir parece largo porque el liderazgo del Estado nacional se ve atacado sistemáticamente por los vestigios del modelo, que continúan viendo la realidad con los ojos puestos en las ruinas que nos dejaron antes que en el compromiso y el trabajo que demandan la reconstrucción que tenemos por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recuperación de la autoridad presidencial que genera aceptación en el ciudadano común, no suele ser percibida por una parte significativa de la clase política como un dato relevante. Y esto bien puede verse como una señal clara de la necesidad de recuperar la política, para alinearla con el Estado que logró alinearse con la sociedad y volver a expresarla. Hace más de veinte años que la demanda social a la política es la del acuerdo para las soluciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino es sin dudas, la concertación. El ámbito natural de esa concertación democrática es el Estado. La recuperación de la autoridad presidencial fue el punto de partida en la recuperación del Estado para el conjunto de los argentinos. La autoridad presidencial conduce al Estado en este camino de recuperación, y por lo tanto es razonable que sea quien defina los criterios de acción en el marco de esa concertación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sociedad argentina acompaña y sostiene la recuperación de su Estado Nacional, más allá del ruido escandaloso de los cuestionamientos más absurdos. Para consolidar esa recuperación necesaria para una democracia sustentable, es necesario recuperar la política para que la sociedad vuelva a verse reflejada en ella, como el medio para un ejercicio pleno de la ciudadanía que con su acción participa en las decisiones colectivas. Decisiones que hoy pasan por la reconstrucción nacional. Porque no hay que olvidar que la democracia se define por la responsabilidad colectiva en cuanto a nuestro destino como conjunto social. Lo demás, sólo es parte del pasado.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-7906968453694915730?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/7906968453694915730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=7906968453694915730' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7906968453694915730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7906968453694915730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/concertacin-recuperado-el-estado.html' title='Concertación:Recuperado el Estado, recuperar la política.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_P-0b7pYZ-oU/RgG_wSM016I/AAAAAAAAAAs/zxabHeNmCBw/s72-c/Presi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-7439274202817916683</id><published>2007-03-21T11:59:00.004-07:00</published><updated>2007-03-21T21:12:30.573-07:00</updated><title type='text'>La integración bien entendida.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Incorporarnos al mundo? Por supuesto. ¿A cualquier costo? De ninguna manera. De eso ya tenemos experiencia. Ya sabemos que el libre comercio reparte la libertad de una forma muy particular: ellos son libres de vendernos lo que quieran y nosotros somos libres para comprar lo que nos ofrecen. Y en este esquema queda claro hacia donde se va la plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La integración continental por el lado del libre comercio no sería otra cosa que la incorporación del conjunto de los países a un masivo campo de concentración económica, como etapa superadora de los campos que instaló el neoliberalismo reciente en cada país. Los argumentos son prácticamente los mismos que se usaron para incorporarnos al nuevo orden mundial de la globalización regida por el poder económico transnacional. Sus defensores locales son prácticamente los mismos abanderados de la apertura al mundo que dejó a la Argentina con la mitad de la población en la pobreza. Los resultados, por lo tanto, nos resultan previsibles, así como sus alcances potenciales de agravamiento de los problemas actuales. Lo que nos plantean es la secuela de una película de terror, que por definición, siempre es más terrible que la anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a este panorama, la decisión argentina de reafirmar el Mercosur como base de nuestro proyecto de integración regional, es coherente con una vocación de unión sudamericana, que se expresa a lo largo de nuestra experiencia histórica de luchas por la autodeterminación nacional. Que es parte de nuestra identidad colectiva. Donde puede cifrarse un destino de grandeza en común. Pero que en primera instancia significa nuestra única alternativa de supervivencia colectiva, en la medida que se asuma como proyecto y avance en su realización. El Mercosur implica un núcleo de integración en Sudamerica que, a partir de la incorporación de Venezuela, inicia una nueva etapa. Un avance, un paso más en el largo camino de integración que nos resta recorrer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy los argentinos recuperamos al Estado Nacional como base de realización de un proyecto nacional alineado con la integración latinoamericana. Un proyecto nacional que avanza con el liderazgo del estado nacional que ha vuelto ha representar a las mayorías populares. Un proyecto nacional que transita el camino de la integración en lo externo en el sentido del espacio abierto con el Mercosur, y en lo interno la recuperación del tejido social, fragmentado por la exclusión que provocó la concentración económica de las últimas décadas. Porque, como la caridad, la integración bien entendida empieza por casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El país integrado que se propone reconstruir el proyecto nacional en marcha precisa consolidarse en su base territorial que constituye el ámbito local. El lugar donde vive la gente, construye su pertenencia y desarrolla su convivencia cotidiana. Que es el lugar donde se atienden las necesidades de la población y que es justamente donde se expresan las carencias más urgentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que el proyecto nacional en curso se consolide, debe impregnar capilarmente el cuerpo social. Debe manifestarse en reformas institucionales del estado local para adecuarlo a las exigencias del presente y canalizar la participación social en el sentido del bien común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso necesario avanzar en el sentido de un modelo de desarrollo local con justicia social, con un criterio de inclusión universal a través del pleno empleo que, abordando el municipio como unidad macroeconómica, reconstruya los mercados de trabajo locales arrasados por la globalización compulsiva, organizando los recursos propios (tanto los materiales como los intangibles) e incrementando activamente las capacidades productivas de la población, con instituciones políticas y económicas adecuadas para impulsar una mejora continua de la calidad de vida del conjunto social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El municipio es la unidad organizativa de nuestro sistema político, pero también es la base de realización de la comunidad entendida como forma de integración social sustentable. La comunidad local, que a su vez se inserta en sucesivas instancias de integración, provinciales y regionales, cuya articulación progresiva es la tarea que tenemos colectivamente por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos transitando el camino de la integración, con las dificultades propias de lo que han hecho de nosotros, pero con la voluntad de volver a ser el país que nos debemos. Para contribuir a la unidad latinoamericana que es nuestro destino común. Para hacer frente a los desafíos, riesgos y oportunidades que plantea el mundo de hoy y devolverle la felicidad a nuestros pueblos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Noviembre de 2005)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-7439274202817916683?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/7439274202817916683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=7439274202817916683' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7439274202817916683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7439274202817916683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/la-integracin-bien-entendida.html' title='La integración bien entendida.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-1793072232834502710</id><published>2007-03-21T11:59:00.003-07:00</published><updated>2007-03-21T21:13:05.614-07:00</updated><title type='text'>Un voto de confianza (con K)</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;Legitimación de la política.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El liderazgo del Presidente K se ha caracterizado desde el comienzo de su gestión por establecer un dialogo directo con la sociedad, con un mensaje que ha demostrado ser fecundo, en primera instancia, al reflejarse en niveles de popularidad sorprendentes si se considera la profunda crisis política e institucional en la que se vio inmerso el país tras el derrumbe del gobierno de la Alianza en diciembre de 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el profundo cambio que significó el Proyecto de país conducido desde el Estado Nacional, precisaba una ratificación como la que surgió de las urnas el pasado 23 de octubre, donde la ciudadanía dio una clara demostración de su respaldo a la alternativa de reconstrucción frente a los agoreros y oportunistas de diverso pelaje que intentaron una vez mas distraer al electorado de los verdaderos temas centrales para el colectivo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando el panorama resultante en los partidos políticos, nos encontramos con un peronismo omnipresente por diseminación pero que se encolumna mayoritariamente en la conducción del presidente. Con un radicalismo mutilado por la diáspora, con un desprendimiento republicano y otro demócrata, uno más reaccionario y el otro más delirante, pero definitivamente radicales. Con una izquierda con más partidos que militantes, con una derecha que mete miedo y desconfianza a la mayoría. En este contexto la ecuación se resolvió de manera razonable en el sentido de continuar por el camino que nos está sacando del infierno. Se sabe que el camino es largo, pero no tanto como para dar crédito a los apocalípticos, ni tan lineal como para creer en soluciones mágicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de los intentos de encasillar la realidad política de nuestro país en términos de izquierdas, derechas y centros que poco dicen, más allá de las especulaciones previas acerca de los resultados, de la impunidad mística, de un peronismo que puede repartirse entre el oficialismo y la oposición, de las esquirlas de un radicalismo centrifugado por la historia, mas allá de todo, globalmente, la ciudadanía se expresó masivamente, en el mayor grado de participación en años, lo que ya es muestra de un progreso en la recuperación de la política como herramienta de las decisiones colectivas. No es poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Radicales libres&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El lugar de la derrota suele ser un lugar complicado. Y suele complicarse aun más en la medida de la visibilidad de esa derrota. No es lo mismo perder entre cuatro paredes que a la vista de todo el mundo. Pero aun así, cuando uno pierde, y más si es radical tiene distintas alternativas de respuesta. Puede reconocer su derrota humildemente, haciendo el pobrecito, ante los pocos que todavía lo escuchan. Puede plantear que la ciudadanía no comprendió su mensaje y resentirse con la ciudadanía. O en su reciente versión mesiánica puede directamente enojarse con la ciudadanía, dando por sentado su complicidad con el mal, representado por todos los que no sean sus seguidores incondicionales, dicho con la seguridad y autoridad de quien, como Bush, afirma tener una relación directa con el espíritu santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas proyecciones del candidato soslayan, sin embargo, el punto de vista del votante. El votante que vota. O no vota. Que vota a favor de uno o vota para que no gane otro. Pero que vota gente, más que propuestas. Propuestas que pueden ser muy lindas, pero si el que las plantea no resulta creíble en los primeros minutos, el posible votante le hace zapping y a otra cosa. Porque el día de la elección se define el nivel de credibilidad relativa de los candidatos. Frente a eso, y una vez contados los votos, solo resta seguir trabajando en la construcción de esa credibilidad. Y preguntarse si lo que viene haciendo realmente contribuye a eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Identidades y proyecto de país&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En una sociedad fragmentada, es natural que la dispersión se plasme en una constelación de minorías, en un mapa que parece el de Oceanía. El país de los grandes bloques, el país integrado, el país de las mayorías absolutas murió de muerte violenta. Hoy, todavía tenemos las consecuencias de un cuarto de siglo de destrucción que se inició con una dictadura militar y expiró con una mega-devaluación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas consecuencias sólo se pueden afrontar con un proyecto de país, que implica la comprensión del problema y la capacidad para solucionarlo. Comprensión y capacidad que son la base fundamental del liderazgo que hoy ejerce el Estado Nacional recuperado para la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aun considerando la fragmentación, cuando hay un proyecto nacional, especialmente después del sistemático desmantelamiento y vaciamiento institucional que sufrió nuestro país, y cuando hay una conducción clara por parte del Estado Nacional, es natural que las diversas identidades que constituyen el juego político se polaricen a favor o en contra de ese proyecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque cuando está claro un proyecto, las identidades pasan a ser una cuestión secundaria, porque la cuestión principal es lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros. Los radicales, siempre van a ser radicales. Los socialistas siempre van a ser socialistas. Los peronistas, se sabe, son&lt;a name="1072b90d281920cf__ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; incorregibles. Pero el proyecto de país en marcha es la oportunidad de cumplir con el mandato de la gente, que consiste en ponerse de acuerdo para la efectiva construcción del bien común. En el dialogo de las identidades, pero puestos a reconstruir el país que nos dejaron en ruinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De acá para adelante&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los resultados de las últimas elecciones abren un campo de posibilidades de realización que sin embargo es responsabilidad del conjunto de la sociedad y no meramente una carga que debe soportar el Estado Nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejercicio de la ciudadanía no se agota en el sufragio. Por el contrario, el voto puede revelarse también como un punto de partida, como la apuesta por el cambio necesario, por un contexto que a su vez haga posible una mayor participación organizada. En nuevas formas de organización que tienen que surgir necesariamente de la misma sociedad que es la fuente de legitimidad del Estado como organización del colectivo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realización del Proyecto Nacional implica el esfuerzo colectivo. Sostenido y organizado. Que sepa canalizar de manera eficiente el potencial creativo de nuestra sociedad para hacer realidad el país que nos debemos. En un marco de inclusión universal y pleno empleo que son la base de una justicia social sustentable. Con instituciones adecuadas para afrontar los desafíos de nuestro tiempo. Con iniciativa que se traduzca en organización. Con un compromiso que se traduzca en comunicación. Con responsabilidad que se manifieste en una ética de la solidaridad. En resumidas cuentas, con un ejercicio pleno de nuestra ciudadanía. De todos y de cada uno de nosotros, cruzando el umbral de lo individual para transitar el puente hacia la participación en las decisiones colectivas. Para reconstruir la ciudadanía de todos, partiendo de nuestra voluntad individual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso creo que esto recién empieza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Octubre de 2005)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="1072b90d281920cf__ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Somos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-1793072232834502710?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/1793072232834502710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=1793072232834502710' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/1793072232834502710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/1793072232834502710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/un-voto-de-confianza-con-k.html' title='Un voto de confianza (con K)'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-4305012555854454222</id><published>2007-03-21T11:59:00.002-07:00</published><updated>2007-03-21T21:13:35.768-07:00</updated><title type='text'>Qué... la ciudadanía?</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;por &lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Los períodos preelectorales suelen actualizar nuestro carácter de ciudadanos, hasta el día en que "la ciudadanía concurre a los comicios".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este caso, cuando se habla de ciudadanía se está haciendo referencia al conjunto de los ciudadanos que ejercen su derecho/obligación del voto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sufragio es un ejercicio básico tanto para constituirnos en ciudadanos practicantes, como para legitimar el sistema representativo en el que se basa la democracia. Por eso decimos que el voto es la base, necesaria aunque no suficiente, de nuestra ciudadanía. Porque la ciudadanía es un fenómeno, -más precisamente una práctica-, de carácter multidimensional que abarca una diversidad de aspectos interrelacionados que refieren al sujeto que la ejerce, el que por eso mismo se convierte en ciudadano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso restringir la ciudadanía al voto es reducirla a su mínima expresión. Llevarla al límite donde si se lo traspasa, la ciudadanía tiende a desaparecer. De hecho se trata de una acción esporádica que si se identifica sin más con el ejercicio de la ciudadanía, deja la sensación de una discontinuidad que no llega a encarnarse en la cotidianeidad de su portador, el ciudadano. No es casual que ciertos fundamentalistas de mercado se hayan acostumbrado a insistir periódicamente con la cantinela de quitarle la obligatoriedad al voto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto último es congruente con la dinámica de los mercados, que responde a otra lógica, para la que el derecho es algo ajeno. Esa fría lógica de la oferta y la demanda, que expresa una visión unidimensional, donde sólo cuentan los intereses particulares y todo es reducido al carácter de mercancía. Donde el individualismo se convierte en una cárcel que pretende aislarnos de toda integración posible al conjunto social. Y por eso desestima cualquier idea de bien común que exceda el mero clima favorable a los negocios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una visión para la cual el derecho no es más que un obstáculo al enriquecimiento sin restricciones. Una visión que conlleva lógicamente a la demonización del Estado. La realidad entendida como la proliferación de los mercados es propia de ese economicismo cerrado y ciego, para el que la vida humana no es más que un dato que pierde terreno frente al equilibrio delas cuentas convertido en un fin en sí mismo. Por eso el neoliberalismo -que es la expresión de ese poder económico cuya única finalidad es concentrarse más allá de cualquier límite- suele teñirse de un cinismo que reconoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Argentina, esa tendencia se sintetizó en la frase según la cual achicar al Estado era agrandar la Nación. Que encubría en realidad la destrucción del derecho y el aumento de la injusticia social hasta más allá de lo tolerable, llevada a cabo por todos los medios, sin desdeñar los más aberrantes. El pretendido tren de la historia al que nos forzaron a subir, finalmente nos condujo a un campo de concentración económica y exclusión social. Donde el Mercado se convirtió en el procedimiento único establecido para la atención de las necesidades humanas. Por acción y omisión de un Estado en retirada. Donde comés si tenés plata para comprar. Y si no tenés, fuiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sociedad civil, que es decir la parte organizada de la sociedad, se comportó como una malla de contención frente a la voracidad sostenida de los mercados sin control. Y cuando esa dinámica estalló por los aires se comportó de manera responsable y solidaria. Porque la base de la sociedad civil es lo que se conoce como voluntariado, es decir aquellas personas que dedican parte de su tiempo a participar en formas organizacionales orientadas a la atención de necesidades sociales. Que es una forma activa y constructiva de ejercer la ciudadanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Argentina, el voluntariado abarcaba aproximadamente un millón de personas, lo que no es decir poco. Con el derrumbe del Modelo de no-país, en diciembre del 2001, esa cifra se duplicó en el transcurso de un año. Dos millones de personas participando en organizaciones de lo más diversas abocadas al salvataje de damnificados por un mercado que era tan libre que se reservaba el derecho de admisión y permanencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estamos en el comienzo del largo camino que nos alejará definitivamente del infierno. Ese camino puede transitarse descansando en los esfuerzos de un Estado que es de todos. Pero hay muchos argentinos que no se contentan con esperar. Y que no están solos. Y suman sus esfuerzos cotidianos contribuyendo a la construcción del bien común, acompañando el liderazgode un Estado Nacional que volvió a interpretar las necesidades del conjunto y actúa en consecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desafío de la democracia es la articulación de los intereses particulares de manera que conduzcan al bien común. La herramienta en nuestras manos es la ciudadanía. Y es una herramienta de cambio que se conoce cuanto más se practica. Porque en democracia, el bien común es una responsabilidad colectiva, pero que se encarna en cada individuo en la medida que asume su carácter de ciudadano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El estilo argentino&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la primera mitad del siglo XX, nuestro país experimentó un crecimiento paulatino y sostenido del nivel de politización de sus pobladores, que llegó a su máxima expresión en la década peronista de cuyo final se cumple medio siglo en estos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inmigración de principios de siglo XX que trajo sus valijas de prácticas sindicales y políticas; la incorporación de las clases medias a partir del yrigoyenismo, la irrupción de los trabajadores y las mujeres a la escena política de la mano de Perón y Evita. Sucesivamente se iban incorporando diferentes sectores sociales a una política que hasta entonces era propiedad de elegantes señores de galera que habían convertido al país en una estancia al servicio del mejor postor. A cada incorporación de un nuevo sector le sucedía una reacción que pretendía infructuosamente llevar por cualquier medio las cosas a su estado anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia se evidenciaba como lucha y la política era el ámbito natural donde se definía el sentido y la orientación de la historia. Se vivía con intensidad un compromiso que se asumía político, sin ambages y sin culpas. En esa primera mitad del siglo XX se consolidó la militancia política como el estilo argentino para ejercer la ciudadanía, esto es, se estableció como el eje en torno del cual se organizaba la participación en las decisiones colectivas, signado por el debate apasionado de ideas y una acción decidida sobre la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda mitad del siglo fue el tiempo de la expansión sin pausa de los mercados internacionales sobre las poblaciones civiles, que terminó dando paso a la etapa de la globalización económica en cuya atmósfera estamos inmersos. Los estados nacionales, y especialmente el nuestro, vieron relativizarse su capacidad de incidir en la realidad frente al avance brutalde un poder económico que, en la medida que no se le opone resistencia, no cesa de concentrarse al tiempo que genera masivamente exclusión social sobre las poblaciones humanas menos protegidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La militancia argentina, ese compromiso puesto en acto, fue evolucionando con el tiempo, dejando paulatinamente a la actividad política frente a un Estado que salvo en breves lapsos, había dejado de ser el ámbito de participación establecido para las decisiones colectivas. A medida que se iban agravando los problemas sociales por la expulsión de crecientessectores de la población por la retirada del Estado, la vocación política, el compromiso militante se avocaba en mayor proporción a la atención directa y solidaria de necesidades concretas. Esto se acentuó particularmente en el transcurso de los últimos veinticinco años del siglo pasado, tiempo que nos trae prácticamente a la etapa previa inmediata a nuestros días, ese infierno del que la Argentina está saliendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia el año 2000, lo que se ha dado en llamar “voluntariado” en nuestro país identificaba la actividad cotidiana de aproximadamente un millón de personas, que ejercían su ciudadanía asumiendo responsabilidades sobre la vida de la población que el Estado había dejado de atender. En el 2002, cuando arreciaron las consecuencias sociales del derrumbe final, ese millón de voluntades se duplicó, en el marco de una gran cantidad de organizaciones de los más diversos tamaños y niveles de formalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La militancia, ese estilo argentino de ejercicio de la ciudadanía, siempre encuentra el cauce para actuar en la realidad. Vivimos tiempos de recuperación del Estado como expresión de una voluntad nacional y popular de reconstrucción. Nos resta recuperar plenamente la política como ámbito de participación colectiva para la definición y realización efectiva delProyecto de País que nos debemos como Nación. Hay toda una experiencia histórica que precisa de nuestra creatividad para proyectarnos al futuro cercano como una comunidad nacional integrada a partir de la justicia social que, en palabras de Bernardo Kliksberg, es el mandato ético de nuestras democracias contemporáneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Julio de 2005)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-4305012555854454222?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/4305012555854454222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=4305012555854454222' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/4305012555854454222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/4305012555854454222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/qu-la-ciudadana.html' title='Qué... la ciudadanía?'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-9147055667441268025</id><published>2007-03-21T11:59:00.001-07:00</published><updated>2007-03-21T12:16:37.471-07:00</updated><title type='text'>¿Qué?... La inseguridad</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;Juan Escobar&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hablamos de la inseguridad. Es un tema recurrente para los argentinos y podemos encontrarlo con mayor frecuencia de lo deseable en los “panoramas internacionales”. Discutimos acerca de la inseguridad, con una propensión bastante marcada a no ponernos de acuerdo. Elaboramos teorías acerca de la inseguridad. Que es una sensación. Que parte de una interpretación de los hechos, y por lo tanto es una construcción. Que es un discurso alimentado y promovido por los medios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los hechos nos responden y ninguna interpretación es más inteligente que ellos. Y los medios de comunicación nos devuelven esa imagen de lo que somos, esa imagen de lo que nos pasa, multiplicada al infinito. Como la cachetada que le da el maestro Zen cuando el discípulo comienza a hacer disquisiciones demasiado sutiles: para que no pierda conciencia de la realidad concreta. Y de nuevo hablamos de la inseguridad, teorizamos y discutimos hasta la llegada inexorable del siguiente golpe.Cada vez que recrudece el problema de la inseguridad, esto intenta ser aprovechado por quienes pretenden apagar el fuego tirándole nafta y piden represión y un mayor endurecimiento por parte del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, se valen del orden del discurso para canalizar el remanido discurso del orden, en una lógica irresponsable que consiste en redoblar la apuesta sin detenerse a pensar lo que está en juego. La “solución final” que los apóstoles de la mano dura intentan promover, difícilmente pueda generar otra cosa que una espiral de violencia mayor que puede alejarnos definitivamente de la pacificación que necesita el país. Es que la inseguridad que hoy vivimos es uno de los efectos residuales de la devastación llevada a cabo a lo largo del último cuarto del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si a partir del 24 de marzo de 1976 se instaló en la Argentina un modelo de no-país, no debería sorprendernos que nos dejara como resultado una serie de negaciones, entre ellas la inseguridad, la inequidad, la intolerancia, la incertidumbre, la insatisfacción, la inestabilidad, la insustentabilidad, la insolvencia, la injusticia. Que haya sembrado la desindustrialización y el desempleo, la desesperación y la desesperanza, el desasosiego, la desdicha, el desconcierto, entre otras cosas. Que haya dejado a millones de argentinos sin salud, sin educación, sin techo, sin pan y sin trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, como en las capas de una cebolla, se fueron superponiendo cantidad de inseguridades. La de los que trabajan hoy y mañana no saben. La de los que comen hoy y mañana no saben. La de los que ni trabajan y casi no comen y no saben si se van a despertar al día siguiente. La de los que viven en la calle. La de los que no quieren salir a la calle porque no saben si vuelven. La de los que no están seguros ni siquiera en sus casas y la de quienes tienen que poner sus propiedades como fuente de recursos a cambio de que se los devuelva –o no– a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya el viejo Maslow hablaba de la seguridad en el marco de su pirámide de las necesidades. Una necesidad, eso que se hace notar cuando falta. Yposiblemente se trate de eso. De necesidades. De una serie de necesidades que no tienen atención. De necesidades acuciantes que empujan a la marginalidad a una considerable parte de la población. Que sólo pueden atenderse en el mercado, porque ese es el mecanismo establecido y no existe prácticamente otro. Salvo lo siempre insuficiente que se puede hacer desde los restos de un Estado endeudado y destruido por una acción sistemática y sostenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O bien que se atienden en esquemas donde la única obligación es moral. Respondiendo al deber ser, a valores como la solidaridad, la buena voluntad y la iniciativa social, que no tienen precio de mercado. Necesidades diversas que son contenidas en parte por organizaciones que nacen de la sociedad sin que el objetivo sea el lucro. Organizaciones con rostro humano que no hacen más que proyectar la voluntad de ayudar de las personas que las integran. Una malla de contención que amortiguó el derrumbe, pero que se ve desbordada a pesar de lo mucho que se hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la inseguridad del presente es la consecuencia lógica de los acontecimientos de nuestra historia reciente, si es parte del país que nos dejaron, es porque la paz social y la seguridad que nos están haciendo falta son parte del país que alguna vez tuvimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es algo que también perdimos, pero que no podremos recuperar volviendo al pasado, sino atacando las causas de los males que sufrimos y generando las condiciones para el futuro que deseamos, al que es preciso imaginar, proyectar y construir para que vaya siendo una realidad cada vez más palpable. El común denominador de la inseguridad es la ausencia total de garantías, la aleatoriedad, el azar determinando la vida o la muerte de manera imprevisible. Pero además es miedo, incertidumbre, pánico, paranoia, indignación, impotencia, parálisis. Arturo Jauretche decía que no teníamos que dejarnos arrebatar la alegría, porque un pueblo triste no puede construir nada, podríamos comenzar entonces por reconocer que desde la inseguridad, en cualquiera de sus acepciones, no se puede luchar contra ella. Tenemos que hacernos fuertes como sociedad concentrándonos en las cosas que nos juegan a favor. En las cosas que nos unen y en la acción de quienes practican la solidaridad, la cooperación, el compromiso con el bien común y la pertenencia a una comunidad nacional con vocación de construir un destino de dignidad y autodeterminación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque posiblemente el I Ching, ese oráculo chino que pretende sistematizar el azar, tenga algo de razón cuando dice que la mejor forma de luchar contra el mal es una decidida acción a favor del bien. O, más cerca nuestro, Alfredo Casero cuando afirmaba: “Dicen que no nos queda nada. Yo no lo creo. Todavía nos quedamos nosotros”. Y es un recurso en gran medida inexplorado al que deberíamos prestar más atención. Nosotros, como conjunto de personas que comparten algo más que un territorio. Nosotros y las cosas que podemos hacer colectivamente con las multitudes que somos, para volver a ser una Nación integrada y con justicia social. Para enterrar esta inseguridad definitivamente en el pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema de cada día es cómo sobrevivir en un país cada vez más inseguro. La solución, necesariamente, deberá partir de plantearnos la forma de construir un país nuevo, más seguro. Sobre las ruinas de lo que fuimos, edificar entre todos lo que queremos ser. Para la Argentina de hoy, un Proyecto Nacional significa eso, lo que nos proponemos hacer con lo que han hecho de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Julio de 2004)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-9147055667441268025?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/9147055667441268025/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=9147055667441268025' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/9147055667441268025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/9147055667441268025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/qu-la-inseguridad.html' title='¿Qué?... La inseguridad'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-2534827914109690132</id><published>2007-03-21T11:59:00.000-07:00</published><updated>2007-03-21T12:08:44.728-07:00</updated><title type='text'>Como si nada hubiera sucedido</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay viejo, en este juego&lt;br /&gt;a mí siempre me toca perder...&lt;br /&gt;(G. Fernández Capello)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que un aumento de tarifas recorta una parte más del bolsillo del ciudadano común, surgen voces airadas que se lamentan señalando "una vez más los que pierden son los consumidores". El perjuicio de los consumidores es la regla básica de la dinámica de concentración económica que el modelo implantó desde la dictadura más sangrienta de la historia argentina. El de consumidor es el lugar asignado por el modelo a los ciudadanos comunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de las medidas coyunturales, la gestión del primer ministro de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, se caracterizó por asumir el desafío de generar una mutación genética en la sociedad. Uno de los hermanos Aleman, expresó que el objetivo central era terminar con la influencia de las organizaciones sindicales, porque eran una malla de contención frente a la globalización de la economía y a la instalación de un modelo que beneficiara a una minoría al costo de poner la bandera de remate a todo lo que se pudiera desmontar en el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dictadura, con su estilo fascista y criminal, exponía un enemigo ideológico que podía identificarse con la denominación difusa de subversión. Con límites tan borrosos que podían incluir a cualquiera, dependiendo de la discrecionalidad de un poder usurpado por una banda que se encargó de hacer el trabajo sucio desde las estructuras del Estado y de sus instituciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero además del enemigo ideológico declarado, la dictadura visualizó un enemigo económico, los trabajadores y especialmente las organizaciones sindicales que formaban parte de las estructuras de un esquema más equitativo en cuanto a la distribución de las riquezas, cercano al 50 por ciento para el trabajo y otro tanto para el capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para decirlo de otra manera, un país con niveles de pobreza y exclusión social que, visto desde el 60 por ciento de sumergidos en la Argentina de hoy, pueden parecernos ínfimos. Una Argentina donde todavía quedaba en pié gran parte de las realizaciones del Proyecto Nacional llevado a cabo por el peronismo, al que había que erradicar de la historia y la vida del país para volver a las condiciones de la factoría próspera dependiente del imperio de turno de aquella época que todavía hay quienes intentan sostener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los psicópatas con vocación de élite que se instalaron entonces en el Ministerio de Economía cortaron por lo sano. Para terminar con el poder sindical, quebraron el aparato productivo que le daba sustento. Y como eso era una solución final a largo plazo, para la coyuntura contaban con el terrorismo de Estado que inundó el mercado de trabajo con el saldo de uno de cada tres desaparecidos provenientes de la militancia gremial (según datos del Nunca Más).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había que dar un mensaje claro a la sociedad en cuanto a que la participación social en el mercado a través del trabajo venía a ser sustituida por la ciudadanía global de la participación en el consumo, con sus viajes de compras y los espejitos de colores de la plata dulce. "Señores, la única libertad es la de comprar o no comprar", dijo el ministro de facto Martínez de Hoz. Es interesante consultar su libro "Bases para una Argentina moderna". En otro libro, quince años después, se permitía el regocijo de sentirse realizado frente a la vista de la fiesta privada de los '90. El mundo soñado se había hecho realidad y le confería el lugar de pionero en eso de "romper el hielo", que así describe la instalación de una campo de concentración económica en el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El consumidor y el usuario que hoy somos nació por entonces en ese modelo de sociedad. Es más, si no tenemos trabajo, nos condenan a ser consumidores, porque la atención de nuestras necesidades se pueden canalizar exclusivamente a través del mercado. Aún muertos de hambre ese es el lugar que tenemos asignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así nos va. El consumidor y el usuario del Modelo de No-País están hechos para perder. La protección manifestada desde el inicio del modelo es la misma que la de tantas especies en peligro de extinción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco es casual que la primera asociación de defensa del consumidor haya salido del entorno del ministro ejecutor, sirviendo de modelo para gran parte de las que se conformaron con posterioridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este modelo, el consumidor no es sustentable en la medida que su participación en los mercados de consumo no tiene correlación con mercados de trabajo que permitan algo más que la subsistencia de una parte de la población. Y al usuario, en los mercados imperfectos de los servicios públicos, sólo le queda elegir entre aceptar las condiciones o quedar afuera del servicio, debido a que el Estado no tiene la fortaleza y los medios suficientes para una regulación efectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El perjuicio del usuario continúa siendo la condición que identifica la dinámica de un modelo que agoniza desde hace varios años y no se termina de morir. La imperfección de los mercados de servicios públicos tiene que ver con la atomización de la demanda y la concentración de la oferta, con una consiguiente asimetría informativa y en tanto y en cuanto la toma de decisiones excluye a los beneficiarios / afectados que casualmente son los que ponen la plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino que viene marcando la sociedad civil es el de una recuperación de nuestro carácter fundacional de ciudadanos. Portadores de una ciudadanía que se define por la participación institucionalizada en las decisiones, sobre todo en aquellas que tienen que ver con nuestros propios intereses individuales y colectivos. Los mercados de servicios públicos pueden ganar transparencia y eficiencia en la medida que se mejoran los mecanismos de regulación por parte del Estado, aunque no se puede olvidar que atravesó un cuarto de siglo de desmantelamiento progresivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la concentración de la oferta se le puede oponer una mejor organización de la demanda, generando las instancias de representación y organización social con reconocimiento expreso del Estado, de tal forma que permitan una participación efectiva de los ciudadanos en la negociación colectiva de las condiciones de prestación de los servicios públicos. Esto es, entre usuarios y prestadores con el arbitraje del Estado, para avanzar en el camino de una mayor democratización de las decisiones económicas, que bien puede ser la puerta de salida del modelo residual de concentración y exclusión que las mayorías nacionales quieren dejar definitivamente en el pasado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-2534827914109690132?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/2534827914109690132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=2534827914109690132' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/2534827914109690132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/2534827914109690132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/como-si-nada-hubiera-sucedido.html' title='Como si nada hubiera sucedido'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-149826723873529552</id><published>2007-03-21T09:00:00.002-07:00</published><updated>2007-03-21T10:24:26.925-07:00</updated><title type='text'>El Mercado, sus residuos y las acciones de la Sociedad</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gestión de rsd y cambio cultural &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La contaminación ambiental se fue consolidando como problema en el transcurso del proceso que se inició con lo que se conoce como primera Revolución Industrial, particularmente a partir de la disposición continuada de los residuos industriales en el medio ambiental. Esa Revolución Industrial marcó el comienzo de una nueva etapa, signada por una creciente brecha entre la producción y el consumo, que estableció una división de aguas entre los actores económicos, separándolos en productores y consumidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí tiene su origen la idea de consumo, tal como se entiende y cuantifica en nuestros días, como un proceso vinculado al mercado que, por ser parte de su dinámica, evolucionó para ser cada vez más definido y determinado en función del propio sistema. Desde entonces, el consumo pasó a comprender la atención de las necesidades individuales y sociales a través de transacciones comerciales, las que en su conjunto dentro de una sociedad reciben el nombre de mercado.&lt;br /&gt;La tendencia de ese cambio en las formas de producción se dirigió justamente hacia el incremento de la cantidad, en volumen y diversidad, de productos destinados al intercambio en el ámbito del mercado. La productividad se desplegó sobre las bases de la estandarización del trabajo humano establecida por el taylorismo, a la que se acopló la línea de montaje fordista y se disparó en la medida en que la máquina fue ganando terreno por la automatización, en detrimento de la participación humana en la fabricación de bienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ingresar en la etapa de la producción masiva, desde mediados del siglo XX en los países más desarrollados, fue creciendo la incidencia de los residuos resultantes de un consumo (por reflejo) también masivo, hasta cobrar entidad propia en cuanto problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En coincidencia con el inicio de la etapa de los grandes volúmenes de producción, tras finalizar la segunda guerra mundial, Galbraith en &lt;em&gt;La sociedad opulenta &lt;/em&gt;señala "algo así como un renacimiento del interés por el concepto de la empresa o del mercado libre". Esto, a su vez coincide con el comienzo de la acción de instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional –creadas por los acuerdos de Bretton Woods– que se orientarían en ese mismo sentido de promover la libertad de mercado, de manera concomitante con una reducción del Estado, condicionando a través del crédito a las economías nacionales de los países subdesarrollados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante ese medio siglo ha pasado mucho agua bajo el puente. La incidencia real del Estado no cesó de menguar, mientras que la lógica y la dinámica del mercado no hizo sino expandirse, hasta imponer sus pautas como único parámetro de racionalidad posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se fue configurando así todo un credo de lo económicamente correcto, al cual se deben sujetar todas las sociedades que pretendan no quedarse fuera del mundo, convirtiendo a la economía oficial y sus categorías en el eje de un pensamiento único con vocación hegemónica, configurando el lenguaje y el discurso de un poder (económico) que excede pertenencias y límites nacionales. En su afán de conquista, ese poder económico no dudó en recurrir a las dictaduras más sangrientas donde encontró alguna resistencia para instalar el dogma de la libertad de mercado y el consumismo en el que se funda su rentabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque en nuestros días, si hay un poder real y de alcance mundial, es el poder económico, con mayor incidencia sobre la realidad que cualquier poder político basado en la representatividad y el derecho. Dice Samir Amin, en &lt;em&gt;Los desafíos de la mundialización,&lt;/em&gt; que la gran transformación operada por el capitalismo es que mientras en el orden anterior era el poder el que determinaba la riqueza, en el capitalismo es la riqueza la que determina el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un discurso de ese poder económico, centrado en el libre juego de los mercados. Como se ha dicho, ese discurso tiene su marco teórico en la economía. Particularmente, en una versión de la economía que reconoce sus orígenes en Adam Smith, vocero del industrialismo emergente, elevado a la categoría de profeta. Una línea que prosigue con David Ricardo, con los empresarios industriales ya en abierta carrera hacia el protagonismo económico, y oficiando como mecenas de tantos otros defensores de los mercados libres. Pero la versión que alcanza a nuestros días, es esa que se desarrolló con especial vigor en la segunda mitad del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si decimos que se trata de un discurso del poder, es básicamente porque opera en la realidad misma en una proporción más que significativa, creando realidad y estableciendo sus propias reglas de juego. En los espacios conquistados por el poder económico, el orden social pasa a identificarse con el Mercado. En esta visión reduccionista, las poblaciones humanas son vistas como mercados y la única relación digna de consideración es la que surge a partir de las transacciones comerciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, el Mercado, imponiéndose como el "único asignador eficiente de los recursos disponibles", pasa no sólo a asignar los recursos y los precios, sino que además instala su propia lógica de cuantificación y su propia dinámica como ejes de la vida de las poblaciones, al tiempo que también asigna roles e incluso identidades a quienes se encuentran en su órbita de influencia. De esta manera, los ciudadanos pasan a ser consumidores y el Estado ve reducida paulatinamente su función de regulador de la vida social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este contexto, la figura del consumidor tiende a ser paulatinamente la vía de acceso excluyente para la participación del hombre común en la economía, que lo cuantifica proporcionalmente a su concurrencia en el Mercado. Donde, como lo expresó entusiasta el economista Schumpeter en su &lt;em&gt;Teoría del desenvolvimiento económico&lt;/em&gt;: "Los individuos tienen solamente influencia en tanto que son consumidores, en tanto que expresan una demanda". O, en pocas palabras, donde se lo tiene en cuenta en la medida de lo que paga para consumir, de los precios que paga o se compromete a pagar, en definitiva donde su existencia depende de lo que gasta. Desde el punto de vista que nos ocupa, ese consumo, con sus variaciones, determinará una consiguiente generación de desperdicios; porque la basura que generamos es un reflejo de nuestra participación (lo que la doctrina económica denomina concurrencia) en el mercado, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo en su diversidad y otras características de target, hecho que lo convierte en un indicador de nuestro status social en el orden establecido por el mercado.&lt;br /&gt;Una mirada global de esta situación, pone en evidencia que el expansionismo del Mercado sobre las poblaciones humanas tuvo su reflejo en una acumulación exponencial de los residuos provenientes del consumo. Hoy, el problema de la basura, se eleva -literalmente- en las afueras de los centros urbanos, ocupando territorio y amenazando con cambiar el paisaje, conformando verdaderas cordilleras de desperdicios en escala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una particularidad de esos residuos, mayoritariamente domiciliarios, que por obvia y cotidiana, pasa generalmente inadvertida. Esos residuos, en una gran proporción, fueron parte de productos que fueron comercializados, es decir que alguien compró (pagando un precio) para satisfacer alguna necesidad. Esa satisfacción de las necesidades a través de transacciones comerciales, es lo que la economía define con el nombre de consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, esos residuos –sólo relevantes en cuanto los perjuicios que causan– aparecen como un derivado inherente al funcionamiento de una clase específica de mercado, el que agrupa los llamados mercados de consumo, que constituyen la base de la estructura económica, por tratarse del canal a través del cual fluyen los recursos de los individuos hacia las empresas, que son a su vez quienes impulsan y direccionan la dinámica de estos mercados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podríamos decir entonces que esa basura que desechamos diariamente, se trata, en realidad de desperdicios del mercado, ya que han sido en algún momento parte de un intercambio comercial, han recorrido el aparato circulatorio de la economía integrados en productos hasta que alguno de nosotros pagó un precio para adquirirlo, para sacarlo del mercado. Pero, si hay que darle al César lo que es del César, ¿por qué no le devolvemos estos desperdicios al Mercado? ¿Por qué no vemos en ellos valor alguno? Posiblemente una respuesta sea que los vemos desde el lugar que el Mercado nos asignó. Los vemos en nuestro carácter de consumidores. Lo vemos como un efecto del gasto –como una pérdida aceptada desde el comienzo–, de un consumo del que formaron parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para comprenderlo mejor, podríamos detenernos brevemente en las situaciones más evidentes que tienen lugar en la dinámica del Mercado de consumo y que hacen a su naturaleza y fisonomía. Porque las poblaciones humanas se encuentran vinculadas mayoritariamente a la economía a través de esos mercados de consumo. Veamos un poco en qué consisten.&lt;br /&gt;Los mercados de consumo atienden las necesidades de los consumidores, a través de las relaciones comerciales, que están obviamente signadas por el lucro. Esto se da en paralelo con un proceso por el cual el Estado, sometido a sucesivos ajustes, ve cada vez más reducida su capacidad para atender las necesidades de los ciudadanos. El poder local de los estados se ve avasallado o cooptado por el poder económico de carácter transnacional que se expresa en una intrincada red de mercados globales, cuyo sujeto protagónico son las grandes corporaciones en cuanto aparato integrado de producción, comercialización y propaganda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mercado trasciende en alguna medida nuestra voluntad, porque una parte de su dinámica está orientada justamente a condicionar esa voluntad, persuadirla, domesticarla, disciplinarla a través de los sentidos, introducirla y limitarla al aparato circulatorio integrado por una malla de relaciones sociales resignificadas por la transacción comercial, en un mundo de fantasía donde toda satisfacción imaginable tiene precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa voluntad se domestica por las necesidades. Necesidades que la economía misma se encarga de definir como perfectibles. En un marco donde la función de ocuparse de esta perfectibilidad, es justamente asumida por el Mercado, en beneficio de su propia autopoiesis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, el Mercado no se limita a "satisfacer" las necesidades, sino que destina gran parte de su actividad a crear, resaltar o establecer a través de los sentidos del potencial cliente, esas necesidades a las que dice dar respuesta, modelando en la conciencia del consumidor el vacío que sólo el producto puede cubrir. Esas necesidades proceden de una falta. Una falta que se hace ostensible en la medida de la intensidad de un deseo. Un deseo que, a través de los sentidos, la publicidad y el márketing se ocupan de formatear de acuerdo a los intereses de aquellos que tienen cantidades industriales de productos para vender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque esa atención de las necesidades se brinda a través de "bienes y servicios" procesados como productos. La característica básica de un producto es que sintetiza la satisfacción momentánea de una necesidad establecida y reforzada por la acción de lo que (copiando el concepto de Althusser referido al Estado) podríamos denominar como aparatos ideológicos del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en un ciclo integrado por la producción y el consumo, la dinámica del mercado de consumo se bifurca en tangibles e intangibles. Los tangibles (en un sentido amplio los materiales) refieren a la fabricación física del producto en sí, que atenderá una necesidad dada. Los intangibles, complementariamente, refieren a la creación del producto en tanto bien simbólico y están a cargo de los mencionados aparatos ideológicos del mercado (diseño, producción, comunicación y posicionamiento en cuanto funciones; Márketing, Publicidad y Medios de difusión masiva, en cuanto esferas centrales de actividad) que se orientarán a resaltar e instalar esa necesidad, al tiempo que presentan al producto como el medio más apropiado para "satisfacerla". Aunque más no sea transitoriamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto nos remite a lo que podríamos llamar el proceso de agregación de valor (deseabilidad, utilidad y adquisibilidad expresada en el precio de mercado) que constituye al producto para canalizarlo al consumo y su proceso simétrico de desagregación de valor desde el momento que es adquirido por el consumidor (cuando pierde en forma abrupta su valor de cambio expresado por el precio, cuyo equivalente en dinero queda en el mercado) hasta que es descartado como residuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras está en el aparato circulatorio del mercado (fabricación, distribución y comercialización) el producto conserva un valor simbólico (que lo hace deseable) un valor de cambio (que lo hace pasible de intercambio) y un valor de uso (que lo hace satisfactor temporario de una necesidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de que un individuo lo adquiere para atender una necesidad, el producto pierde (totalmente si es consumible o parcialmente si es utilizable) su valor de cambio expresado en el precio, desde el momento que es retirado de la circulación comercial, es decir desde que se lo compra sin la intención manifiesta de volver a venderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ámbito social de la economía doméstica a la que pertenece el consumidor cobra relevancia el valor de uso del producto. Un valor de uso que, por su parte, se agotará en la medida que sea consumible, o decrecerá si es utilizable por efecto de lo que se conoce como obsolescencia planificada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una manera o de otra, la tendencia natural del producto en estas aguas cuyas mareas son movilizadas por el mercado, –en un trayecto que va del instante al mediano plazo–, es a convertirse (parcial o totalmente) en residuo, o al menos generarlos en alguna medida apreciable. En el ámbito de la economía doméstica, estos residuos pueden dividirse básicamente en materia orgánica e inorgánica. En términos generales ambos tipos de residuo sólido, pueden responder a una clasificación básica que los divide en residuos de consumo (orgánicos) y residuos de presentación o uso (inorgánicos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que caracteriza a ambos en el contexto de la economía doméstica –actuando integrada y complementariamente a la dinámica del mercado– es esa pérdida tanto del valor de uso como del valor de cambio. Por lo cual se procede a desecharlo mediante los mecanismos habituales, lo que es decir generalmente para su disposición en una parte determinada del medio ambiente. Se lo transfiere así de la esfera de lo particular a la esfera de lo colectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La economía doméstica se encuentra en la periferia del mercado de consumo, por lo cual sirve de puente entre el mercado y la sociedad, adquiriendo productos del mercado para luego incorporarlos al ámbito de la sociedad (de la que la economía doméstica forma parte) y finalmente al medio ambiente donde se desarrolla su vida común, en forma de desperdicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede decirse que son considerados como desperdicios por encontrarse fuera del mercado y no es que se los considere fuera del mercado porque sean desperdicios: porque la pérdida del valor de cambio es la consecuencia de su salida del mercado para ingresar a la economía doméstica de la que es parte el consumidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto se debe a la lógica inherente al mercado (y sobre la cual se construye el poder económico) que tiende a concentrar las ganancias y socializar los costos, sean estos tanto laborales como ambientales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto es así porque vemos al residuo desde un punto de vista que, no es el punto de vista de las fuerzas que conducen la vida del mercado, sino una perspectiva complementaria y funcional a ellas. Y por eso no pensamos en ellos como insumos útiles, como recursos de los que se puede sacar provecho. Si en cuanto consumidores no adquirimos el producto con ánimo de lucro, es completamente improbable que miremos con esa perspectiva a sus despojos. Porque el consumidor como tal no puede ser consciente de que también produce algo como consecuencia del hecho de consumir: es un productor de basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los desperdicios no tienen valor de cambio, ni valor de uso, ni valor simbólico, porque el mercado no se los asigna explícitamente (en un marco donde el Mercado tiende a hegemonizar la asignación de los valores y los precios) porque ya cumplieron con su finalidad en ese contexto. Por esa causa el Mercado se desentiende de ellos para externalizarlos hacia la sociedad (en cuanto a su costo, en el precio que se pagó también por ellos) y su ambiente (en cuanto a la disposición final).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nuestra voluntad de ciudadanos, miembros de una comunidad humana que comparten un territorio en común, antes que individuos partícipes de una mera sociedad de mercado, se orienta a revertir estos costos sociales, el cambio cultural ha de ser de carácter social en cuanto colectivo (y no meramente de tipo individual) para lograr alguna eficacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y podrá ser efectivo en la medida que logre consolidarse en organización social, es decir que logre incorporarse a ese tercer sector que se conoce como sociedad civil, donde el interés particular se articula con el bien común, mediante un ejercicio activo de la ciudadanía a través de la acción sobre la realidad y la opinión pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema de los residuos sólidos precisa, como el problema ambiental en su conjunto, una revolución de las conciencias puesta en la sustentabilidad de la dinámica a la que se integran nuestras acciones, en un compromiso que oriente nuestras actitudes hacia el futuro, sin perder de vista la necesaria resolución de cuestiones a las que se debe dar respuesta en el presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sociedad civil, donde se corporiza y expresa la iniciativa social trascendiendo el afán de lucro, tiene la responsabilidad de constituirse en el canal para ese cambio en la esfera comunitaria de la que es parte. A la sociedad civil le cabe la misión de constituirse en la columna vertebral del cuerpo comunitario para condicionar y regular la acción, tanto del Estado en lo que se refiere al establecimiento de reglas de juego orientadas claramente al bien común, como del Mercado con demandas y condiciones que contribuyan a mantenerlo más equilibradamente dentro de ese mismo cauce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque el Yo sólo puede trascender -realizarse- en el Nosotros. Y ese Nosotros, que se articula en la comunidad y cuyo vocero organizador es la sociedad civil, debe recuperarse de la insectificación, la heteronomía que implican para los individuos de una sociedad tanto la supremacía del Estado como la del Mercado, que terminan constituyendo totalitarismos que tiranizan a los ciudadanos, sea por la violencia directa o por la exclusión social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente debamos volver a poner al Estado y al Mercado en el lugar de las herramientas, definiendo socialmente los objetivos que deben cumplir y la manera de hacerlo. Para esto deberemos ser cada vez más ciudadanos y comportarnos cada vez menos como consumidores. Lo que puede resumirse, finalmente, como volver a ser artífices de nuestro propio destino común y dejar de ser el instrumento de la ambición de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En relación al tema que nos ocupa, mi opinión es que sólo la comunidad en su conjunto puede (con la conducción decidida de la sociedad civil y sus organizaciones sociales cumpliendo su rol educativo), emprender acciones colectivas para la reincorporación de los residuos orgánicos al ciclo del ecosistema, separándolos de aquellos que no son biodegradables y generando alternativas de disposición racionales y productivas, especialmente para los residuos peligrosos de todo tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mismo sentido, sólo un sujeto colectivo organizado puede conducir la clasificación y reincorporación creativa al circuito económico del mercado, de todos los desechos que puedan cumplir la función de materias primas o insumos, dando un destino social a los recursos resultantes, al tiempo que se puede contribuir a la capacitación, la organización y la asignación de un rol social para todos aquellos que, desde los márgenes extremos del sistema, viven de la basura, sencillamente porque en eso va su supervivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Junio de 2002)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-149826723873529552?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/149826723873529552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=149826723873529552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/149826723873529552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/149826723873529552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/el-mercado-sus-residuos-y-las-acciones.html' title='El Mercado, sus residuos y las acciones de la Sociedad'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-175180743443432486</id><published>2007-03-21T09:00:00.001-07:00</published><updated>2007-03-21T10:01:04.517-07:00</updated><title type='text'>Hacia una gestión social de nuestra ciudadanía económica</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;La comunidad debe ser conscientemente organizada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Los pueblos que carecen de organización pueden ser&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;s&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;ometidos a cualquier tiranía. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Se tiraniza lo inorgánico, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pero es imposible tiranizar lo organizado. Además,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;como una vez lo expresé, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;la organización es lo único &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;que &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;va &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;más allá &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;del tiempo y triunfa sobre él. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Juan Perón&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Modelo Argentino para el Proyecto Nacional).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;La víscera más sensible del hombre es el bolsillo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;JDP&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;1. CIUDADANÍA ECONÓMICA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hoy los consumidores comienzan a cobrar una mayor relevancia en la escena social de nuestro país. Es que a instancias del impulso de la globalización económica, se está estableciendo una nueva ciudadanía global. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;En un contexto internacional donde se hablaba de la muerte de las ideologías a partir de la transnacionalización del capitalismo surgió la economía como la nueva ideología dominante. Su finalidad es el lucro y lo que persigue es la hegemonía de las relaciones comerciales, que se sustenta en una dinámica del consumo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Podría decirse que el capitalismo se expande por contaminación, generando esas nuevas formas de identidad, de ciudadanía. Esta ciudadanía económica es una concepción abiertamente antidemocrática. El reconocimiento del ciudadano -la incorporación o la exclusión social- depende de su capacidad de consumo. Algo así como una suerte de democracia accionaria, donde todos somos socios. Y paradójicamente, una mínima proporción del conjunto son socios mayoritarios.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En la escala más baja de la pirámide económica, las acciones son fragmentadas en capacidad de consumir una amplia gama de productos, aunque en su mayoría virtuales, en un marasmo de la cultura de la imagen.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo, para casi todos, esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor (Eduardo Galeano, en "Patas Arriba, la escuela del mundo del revés". Catálogos, Buenos Aires, diciembre de 1998, pág. 256)".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero en un mundo donde se establece globalmente la ciudadanía económica, para nosotros continúa siendo una ecuación difícil de comprender.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nuestra democracia de hoy se encuentra en un clima que podríamos definir de aturdimiento. En dieciséis años de la más reciente experiencia democrática, hemos recuperado las instituciones republicanas y la estabilidad económica. Dos logros que, por modestos que parezcan enunciados así, en 1983 y en 1989 respectivamente, parecían utopías inalcanzables. Las situaciones que habían dado sentido a estas necesidades, les habían conferido el título de solución a todos nuestros males.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Este es un problema político bastante difundido entre las jóvenes democracias latinoamericanas. Y la fragmentación social que se evidencia en nuestros países es la contrapartida de la unificación en segmentos de consumo de la ciudadanía económica.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así se nos ha diseminado en pequeñas identidades no siempre comunicadas entre sí. Lo cual se hace evidente entre los más jóvenes, con su masivo nivel de despolitización, agrupados mayoritariamente en torno de banderías tribales, diversas y múltiples, generalmente relacionadas con tendencias musicales, con el mundo del deporte u otros fenómenos de consumo.&lt;br /&gt;Hoy la publicidad es parte de nuestra vida cotidiana. En su incansable misión cuantificadora, el marketing atiende a las tendencias y se orienta diariamente a públicos nuevos. "Las personas se vuelcan a la televisión, se tornan consumidores atomizados y por lo tanto vulnerables ante la manipulación política (Edward Luttwak, autor de "El turbocapitalismo",  reportaje en Clarín, 8 de agosto de 1999)".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, entre nosotros, puede verse surgir una cierta conciencia con relación a la ciudadanía económica, o como suele denominársele comúnmente, a nuestro papel de consumidores.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo estamos aprendiendo a los golpes, como nos ha ocurrido a menudo en nuestra historia. Y esa conciencia brota en el costado más vulnerable, donde las elecciones, cuando las hay, no suelen ser tantas. Es justamente en la faceta de usuario de servicios, muchas veces monopólicos, sujetos a contratos en términos mezquinos o claramente leoninos, en calidad y costos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy asistimos a inevitables aumentos en servicios, o cortes de electricidad zonales sin posibilidad de solución o "simples anécdotas" como los veinte millones de pesos en centavos de vuelto que no reintegran los teléfonos públicos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y el Estado no ha sabido, no ha querido o no ha podido establecer reglas de juego que posibiliten una mayor equidad. El resultado es de esperar: el ciudadano económico se siente desprotegido por parte de la política y puede llegar a desertar de su compromiso. Porque es más fácil dejar de ir a votar y desentenderse del destino común, que dejar de ser un consumidor -por las múltiples elecciones aparentes de la vida cotidiana- o un usuario -por fatalidad del destino-.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. MARTÍNEZ DE HOZ, EL EJECUTOR&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nos vemos en este punto de la historia y puede surgir la pregunta acerca de cómo llegamos a esto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La batalla decisiva -que perdimos- no fue hace mucho tiempo. Comenzó, más precisamente en los primeros días de abril de 1976, cuando asumía la cartera de economía un ministro que cambió la historia argentina.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Porque la instalación forzada de la ciudadanía económica fue el principal "logro" de la política de José Alfredo Martínez de Hoz, quien gobernaba desde el poder real de la economía transnacionalizada.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Era la única ciudadanía permitida, e incluso promovida. Con una ciudadanía civil acotada, una ciudadanía política proscripta y una ciudadanía social demonizada, la ciudadanía económica aparecía flamante e inmaculada.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se la fija como único ámbito de la soberanía, restableciendo así el reino hegemónico de la cantidad monetaria, donde una persona no existe en cuanto a su participación social ni política, que incluso se constituyó en un factor de riesgo para perder la identidad civil.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Es que tenían como bandera una libertad restringida social y políticamente, sacrificada en honor de la única libertad considerada verdadera: la libertad económica. Imponiendo a la sociedad una vida como la de Martín Fierro en la Ida. Casi podría decirse, con Scalabrini, que eran los mismos de entonces. Cuyo despliegue más espectacular había poblado la década infame de galeras y fraques.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Habían vuelto. Finalmente parecían estar ganando. Porque las sucesivas dictaduras que ha sufrido nuestro país a lo largo de este siglo, y particularmente la última, han tenido por objeto incrementar la concentración económica y establecer las condiciones de posibilidad para un capitalismo sin condicionamientos, para lo cual se intentó exterminar cualquier foco de posible resistencia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El "proceso" lo ejecutó llevando a cabo una reconversión del sistema económico en sistema financiero, con lo cual la economía pasó a ser una ficción. Aunque la única ficción posible.&lt;br /&gt;Porque, tras las diversas mutilaciones, la ciudadanía económica era la única que quedaba en pie. A la única que se le daban garantías. El resultado fue la anomia del conjunto social, que ya no podía pensarse a sí mismo en los términos de solidaridad que utilizaba hasta el momento, en gran medida por influencia del peronismo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. EL REGRESO DE LA DEMOCRACIA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con el regreso de la democracia recuperamos la ciudadanía civil y política, en la culminación de una lucha que había iniciado un importante sector del movimiento obrero. No es casual que un tercio de los desaparecidos durante la dictadura hayan sido de extracción gremial, es decir que se definían por su condición social, o mejor aún por su pertenencia a determinadas organizaciones de carácter social, las que integran el sindicalismo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los procesos de sindicalización de los trabajadores siempre tuvieron como objetivo una mejor calidad de vida, una afirmación de su ciudadanía social. A esto se le oponía la idea de maximización de las ganancias, lo que Perón llamaba el "afán desmedido de lucro".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La propia dinámica del industrialismo fue relativizando la incidencia de los trabajadores en la producción. Desde la aparición de la máquina, había llevado a que la automatización reemplazara progresivamente la participación necesaria del factor humano. De esta manera se ha ido transformando el mundo del trabajo con las consecuencias por todos conocidas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Al mismo tiempo, la producción masiva impulsaba la universalización del consumismo, sin importar la gente que muere -o apenas sobrevive- más allá de las fronteras de la república del consumo, ya que se trataría del eterno campo donde se desarrolla la beneficencia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A partir de 1989 la Argentina se reinsertó como país en la economía internacional. Pero lo que no se ha terminado de recuperar es la ciudadanía social, a quien había venido a sustituir la ciudadanía económica con quien estableció una nueva contradicción fundamental.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Porque la ciudadanía social establece que una persona por el solo hecho de ser un ciudadano político tiene derecho a un piso de dignidad, tiene toda a una serie de derechos que aparecen por primera vez en la Constitución Argentina con la reforma de 1949. Esa afirmación, esa expresión social de una ciudadanía, se caracterizó en Argentina por una voluntad de legislar y garantizar la aplicación de las leyes. Porque el reconocimiento político es lo que hace a la existencia de la ciudadanía social y se manifiesta a través de las leyes que lo posibilitan.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy los consumidores tienen una identidad que guarda ciertas similitudes a lo que fueron los trabajadores en otro momento de la historia. Por eso se puede conjugar la experiencia de aproximadamente los últimos cincuenta años de las organizaciones sociales, que sobrevivieron a todos los intentos de destruirlas. Que siguen existiendo, porque tienen sus raíces en nuestra sociedad y por eso mismo pueden jugar un papel central en la reconstrucción de la ciudadanía social.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. PERÓN, LA ORGANIZACIÓN.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La misma dispersión que facilitaba la explotación de los trabajadores con anterioridad al nacimiento del peronismo, es la que hoy hace posible que la rapacidad de unos pocos se desenvuelva frente a la casi permanente impasibilidad de una sociedad que reacciona sólo esporádicamente. Y nuestras reacciones como sociedad suelen ser por lo general violentas y agotarse en la coyuntura.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Otra opción es encauzar ese potencial en un sentido constructivo, mediante la organización. Que es precisamente lo que hizo Perón con el movimiento obrero. Posiblemente, una alternativa viable para comenzar a gestionar socialmente nuestra ciudadanía económica.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Perón se encontró con el potencial importante que significaban los trabajadores. En los años '40, con un incipiente desarrollo industrial en la Argentina, el trabajador era un factor clave del proceso productivo. De allí que esto significaba una suerte de poder que, sin embargo, desaparecía por la misma fragmentación. Un poder que no se diferenciaba porque las tasas de sindicalización eran bajísimas, por la persecución que sufría el sindicalismo, considerado una actividad ilegal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dividido, con dos centrales enfrentadas entre sí, los sindicatos no podían generar alternativas en una etapa de dispersión. Perón, frente a esto, fundamenta su acción en la idea de que sólo la organización posibilita el acceso al poder social, e incluso al poder político. Lo que hace, entonces, el primer peronismo es organizar al movimiento obrero como actor social, partiendo de la extensa labor legislativa que desarrolla Perón durante su gestión a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Establece de esta manera una organización para los trabajadores donde la concentración de poder social se basa en la unidad de acción de una estructura que abarcaba federativamente la totalidad de la geografía nacional económicamente activa. Este es un ejemplo que puede tenerse en cuenta a la hora de generar una representación efectiva de la nueva mayoría dispersa que encarnan hoy consumidores y usuarios.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A partir de ahí surge un actor social que sobrevivió incluso al régimen político que le dio origen y que fue luego la columna vertebral de la resistencia durante toda la etapa de proscripción.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero hoy no existe un actor social cohesionado y complementario a la misión histórica de los trabajadores -último registro de la ciudadanía social- que además, por la precarización de las condiciones de trabajo, se ha ido deteriorando fuertemente. Además, la desocupación funciona por un lado descartando a las personas que no se adecuan a las crecientes exigencias del mercado y por otro, como una amenaza para los trabajadores que temen perder su trabajo y pasar a ser excluidos sociales; una exclusión que deviene en descreimiento político.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5. UNIÓN NACIONAL DE CONSUMIDORES Y USUARIOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Organizar a los consumidores puede constituir una alternativa de acción social y movilización democrática en relación con la ciudadanía económica cuya presencia ya no podemos desconocer.&lt;br /&gt;Nuestra identidad en este fin de siglo se presenta como plural. Y de este reconocimiento debe partir una práctica de respeto por las diferencias que ayude a construir a partir de esa diversidad. Porque si la realidad no es unívoca, tampoco pueden serlo los medios para transformarla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy necesitamos una mayor participación social, en instituciones sociales, regenerando una dinámica de incorporación y protagonismo, con nuevos ámbitos de pertenencia. Para dar cauce a nuestro potencial creativo y generar un pensamiento estratégico de participación.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una de las manifestaciones fundamentales del progreso social en nuestro país ha sido el alto grado de organización alcanzado por los trabajadores. Pero ésta no ha sido una experiencia aislada. Engloba todo lo que se comprende en el término de iniciativa social, aquello que suele denominarse vagamente como tercer sector. Un ámbito que tiene en su haber una experiencia y una historia que no puede pasarse por alto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Particularmente porque es fundamental para revitalizar los mecanismos democráticos en tiempos donde se han debilitado los lazos que unen a la sociedad con el sistema político que debe atender a sus necesidades.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Poniendo a prueba nuestra capacidad de generar nuevos ámbitos de fuerte pertenencia, articulando consensos amplios que operen como contención a partir de acciones concretas, que se expresa en capacidad legislativa desde la sociedad y atendiendo las necesidades reales de la población. Para esto es esencial potenciar la iniciativa, recrear el compromiso y multiplicar la organización de carácter popular, libre, y democrática de nuestra sociedad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una organización abierta que agrupe federativamente a consumidores y usuarios de todo el país, debido a su universalidad, debe cubrir las exigencias sociales de transparencia en su desarrollo, con participación de las minorías en la auditoría de la gestión. Dando lugar así a una nueva estructura de organizaciones sociales de participación ampliada que brinden una respuesta a preocupaciones actuales.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy -como en 1943- hay que partir de lo existente. Tomar como base el reconocimiento legal de la defensa de los consumidores y las organizaciones sociales que la encarnan. No es poco lo que tenemos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Con sus limitaciones, la Ley Nº 24.240 de Defensa del Consumidor, es una herramienta importante. En su Art. 56 se establecen los objetivos a perseguir por las organizaciones "que tengan como finalidad la defensa, información y educación del consumidor": a) Velar por el fiel cumplimiento de las leyes, decretos y resoluciones de carácter nacional, provincial o municipal, que hayan sido dictadas para proteger al consumidor; b) Proponer a los organismos competentes el dictado de normas jurídicas o medidas de carácter administrativo o legal, destinadas a proteger o a educar a los consumidores; c) Colaborar con los organismos oficiales o privados, técnicos o consultivos para el perfeccionamiento de la legislación del consumidor o materia inherente a ellos; d) Recibir reclamaciones de consumidores y promover soluciones amigables entre ellos y los responsables del reclamo; e) Defender y representar los intereses de los consumidores, ante la justicia, autoridad de aplicación y/u otros organismos oficiales o privados; f) Asesorar a los consumidores sobre el consumo de bienes y/o uso de servicios, precios, condiciones de compra, calidad y otras materias de interés; g) Organizar, realizar y divulgar estudios de mercado, de control de calidad, estadísticas de precios y suministrar toda otra información de interés para los consumidores. En los estudios sobre controles de calidad, previo a su divulgación, se requerirá la certificación de los mismos por los organismos de contralor correspondientes, quienes se expedirán en los plazos que establezca la reglamentación; h) Promover la educación del consumidor; i) Realizar cualquier otra actividad tendiente a la defensa o protección de los intereses del consumidor".&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No son objetivos banales para ninguna organización social que los asuma. Menos aún teniendo en cuenta la incorporación constitucional en la reforma de 1994 en el Artículo 42:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección y a condiciones de trato equitativo y digno. Las autoridades proveerán a la protección de esos derechos, a la educación para el consumo, a la defensa de la competencia contra toda forma de distorsión de los mercados, al control de los monopolios naturales y legales, al de la calidad y eficiencia de los servicios públicos, y a la constitución de asociaciones de consumidores y de usuarios. La legislación establecerá procedimientos eficaces para la prevención y solución de conflictos, y los marcos regulatorios de los servicios públicos de competencia nacional, previendo la necesaria participación de las asociaciones de consumidores y usuarios y de las provincias interesadas, en los organismos de control". Incluso la financiación está prevista en la Ley Nº 24.240 cuando permite al Estado nacional "disponer el otorgamiento de contribuciones financieras con cargo al presupuesto nacional a las asociaciones de consumidores para cumplimentar con los objetivos mencionados" (Art. 62). ¿O sería imposible destinar una parte del IVA -nuestro impuesto al consumo- para impulsar la defensa del consumidor, ya que la ley lo permite?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las organizaciones de defensa del consumidor existentes deberían ser necesariamente la base de la representación territorial, participando con listas en las elecciones abiertas donde se definan las conducciones de posibles Uniones Territoriales de Consumidores, con jurisdicción en unidades de aproximadamente cien mil habitantes. Lo cual significaría un claro incentivo para la formación de nuevas organizaciones, en todo el espectro del campo social. A su vez, estas Uniones Territoriales podrían federarse en Uniones Provinciales que conformarían la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;De esta manera, la representación de Consumidores y Usuarios, entre otras cosas, podría participar orgánicamente de una concertación social con empresarios, trabajadores y el Estado, así como trabajar directamente con los defensores del pueblo -de cada ámbito de aplicación donde existieran- para institucionalizar lo que se plantea en las leyes vigentes y garantizar la aplicación de lo que garantiza la Constitución Nacional.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Porque siempre queda el camino de la autodeterminación. Una elección que puede ser el homenaje más constructivo a todos aquellos que dieron su vida por la causa nacional y popular.&lt;br /&gt;(Agosto de 1999) &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-175180743443432486?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/175180743443432486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=175180743443432486' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/175180743443432486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/175180743443432486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/hacia-una-gestin-social-de-nuestra.html' title='Hacia una gestión social de nuestra ciudadanía económica'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8916356113797351159.post-7581204292794624826</id><published>2007-03-21T09:00:00.000-07:00</published><updated>2007-03-21T09:51:23.683-07:00</updated><title type='text'>Apuntes sobre trabajo, política y necesidad de un nuevo pensamiento.</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;Juan Escobar&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;...el futuro llegó, hace rato...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;...todo un palo, ya lo ves...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;...veámoslo un poco con tus ojos...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;...el futuro, ya llegó...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Patricio Rey&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ajustando la lente.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;No podemos decir que no nos avisaron. Era algo que se veía venir. Como una tormenta. Los “futurólogos” norteamericanos y europeos, de la familia de Toffler o Drucker, vienen hablando hace rato de las transformaciones previstas para estos tiempos. Pero lo decían en otros tiempos en los que, por diversas razones, no nos merecían demasiada confianza. Cuando de lo que se trata es de cambiar la vida, o de salvarla, o meramente de sobrevivir, no ha parecido importante abrevar en fuentes que bien podían ser interpretadas como de patoterismo imperial. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Es que en este siglo, y a nivel global, las teorías conspirativas de la historia se han parecido algunas veces a la realidad, particularmente a partir de la Guerra Fría que dirimió la segunda guerra mundial entre los antiguos aliados y finalizó con la disolución de la Unión Soviética.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La evolución de la experiencia soviética hacia el autoritarismo burocrático y su posterior derrumbe festejado por occidente, al parecer fue suficiente para decretar un supuesto vencedor indiscutible. El fin de la bipolaridad derrumbó muchos muros desde el punto de vista capitalista.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Más que regímenes políticos, los que disputaban eran dos modelos económicos. Ahora, al capitalismo sólo le restaba tomar la decisión de globalizarse. Pero esa era una decisión que había sido tomada hace tiempo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;En el contexto internacional, tras la “caída de los grandes relatos” totalizadores, con la pregonada “muerte de las ideologías”, la economía ha sido tomada por asalto por el Capitalismo, al punto de llegar a confundirse una con el otro. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Pero, paradójicamente, la transnacionalización y la concentración de capital ha logrado el declive del “gran sueño americano” y el Imperio tampoco es ya lo que era. Basta compararlo con los años de la política del garrote, las operaciones negras de la Cía y sus últimos estertores en tiempos de Reagan. La Guerra del Golfo, definida por un filósofo francés como primera confrontación virtual, fue prácticamente un holograma comparada con Viet Nam.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tiempos en que el Imperio oficiaba de gendarme y tras sus bayonetas llegaban las grandes empresas que todavía se decían norteamericanas. Pero una vez más se hizo realidad lo que había pasado entre nosotros cuando los comerciantes ingleses consiguieron lo que no habían podido los soldados de 1806 y 1807.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Gracias al respaldo militar, las empresas se fueron transformando en corporaciones que se podían asentar en cualquier parte del mundo; al punto de no reconocer otra bandera que la de la compañía. En los años ochenta, el presidente de Nestlé ya tenía expresiones como ésta: “Dicen que Nestlé es una empresa multinacional. Eso significaría que tenemos muchas banderas. Y no es cierto; sólo tenemos la bandera de Nestlé.”&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El florecimiento del capitalismo japonés terminó de complicar las cosas. Se trataba de otro país de vocación imperial, que tras la segunda guerra mundial fue impedido de contar con un ejército y el samurai tuvo que continuar la guerra por otros medios. Las consecuencias materiales y humanas de dos bombas atómicas no le dejó otra alternativa que el campo de la economía.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;A la larga, los dineros del Plan Marshall volvieron a Estados Unidos en la compra de paquetes accionarios de las empresas que habían sido su motivo de orgullo, al tiempo que muchos grandes inversionistas de ese país adquirían parte de las empresas japonesas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La conducta volátil de las grandes corporaciones, siempre buscando paraísos fiscales y mayores posibilidades de explotación de la mano de obra, ha llevado a decir a un ex Secretario de Trabajo de Clinton que en definitiva, las economías nacionales sólo pueden contar con la gente que vive y trabaja en el territorio del país.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Porque las empresas, fieles a su filosofía de embolsar las ganancias y compartir las pérdidas, serían la personificación de lo que nosotros conocemos como “pan para hoy y hambre para mañana”.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las palabras de Robert Reich no constituyen para nosotros una novedad. Conocemos en carne propia las bondades del capitalismo salvaje, lo que reafirmó la convicción de que el Estado necesariamente debe participar en la economía, como una forma de resguardar los intereses de quienes lo sostienen y le dan legitimidad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo que desde el capitalismo de los mercados libres se señala como intervencionismo, proteccionismo, paternalismo, distribucionismo, economías cerradas, son modalidades de esta idea del Estado que se opone a la libertad del lobo en el gallinero. Modalidades que, por cierto, hoy gozan del descrédito de haber fracasado aparentemente por obra de su propia inviabilidad económica. Como si el hecho de no haber dado con los medios adecuados (y políticamente viables) descalifique, sin más, los objetivos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy, las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación han producido una proliferación de los discursos. La diferencia del neoliberalismo es que los ha sabido ordenar, clasificar y desechar de acuerdo a su funcionalidad, en la medida que son útiles o no a sus fines. El pensamiento único se convierte en hegemónico, más que por sus contenidos, por los mecanismos de incorporación que ha sabido establecer. No nos faltan elementos para un nuevo pensamiento. Más bien sobran por todos lados. Lo que es necesario articular es el conjunto de premisas básicas que ordenen nuestras lecturas de la realidad, saber diferenciar entre lo que es funcional a la materialización de nuestros principios, a la realización efectiva de la utopía social que nos propongamos construir.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De cómo el trabajo pasó a ser un problema.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Estamos asistiendo al fin de un proceso que se inició con la Revolución Industrial y se perfeccionó con el fordismo y su línea de producción. La máquina irrumpió en el escenario laboral para quedarse.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Los distintos aspectos de la evolución tecnológica, como son la electrónica, la informática, la robótica, inciden en los ambientes laborales con una fuerza considerable desde los 70 y en la presente década adquirió una velocidad en su desenvolvimiento que hace difícil la actualización de los conocimientos necesarios para permanecer dentro del mercado de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La automatización ha ido desplazando paulatinamente la mano de obra “menos calificada” de acuerdo al esquema jerárquico de la explotación. La expulsión del trabajador del sistema es un fenómeno sobre el cual se ha escrito mucho en estos días. La máquina realiza cada vez más operaciones que eran antes confiadas a los trabajadores, y estos son reemplazados por una cantidad crecientemente menor de otros con las nuevas capacidades que exige el sistema.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y si es difícil la conservación del trabajo, no lo es menos el ingreso a la actividad productiva. Sea para el trabajador que necesita reinsertarse, o bien para los que buscan su primer trabajo.&lt;br /&gt;Cuando la oferta crece, la demanda decae. Es una de las leyes fundamentales de la economía capitalista. El trabajo, que era un derecho del ciudadano, ha pasado a ser una suerte de privilegio. Que se paga caro, por cierto. Con el debilitamiento gremial que produce la desocupación, la precarización de las condiciones de trabajo es una realidad que nos alcanza a todos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La desocupación no es culpa de los trabajadores, pero no sería la primera vez que las organizaciones gremiales asuman una parte de la responsabilidad que le posibilita su iniciativa en acción. Ahí está el ejemplo de la capacitación, que significa una verdadera revolución silenciosa en la cultura de los trabajadores. Es que el sindicalismo conserva el papel de verdadera columna vertebral del compromiso social. Hay toda una experiencia histórica de luchas que lo avala. Y de allí la importancia de todo puente tendido al conjunto de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Marcando el territorio.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Nuestro campo de acción, en principio, está acotado a lo inmediato. La fragmentación del cuerpo social nos ha diseminado en pequeñas identidades no siempre comunicadas entre sí. Lo cual es más evidente entre los jóvenes, por su masivo nivel de despolitización, agrupados en torno de banderías tribales, diversas y múltiples, generalmente relacionadas con tendencias musicales, con el mundo del deporte u otros fenómenos de consumo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nuestro punto de partida es la sociedad, desde el momento que nos situamos en un “afuera” de los poderes hegemónicos, que asumimos como propia toda una tradición de luchas por la autodeterminación, frente a intereses que obtienen su provecho sobre la base de la concentración de capital en menoscabo del bienestar de las mayorías.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La idea de sociedad es, en principio, eminentemente política. Engloba una totalidad, como decíamos, un conjunto. Limitado y diferenciado del resto. En este sentido, en una primera instancia, se trata de un resto que está conformado por la comunidad internacional. Lo que establece un “[nosotros]” y un “[ellos]”. Es el ámbito de incumbencia del sistema político nacional, establecido en un territorio también delimitado. El nuevo pensamiento será necesariamente un pensar desde nosotros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un nuevo pensamiento, si se quiere, nacional por su punto de partida. Porque su potencial se nutre de la lectura de un pasado en común. Una historia donde han sido frecuentes las manifestaciones de una voluntad de autodeterminación, progreso y justicia, que se expresaron en las más diversas prácticas. El nuevo pensamiento se encuentra con la exigencia de ser operativo, de constituirse en una caja de herramientas donde la experiencia sea interpretada de forma que, dejando de lado lo referente a su estricto contexto histórico, rescate aquello que no ha perdido vigencia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una nueva forma de identidad.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Las más grandes empresas han devenido corporaciones en el marco propicio del capitalismo, que por su carácter sustancialmente económico ha sobrevivido a toda clase de gobierno político que ha sido permeable a su influencia. Gobiernos que han operado conjuntamente como factor de presión sobre aquellos que planteaban otras alternativas.&lt;br /&gt;Es que el capitalismo es en su esencia transnacional; porque las transacciones comerciales funcionan en un plano de la realidad que se desentiende de cuestiones que no se relacionan con su mecánica de forma inherente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Su finalidad es el lucro y sólo a partir de la aceptación de este punto de partida se relacionará con la política para conseguir mayores beneficios destinados a sus actores principales, y se relacionará con la sociedad en cuanto permanente fuente de recursos que alimenta al sistema. Y lo que persigue el capitalismo es la hegemonía de las relaciones comerciales, que se sustenta en una dinámica del consumo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero esto no quiere decir que el capitalismo como sujeto de la economía constituya una operatoria neutra, sin una concepción del mundo que la sustente. Para toda transacción comercial es imprescindible la existencia de un interés. Los valores morales pasan entonces a ser prejuicios. Salvo que estos principios le sean funcionales, como es el caso del puritanismo anglosajón en los inicios del capitalismo moderno.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El capitalismo hace especial hincapié en el individualismo, porque desde el punto de vista comercial, la solidaridad hace que intervengan otros tipos de relación que no están signadas por la circulación de capitales. Esta pretensión hegemónica es la causa de la paulatina instalación del consumidor (que define a la persona por su lugar en la dinámica comercial) como una nueva forma de ciudadanía, ya que la capacidad de consumo determina cada vez más la incorporación o la exclusión social.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Podría decirse que el capitalismo se expande por contaminación, generando esas nuevas formas de identidad, de ciudadanía. El ejemplo más claro es lo que ha hecho con la ideología, cuyo invento más reciente (aunque no menos viejo en sus planteos) es el neoliberalismo, que no hace más que justificar lo que alguien ha llamado “afán desmedido de lucro”. Lo hace con la política, mediante la corrupción, estableciendo relaciones comerciales espúreas donde se negocia la traición al mandato ciudadano. Lo hace con la dinámica social, a partir de la difusión del consumismo, generando paraísos virtuales de la novedad, tras la cual todos estamos invitados a correr.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hoy la publicidad es parte de nuestra vida cotidiana. En su incansable misión cuantificadora, el marketing atiende a las tendencias y se orienta diariamente a públicos nuevos. Se dirigen de una u otra manera a nosotros, quienes integramos los públicos, muchas veces sin tener conciencia de ello.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero hay que distinguir entre los elementos contaminantes y aquellos que hacen a la eficacia de su desarrollo interno; para recuperar estos últimos y utilizarlos para contrarrestar su avance con las mismas armas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tenemos el ejemplo que ha dado Gramsci en su reinterpretación de Maquiavelo, estigmatizado como cínico a lo largo de varios siglos, hasta instalarse en el habla cotidiana del sentido común como la antítesis de lo ético, especie de ogro de la teoría política.&lt;br /&gt;En su obra más conocida, brinda una serie de consejos al Príncipe, acerca de la forma en que se toma y se conserva el poder. Lo que plantea Gramsci es la redefinición del lugar del Príncipe, obviando las posibles connotaciones negativas del contenido de la obra, centrando el abordaje a las cuestiones utilitarias, desde una perspectiva popular.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enriquecer la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Particularmente porque es fundamental para revitalizar los mecanismos democráticos en tiempos donde se han debilitado los lazos que unen a la sociedad con el sistema político que debe atender a sus necesidades. Un sistema que se corporiza en el Estado, integrado por los miembros de la comunidad que han sido elegidos para tal fin.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Un Estado que ha llegado al punto culminante de las transformaciones exigidas por quienes marcan el ritmo de la época. Un Estado reducido a su mínima expresión. Con una clase política que no ha sabido establecer los vínculos necesarios para interactuar efectivamente con la sociedad. Una clara muestra de esto es el creciente ausentismo en elecciones obligatorias, donde se abstienen de votar seis millones de sufragantes en un país de poco más de treinta millones de habitantes y con tendencia al incremento.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los recursos con que contamos.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hoy, la iniciativa de la sociedad se organiza, aunque aún tímidamente, para la defensa de intereses en particular, desde el cuidado del medio ambiente, o la lucha contra la discriminación, hasta los derechos de las personas con discapacidad y las asociaciones para la defensa del consumidor.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hay razones históricas, conocidas por todos, para que las organizaciones de la sociedad se encuentren por debajo de su potencial de protagonismo, porque en gran medida somos lo que nos ha tocado vivir. La discontinuidad de la democracia como forma de gobierno ha coartado intencionalmente nuestra evolución social.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las sucesivas dictaduras que ha sufrido nuestro país a lo largo de este siglo, y particularmente la última, han tenido por objeto incrementar la concentración económica y establecer las condiciones de posibilidad para un capitalismo sin condicionamientos, para lo cual se intentó exterminar cualquier foco de posible resistencia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Una de las manifestaciones fundamentales del progreso social en nuestro país ha sido el alto grado de organización alcanzado por los trabajadores, que de manera inédita comenzaron a gravitar en la escena política al punto de ser el primer país en incorporar agregados obreros a su diplomacia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero esto que había sido la culminación de una serie de luchas en defensa de derechos que comenzaron a ser reconocidos a partir de 1944, fue también motivo de los siguientes golpes de estado. No olvidemos los asaltos a los sindicatos a manos de los comandos civiles en 1955 o los tanques del ejército en las fábricas a partir de marzo de 1976. Tampoco olvidemos que la cuenta regresiva que abriría las puertas a la última dictadura fue la puesta en vigencia de la Ley de Contrato de Trabajo, que según las voces del Capitalismo autóctono provocaría la “sovietización” de la Argentina. Prueba del odio que despertó esta ley que no hacía sino reconocer expresamente derechos asimilados en la práctica cotidiana del trabajo, fue el destino que tuvo su autor, un abogado laboralista, muerto a golpes camino a Mar del Plata en abril de 1976.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El reconocimiento legal de los derechos sociales ha sido uno de los caminos más transitados por los trabajadores. Una de cuyas mayores expresiones puede ser la reforma constitucional de 1949, al punto que en 1957 no se pudo volver al texto anterior sin incorporar un tímido artículo 14 bis, al cual sin embargo no dudan en presentar como un avance impresionante. Pensar en términos de ley, fue lo que dio origen a los tan vapuleados estatutos profesionales que, en su momento establecieron pisos de dignidad para numerosas actividades productivas.&lt;br /&gt;Pero el sindicalismo no ha sido una experiencia aislada. Han sido también de la partida tanto el cooperativismo como las asociaciones vecinales; las organizaciones de estudiantes, los colegios profesionales; las conocidas en su momento como organizaciones libres del pueblo que han devenido en las ON'Gs actuales. Todo lo que podríamos englobar en el término de iniciativa social, lo que suele denominarse vagamente como tercer sector. Un ámbito que tiene en su haber una experiencia y una historia que no puede pasarse por alto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las palabras y las cosas&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;El pensamiento único convierte el potencial alternativo en posibilismo resignado. Pero hay un riesgo que no podemos correr. Es el de oponer como alternativa un nuevo pensamiento único. El de enfrentar esta hegemonía con un nuevo absoluto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Por eso el nuevo pensamiento no puede ser un pensamiento cerrado. No venimos a afirmar una verdad alternativa a la verdad hegemónica. Venimos a decir que la verdad puede tener manifestaciones parciales, plurales, incluso fragmentarias, pero unidas por un proyecto común, recuperando la voluntad de autodeterminación que se ha manifestado a lo largo de nuestra historia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;También es posible la democracia en el ámbito del pensamiento, siempre que se pueda ir tejiendo el consenso necesario alrededor de los objetivos comunes. En este contexto, el debate y el disenso ideológico no sólo es deseable, sino una necesidad objetiva para expresar una realidad del campo popular signada por la fragmentación y la multiplicidad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Porque toda unidad ideológica genera sus tradiciones y sus gendarmes, por lo cual termina operando como factor de exclusión que de incorporación y hace más probable la construcción de prolijos discursos de capilla que la articulación de un movimiento que contenga la mayor diversidad de expresiones de la sociedad. En este punto, sólo el trabajo en común puede unir las diferencias, aprovechando el potencial creativo que surge del intercambio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Nuestra identidad en este fin de siglo se presenta como plural. Y de este reconocimiento debe partir una práctica de respeto por las diferencias que ayude a construir a partir de esa diversidad. Porque si la realidad no es unívoca, tampoco pueden serlo los medios para transformarla. Básicamente para dar cauce a ese potencial creativo, generando un pensamiento estratégico de participación.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Poniendo a prueba nuestra capacidad de generar nuevos ámbitos de fuerte pertenencia, articulando consensos amplios que operen como contención a partir de acciones concretas de acumulación de capital social. Capital social que se expresa en poder comunitario, en capacidad legislativa desde la sociedad y atendiendo las necesidades reales de la población.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Porque de lo que se trata en realidad es de la vida de la gente. Los tres ejes planteados (la política, el trabajo y el nuevo pensamiento) se orientan necesariamente hacia lo que podríamos sintetizar como una mejor calidad de vida para la sociedad en su conjunto. Como en el poema de Gelman: “para que peones maestros hacheros coman mejor vivan mejor”.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Para esto es esencial potenciar la iniciativa, recrear el compromiso y multiplicar la organización de carácter popular, libre, y democrática de nuestra sociedad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La factoría próspera es una ilusión gastada que ya no nos pueden ofrecer como modelo. Siempre queda el camino de la autodeterminación. Una elección que puede ser el homenaje más constructivo a todos aquellos que dieron su vida por esta causa.&lt;br /&gt;(Octubre de 1998) &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8916356113797351159-7581204292794624826?l=recuperaciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuperaciones.blogspot.com/feeds/7581204292794624826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8916356113797351159&amp;postID=7581204292794624826' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7581204292794624826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8916356113797351159/posts/default/7581204292794624826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuperaciones.blogspot.com/2007/03/apuntes-sobre-trabajo-poltica-y.html' title='Apuntes sobre trabajo, política y necesidad de un nuevo pensamiento.'/><author><name>Juan Escobar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10906207450656067269</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
